Inversiones–El Valor Razonable

Las últimas semanas hemos venido hablando de los diferentes tipos de inversiones que el empresario hace cuando cuenta con excedentes de efectivo, con el objeto de obtener un rendimiento en espera de la utilización de este en la operación del negocio o cualquier otro fin que la administración o los accionistas determinen.

También hemos hablado de que existen reglas específicas para la valuación de dichas inversiones, y hablamos de que en su caso todas las inversiones deben quedar valuadas a su “valor razonable” (conocido en inglés como “fair value”).

También hemos comentado que el valor razonable es aquel por el cual dos partes interesadas y enteradas están dispuestos a intercambiar un bien sea este un activo financiero u toro bien en una transacción de libre competencia.

La diferencia con el valor de mercado es que éste último es dictado por la oferta y demanda en un mercado de valores organizado y reconocido.

Es decir que el valor razonable deberá ser aplicado cuando no exista un valor de mercado definido por un mercado de valores.

El valor razonable debe ser determinado mediante técnicas basadas en modelos de valuación reconocidos en el ámbito financiero respaldados por información suficiente, confiable y comprobable. Además toma en cuenta los riesgos presentes o futuros, relacionados con su valor, que conlleva la tenencia del activo en cuestión.

A la información utilizada para determinar el valor razonable la debemos jerarquizar de acuerdo a la fuente de la información, la mayor jerarquía se le dará a los datos que provengan de fuentes observables confiables, por ejemplo cotizaciones de mercados de valores organizados, a menor calidad de la fuente de información se le bajará el nivel dentro de la jerarquía y entonces, la información proveniente de fuentes no observables se le dará la menor jerarquía.

Dado lo anterior, la NIF 17, Determinación del Valor Razonable, emitida por el Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera, A.C., clasifica a la información base de valuación como datos de entrada observables o no observables, siendo los primeros los que se desarrollan utilizando información del mercado, y los segundos que no provienen de esta y por lo tanto se desarrollan con la mejor información disponible.

Basado en la anterior clasificación, la misma NIF jerarquiza dichos datos de entrada en tres niveles: el Nivel 1 que son los datos obtenidos de cotizaciones de un mercado de valores, el Nivel 2 son los datos obtenidos de fuentes observables diferentes a un mercado y el Nivel 3 que son los obtenidos de fuentes no observables.

Continuando con la NIF 17, indica que las técnicas de valuación más ampliamente utilizadas son: el enfoque de mercado, el de costo y el de ingreso:

El enfoque del mercado es aquella que utiliza los precios y otra información relevante generada por transacciones del mercado.

El enfoque del costo es la técnica que se basa en el costo de mercado para reemplazar el activo a ser valuado, basándose en un costo de adquisición o construcción del activo. Esta técnica es más comúnmente utilizada para valuar activos tangibles.

El enfoque de ingreso es la técnico que convierte importes futuros en un valor actual único. Incluye la determinación del valor presente, el valor intrínseco (en el caso de las opciones), el método de utilidades excedentes multi-períodos.