Antes de buscar el éxito, encuentra tu propósito

Para ayudar a encontrarlo, Guy Djoken, perteneciente a la Unesco, explica que se requieren tres cosas. Foto EE: Hugo Salazar

Desde niños se nos ha educado con la idea de que debemos ir a la escuela, obtener buenas calificaciones, estudiar una carrera respetable que genere mucho dinero y ser exitoso, porque esa es la fórmula del adulto perfecto; sin embargo, aunque no es malo, se deja de lado algo importante: el propósito.

Existen personas exitosas que inspiran porque representan una vida próspera y feliz, en pocas palabras, ideal, pero muchos carecen de un propósito.

Para Guy Djoken, director ejecutivo del centro para la paz de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), encontrar un propósito debe ser prioridad, ya que a partir de éste se pueden lograr grandes cosas. Eso también es lo que forja a los grandes líderes.

“Una vida con propósito es cuando intentas mejorar la vida de los otros, hacer algo para que estén mejor. Ahorita el mundo está en angustia y estrés y al preguntarme por qué, descubro que, si bien hay muchas razones, la falta de propósito influye mucho”, declaró Guy Djoken en entrevista con El Economista tras su participación en la ponencia “El rol de los jóvenes en la sociedad y como individuos”, realizada en colaboración con Mexicana de Becas.

Guy nació en Camerún, África, en un entorno humilde, con muchas carencias, pero tras seguir su propósito, hoy es un líder mundial y busca ayudar a los demás, sobre todo a los jóvenes.

Su propósito surgió gracias a su padre, quien fue preso político por años y que, al salir, siempre estuvo a su lado. Él hablaba de tener un propósito y eso lo motivó a encontrar el suyo, que fue ayudar a otros a vivir mejor y transformar vidas.

“Algunos me llaman director, otros presidente y otros con más títulos que están bien, pero el que más disfruto es el de activista social, esa es mi vida. Si veo algo que necesita solución, no cierro los ojos, veo que hay que hacer para remediarlo”, afirmó.

La búsqueda

Conforme Guy fue creciendo, comenzó a externar su deseo de ayudar y, aunque fue visto como un soñador más, alguien que no pensaba lógicamente, no se detuvo para cumplir su objetivo, éste lo motivaba a seguir cuando todo era difícil porque “cuando se tiene un propósito, las excusas no existen, sólo te enfocas en obtener resultados”.

En la preparatoria fue presidente del club de la Unesco porque el movimiento se alineaba con su objetivo: crear un mundo pacífico donde cada miembro del club podía brindar lo mejor que tenían. Con el tiempo, ingresó a la institución de la que hoy es parte fundamental.

“Nací en un lugar inhóspito en África, en un entorno humilde, pero llegué a donde estoy porque tenía un propósito en mi vida”.

Para el activista, es necesario que los adultos en papel de educadores generen espacios propicios para que los jóvenes encuentren sus propósitos y para ello, se requieren tres elementos: enseñar sobre la esperanza, potenciar habilidades de cada persona y fomentar trabajar en equipo.

Los terroristas no pueden transformar a una persona con esperanza y los narcos no pueden convencer a un niño de unírseles cuando tiene esperanza. A alguien que la posee nada lo detiene”, detalló.

Sobre las habilidades, se requiere entender que todos tenemos diferentes talentos y lo que se necesita es detectarlos y enfocarlos en mejorar la vida de las personas alrededor.

Por último, hay que inculcar que, sin importar lo buenos o fuertes que seamos, se requiere trabajar en equipo, no podemos hacer las cosas solos, necesitamos una coalición donde se mezclen las habilidades de todos y así el propósito se vuelve más grande.

“Si das estas tres cosas a los jóvenes, puede tener un cambio favorable”.

Educación, lo más importante

Para generar un cambio, para Djoken es primordial la educación y el papel de los países en ello.

Si bien la educación es un derecho que todos los seres humanos tienen y que se supone se provee a todos, la realidad es otra. Las naciones han fallado.

El principal problema es la falta de recursos económicos que son necesarios para mejorar los programas educativos y el libre acceso a las escuelas, pero tristemente muchos países lo ven como un gasto que como una inversión, algo que es necesario cambiar.

“La educación es algo que no debería costar a nadie. La ignorancia cuesta mucho más que tener a una población educada”, finalizó.

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CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario