Video: ¿Cómo contratar a un abogado?

Foto: Especial

Tener un buen abogado puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso de tu negocio. Hacer esta elección va más allá de abrir el directorio y llamar a la primera opción que aparezca y, aunque ya existen plataformas tecnológicas que nos ayudan a conocer más a detalle el desempeño de un despacho o persona física que se dedique a esta actividad, vale la pena seguir los consejos de los expertos.

El Empresario y Apolo Service llevaron a cabo un primer ejercicio de análisis sobre esta actividad y su implicación en los negocios, grandes o pequeños.

En esta mesa participaron José Luis Abed, director general de Global Payroll Solution, empresa dedicada a la administración, contratación, selección y evaluación de personal a nivel nacional.

También, Alberto Gutiérrez, director de Estructura Partners, boutique de banca de inversión especializada en fusiones y adquisiciones y Octavio Novelo, cofundador y director general de Zaveaap, aplicación de ahorro impulsivo para Millennials.

Cabe recordar que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2014, en México había hasta ese año 321,0000 abogados, que representaban 0.7% de la Población Económicamente Activa del país.

La actividad de 58.3% de estos defensores se concentran en cinco estados: Ciudad de México, Jalisco, estado de México, Puebla y Veracruz. Además, seis de cada 10 abogados son hombres y la edad promedio general es de 37.4 años.

De cada 100 personas que han estudiado Derecho, que trabajan y reciben una remuneración a cambio:

  • 48 se desempeñan como investigadores, especialistas y docentes dentro de las Ciencias Sociales.
  • 6 ejercen algún puesto de mando como director, gerente, coordinador, jefe de área o juez calificador dentro de los servicios de salud, enseñanza y sociales.
  • 10 desempeñan tareas de nivel técnico en el ámbito del trabajo de oficina.
  • 36 están en otra ocupación no acorde a sus estudios.

Mariano Azuela, ministro retirado, enumeró en una conferencia los cuatro tipos de malos abogados:

Los arribistas. Los que están en la carrera sólo por demostrar que están por encima de los demás, y se vanaglorian de sus actitudes
Codigueros. No les interesa la justicia, ni la seguridad jurídica, sino que se apegan a lo que dice el Código…
Chicaneros. Son hábiles para todo tipo de engaños y manipulan los casos para hacer ver las cosas que no son en realidad.
Individualistas o egoístas. Sólo les interesa su éxito personal, sin importarles que eso afecte a otros.

contacto@elempresario.mx

CRÉDITO: 
Redacción / El Empresario

Abogado del DF

Imagen de Abogado del DF

Hay tres grandes problemas en el ejercicio profesional del abogado en México: tribunales incompetentes y corruptos, clientes que no escuchan y no atienden al abogado sino a sus contadores y abogados a quienes no les importan para nada los asuntos de sus clientes, así que, elijan su veneno.
El panorama no es para nada sencillo para ninguno de los actores involucrados (cliente y abogado); soy abogado y me he desempeñado en los ámbitos público (gobierno federal), privado y académico y Señor José Luis Abed, aquí le presento mis mejores sugerencias:
1. Lo fundamental es la confianza: el cliente tiene que confiar en su abogado tanto como en el cirujano que opera a su hijo, somos los empleados de confianza por excelencia, los confesores que necesitan saberlo TODO para poder actuar; en consecuencia, el proceso de selección tiene que partir de esta premisa: contrate a quien sea digno de confianza (no a su amigo, a su recomendado, al amigo de su hijo) y no delegue esta labor en su jefe de recursos humanos, tiene que hacerlo el empresario porque el abogado ha de "llenarle el ojo", como se dice; así que olvídese un poco de la experiencia y los grados académicos.
2. Un abogado es un profesionista liberal, tal como lo es un arquitecto o un especialista cualquiera, así que si le paga 12 mil pesitos al mes, este le trabajará por 12 mil pesitos, ya que nada le cuesta conseguir clientes por su cuenta. Digo ¿cuánto vale para usted la confianza?
3. Ya que confía en él y le paga un salario que demuestra que usted confía ¡es hora de exigirle resultados! Los contratos y convenios hechos, las asesorías realizadas y los litigios al día.
4. El que decide es un tipo que se llama "juez", el trabajo del abogado es, precisamente hablar en representación de su cliente y defender sus intereses, pero no espere que gane juicios como si de él dependiera: el mejor abogado no es el que siempre gana sino el que menos problemas le evita.
5. Aprenda a escuchar: si le resulta más económico atender al consejo de su contador que de su abogado, no se queje si el problema no se resuelve y le llega una demanda (pasa a diario por liquidaciones mal hechas a los trabajadores, por ejemplo).
6. De la misma manera en que el abogado no sabe ni media palabra de asuntos empresariales, usted no sabe media de asuntos jurídicos: la labor de su asesor legal es hablarle con la verdad y buscar la mejor solución, pero si le revira, como muchos, con un: "pues yo soy el jefe y se hace lo que yo digo" (que casi no pasa en países altamente desarrollados como México), luego no se queje.
Ojalá estas palabras le sean de utilidad a los empresarios que buscan asesor legal, mucha suerte.
José María

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