Aumenta “presión laboral” por sobredemanda de vacantes

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Justo ahora, alguna compañía está publicando una vacante que una persona desempleada aspira conseguir. Ese mismo puesto lo quiere alguien que, teniendo un empleo, necesita otro más para completar sus gastos. Por esa plaza también compite un trabajador que, por diversos motivos, ya no quiere seguir en la empresa actual.

La competencia por las plazas de trabajo entre la población económicamente activa (PEA) creció de 6.5%, en junio de 2018, a 6.9% en ese mismo mes de 2019. Es decir, hay 224,000 personas más que el año pasado disputando las mismas plazas de trabajo. Con ello, la cifra se ubica en 3.8 millones, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El instituto dio a conocer este lunes los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para junio de 2019. Y uno de los indicadores para saber cómo está el mundo laboral es la Tasa de Presión General (TPG). En ella incluye, además de los desempleados, a quienes quieren cambiar de trabajo o buscan otro más para tener un segundo salario.

Mientras la TPG creció de junio de 2018 a junio 2019, el empleo disminuyó en ese mismo periodo. En ese mes del año pasado, la Tasa de Desocupación (TD) se encontraba en 3.4%, mientras que un año después está en 3.5 por ciento. Al menos ese porcentaje se estancó, luego de una racha de aumento.

De acuerdo con el Inegi, 83.8% de los desempleados estudiaron más que la secundaria. O sea, el porcentaje de desocupación más bajo se encuentra en aquellos que no cuentan con estudios completos de secundaria.

Más subocupación, informalidad y precarización

Siguiendo en la comparación anual del mundo laboral mexicano , la Tasa de Subocupación también presenta un aumento de casi un punto porcentual. Este indicador se refiere específicamente a quienes ya tienen un empleo, pero también “la necesidad y disponibilidad” de conseguir otro.

En junio de 2018 esa tasa representaba el 6.8% de los empleados. Este año, el 7.6% de la población ocupada labora pocas horas o, aunque tenga horarios extenuantes, quisiera otra actividad para ganar más.

Otro indicador que muestra un crecimiento es el de la informalidad. En este caso el aumento fue de mayo a junio de este 2019, al pasar de 56.4 a 56.8% de la población ocupada.

Es decir, hay más trabajadores que no están afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). Por lo tanto, no tienen servicios de salud, no cotizan para una pensión o para un crédito de vivienda, entre otros derechos laborales.

Además de la Tasa de Presión General y la de Subocupación, que muestran condiciones difíciles de trabajo, el Inegi contempla una más. Es la Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación, que para junio de este año se ubicó en 19.5%, porcentaje mayor que el de junio de 2018, cuando se reportó 16.1 por ciento.

Este indicador señala las “condiciones inadecuadas de empleo” desde el punto de vista del tiempo de trabajo, los ingresos o ambos. Toma en cuenta a las personas que trabajan menos de 35 horas a la semana, aunque ellas quisieran tener más horas laborales.

También a las que, al contrario, se emplean más de 35 horas semanales, pero ganan menos de un salario mínimo. E incluso a quienes están en peor situación: laboran más de 48 horas semanales y ganan dos salarios mínimos.

CRÉDITO: 
Blanca Juárez / Factor Capital Humano