Construyendo a los nuevos líderes

En repetidas ocasiones se menciona que los niños y jóvenes son el futuro, a ellos se les asigna la responsabilidad de mejorar el mañana para construir un porvenir mucho más prometedor. Pero de qué manera se preparan los niños y jóvenes para esa tarea, cómo contribuyen las personas con mayor experiencia para concretar la promesa de un futuro exitoso.

La infancia y juventud son etapas de formación en las que la curiosidad, la capacidad de retención y la asimilación de información juegan un papel importante para el desarrollo intelectual. Además de la construcción de valores, habilidades y competencias tales como el liderazgo.

Para construir un liderazgo sano e inteligente en los niños y jóvenes es necesario comenzar desde una temprana edad, se fomentan los diferentes talentos, se trabaja en la autoconfianza, pero sobre todo se impulsan las habilidades propias del pequeño siempre haciéndole saber que es capaz de aprovecharlas para su bien y en beneficios de los demás.

Esto no quiere decir que si se comenzó tarde o se es adulto no sea posible trabajar esta competencia, al contrario, siempre es un buen momento para reforzar y trabajar en el liderazgo, pero al hablar de un futuro mejor por ende la preparación de los niños debe ser en función a ese objetivo, los niños y jóvenes de hoy deben estar listos para un futuro altamente competitivo, con tecnología más allá de lo que podemos imaginar, lo que causará una nueva revolución a diferentes niveles: social, político, económico, profesional, laboral, ambiental e intelectual, para eso debemos preparar líderes que sean capaces de transformar, resolver los problemas de manera inteligente, tener determinación e innovación, pero sobre todo que sean líderes humanos, sensibles a las necesidades de su entorno y sepan actuar en consecuencia, por eso contribuir para que niños y jóvenes exploten sus habilidades y competencias puede ser de las mejores acciones que se hagan en favor del futuro de todos.

Trabajar en su inteligencia emocional es la clave para la construcción de un liderazgo positivo, estimular sus habilidades y competencias, orientarlas en favor de su crecimiento académico y profesional para sembrar en ellos la seguridad, el autoconocimiento y reconocimiento de sus logros pero también de sus límites, errores y fracasos para obtener un aprendizaje completo, cada lección aprendida, ya sea de una equivocación o un acierto será una pieza importante en la construcción de su liderazgo.

Existen muchas estrategias para comenzar a desarrollar la competencia de liderazgo en niños y jóvenes, van desde los juegos, delegar responsabilidades, involucrarlos en diversos temas, pedir su opinión para ser tomada en cuenta en las decisiones. A nivel familiar cultivar un buen ambiente y relación entre los familiares, comportarse como un líder frente a los niños, mantener una comunicación clara y directa, así como enseñarlos a escuchar.

Las personas con mayor experiencia no deben perder de vista que los niños siempre serán niños; jugarán, correrán, preguntarán, llorarán y todo eso será aprendizaje valioso que contribuirá a su formación como líderes, por su parte los jóvenes pasan por diversos cambios a nivel físico e intelectual, tratar de entenderlos, darles su espacio, no descartando sus ideas u opiniones les dará la confianza necesaria para generar un liderazgo positivo.

Cada niño y joven es en potencia un líder, los adultos tienen la tarea de orientarlos y apoyarlos durante su proceso de formación, aprender a ser líder no es tarea sencilla, enseñar a ser líder puede ser más complejo aún, sin embargo en el camino todos aprenderán.

Eduardo Zelayaran es director general de Grupo Human.