Aprenda a ser un coach coactivo

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En los últimos años la profesión del coaching se ha popularizado y el contar con un mentor que ayude a guiar, tanto en la vida laboral como personal, se ha vuelto fundamental. Aunque en el proceso se mejora el desempeño, se alcanzan objetivos y logran resultados, estos puntos no son la finalidad, sino que la persona se empodere y descubra sus propias respuestas.

Ser un buen coach y lograr resultados exitosos es posible por medio del modelo de coaching coactivo, definido en el libro homónimo y escrito por Henry Kimsey­-House, Karen Kimsey-House y Phillip Sandahl, cofundadores de The Coaches Training Institute.

Los autores señalan que el coaching coactivo requiere de la participación colaborativa del coach y del cliente, también conocido como coachee.

“Para que el coaching funcione debe haber compromiso por parte del cliente, de explorar, aprender, asumir riesgos y perseverar, aun cuando las cosas se pongan difíciles. El coachee ha de estar dispuesto a salir de su zona de confort y adentrarse en lo desconocido”, dicen los autores.

El arte del coaching

La gente se acerca al coaching para obtener un cambio en sus vidas y lograr objetivos específicos como: escribir un libro, poner un negocio o hacer crecer la empresa, metas que cambian conforme el cliente profundiza en aquello que lo motiva y alcanza resultados. “El verdadero arte del coaching radica en la capacidad del coach de trabajar en el contexto de la relación con el coachee”.

Supongamos que la relación de coaching es un lugar de abastecimiento, donde el cliente se conecta a una fuente de energía y se recarga para superar los obstáculos que encuentra en su vida.

“El poder no procede directamente del coach, sino de la relación: la sinergia de la energía que el cliente aporta en forma de deseo y motivación, y la energía que el coach da por medio del compromiso, habilidades”, precisan los autores.

El libro dice que los pilares del modelo de coaching coactivo son cuatro: las personas por naturaleza son creativas, completas y están llenas de recursos; el coaching ha de centrarse en la totalidad de la persona; escuchar atentamente a todos los niveles y suscitar la transformación.

Después se tiene el corazón del modelo, es decir, el objetivo de la persona, que puede estar en plenitud, búsqueda de equilibrio o cambio de forma de hacer las cosas juntos crean el calor y la luz de una vida plenamente viva.

El modelo de coaching que ejemplifica el libro detalla la existencia de cinco contextos en los cuales el coach desarrolla su trabajo y entra en contacto con el cliente:

El primero se centra en escuchar al cliente, principalmente en el significado que hay detrás de las historias que cuenta, el segundo es la intuición, es decir, confiar y ser consciente de ella, pero no mostrar ningún apego a la interpretación.

El tercer contexto es la curiosidad, que se desarrolla a partir de realizar preguntas curiosas y dejar de lado las interrogantes desde la posición de experto.

El cuarto contexto se desarrolla en impulsar la acción y profundizar en el aprendizaje, mientras que el quinto es la autogestión, es decir, la capacidad del coach de dejar a un lado sus opiniones personales y colocarse a un lado del cliente.

El libro señala que un coach comprometido con sus clientes está dispuesto a desafiar, motivar y animar a cumplir los objetivos. “Cuando el coach pone el 100% de su esfuerzo y conocimiento y se sitúa en el mismo nivel de compromiso que el cliente, la relación entre ambos es realmente coactiva”, dicen los autores.

Los suscriptores de El Economista pueden acceder a una síntesis de este resumen, Coaching co-activo, elaborada por Leader Summaries. Para ello diríjase al apartado de descarga de PDF del periódico en la web de El Economista y pulse en el apartado de Biblioteca Empresarial o visite la página de Leader Summaries.

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CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario