A de Abeja empodera a mujeres en la apicultura

Laura María Quiñones, productora de la miel de flores de gatuño. Foto: Cortesía

El mundo de la apicultura está liderada por hombres, señala, Arlette Gómez, directora y fundadora de la miel A de Abeja, que ofrece mieles de 12 estados del país, quien trabaja para integrar más mujeres a esta profesión.

Gómez, quien es diseñadora gráfica de profesión dice que cada vez más mujeres se suman a la cadena de operación, producción y distribución de miel.

"El proyecto A de Abeja nació en 2015, inspirado en mi mamá y mi abuela, e inconscientemente creció rodeado de mujeres. Eso creó una red de confianza que le ha dado al proyecto mucha fuerza, creatividad y libertad", cuenta

La empresaria trabaja con apicultores comprometidos que cuidan sus colmenas y llevan a cabo un proceso de cosecha tradicional en campos libres de agroquímicos. "Nosotras trabajamos con siete apicultores, un apicultor y su esposa, y solo dos apicultoras", relata la creadora del proyecto mielero.

Una de las apicultoras es Laura María Quiñones, quien se ubica en Chihuahua y produce la miel de flores de gatuño. "Es emocionante que cada vez haya más mujeres interesadas en esta actividad. Sin emitir juicios sobre quiénes lo hacen mejor, pienso que las mujeres podemos complementar el trabajo en este oficio porque tenemos otras habilidades, como el tacto y la visión para ciertas cosas", cuenta Quiñones, que entró al mundo de la apicultura junto a su pareja con solo dos cajones en 2010 y ahora tiene alrededor de 50.

Lucila del Castillo Rivera, administradora de Irracional Café, dentro del Museo de Arte Moderno, uno de los puntos donde se venden las mieles dice que las mujeres de A de Abeja “están empoderadas, siempre piensan en mejorar, sacar nuevos productos, son muy creativas y comprometidas con los procesos. Desde mi parcela, me alegra apoyar buenas causas y a las mujeres mexicanas".

En los últimos años, la ola de feminismo ha revolucionado el mundo para bien; sin embargo, la lucha por la integración y la equidad todavía deben recorrer un largo camino. Para fortuna de proyectos como A de Abeja, el cambio de paradigma ha sido lento, pero sostenido y especialmente colaborativo.

"El futuro de las mujeres en la apicultura es prometedor porque entre nosotras nos vemos como aliadas y no como competencia, lo que definitivamente construye un mundo más equitativo", reflexiona Arlette Gómez.

"También estoy convencida de que el papel de las mujeres va a crecer en esta actividad", agrega Quiñones. "Hay más apertura a que las mujeres desempeñen papeles que eran exclusivos de hombres, además de que hay mayor curiosidad e interés femenino. En mi experiencia, el mundo de las abejas es muy noble, y los apicultores de la región me han apoyado y abierto sus apiarios para enseñar su oficio".

Rosy Tolentino es subchef del Instituto de Justicia (de dónde, hay algo más) y en su menú trabaja con algunas de las mieles especiales mexicanas. "Cuando vi que existía una cantidad inimaginable de sabores de miel, comencé a pensar en platillos. Las uso tanto en recetas saladas como dulces y me hace sentir especial formar parte de esta cadena de negocios de mujeres porque somos más meticulosas. Lo femenino le da un toque diferente, inyecta más emociones y sentimientos en cada etapa del proceso".

El término sororidad celebra su primer mes de la mujer como palabra oficial y para llegar hasta aquí, debió esperar varios años, de la misma forma en que miles de mujeres alrededor del mundo han tenido que esperar por sus oportunidades.

"Mi principal reto es empoderar a todas las mujeres del equipo y permitir que desarrollen su creatividad libremente. En A de Abeja estamos ampliando la red de apicultoras para tejer redes que empoderen a las mujeres.

Ellas están ahí, solo que todavía no las encontramos", concluye Arlette Gómez. Con la ayuda de las abejas y la miel, las encontrará más temprano que tarde.

CRÉDITO: 
Redacción