Papelerías, un negocio que estira su rentabilidad

Foto EE: Francisco Peña

En México hay más de 117,700 papelerías, unas 20,000 más de las que existían en el 2009. Ese crecimiento se explica porque es un negocio que se puede iniciar con una baja inversión, su operación es fácil y limpia. Bien surtido y con servicio extras de fotocopiadora o engargolado, puede arrojar interesantes márgenes de utilidad.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Fabricantes de Artículos Escolares y de Oficina (ANFAEO), el mercado mexicano de artículos escolares y de oficina alcanza los 38,000 millones de pesos anuales, y con posibilidad de crecer 16% más de llevarse a buen puerto la reforma educativa.

Pero como toda empresa, enfrenta desafíos: la informalidad, la piratería, desastres ocasionados por huracanes, que obligan a cerrar escuelas y negocios y, desde hace algunos años, los paros magisteriales. Pero, para la ANFAEO, la mayor competencia la genera el propio gobierno que regala a los estudiantes útiles escolares, adquiridos mediante licitación.

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UN MERCADO DE DIEZ

Diego Céspedes Creixell, CEO de Fila-Dixon y presidente de la ANFAEO explica que en México hay 35 millones de estudiantes de todos los niveles y, de concretarse la reforma educativa se puede llegar a 45 millones de educandos. Cada uno de ellos gasta en promedio 1,000 pesos anuales en útiles escolares.

Las papelerías, comenta, son típicos negocios familiares que tiene en promedio 40 a 45 metros cuadrados. Las más exitosas son las que manejan marcas de fabricantes líderes, han diversificado su oferta de productos a regalos, juguetes y artículos de oficina, y han ampliado sus servicios a copias, engargolado, enmicado, internet y envíos a domicilio.

El “Centro de copiado Beístegui” es uno de esos negocios que se ha diversificado. Fundado hace 19 años por Diana Guzmán, ofrece servicio de internet, fotocopiadora, tienda de regalos y servicio a domicilio, además de los artículos de papelería y oficina. El negocio es atendido por cuatro empleados.

“Esto les da una ventaja competitiva frente a las tiendas especializadas o de autoservicio, donde puedes ir a comprar un lápiz o un cuaderno, pero no a sacar fotocopias o engargolar un trabajo”, expone Diego Céspedes, quien calcula que la venta anual de estos negocios supera los 300,000 pesos, en útiles escolares. La mitad se genera en agosto, con el regreso a clases y, en menor medida, en enero, con el regreso de las vacaciones de Navidad.

PRUEBA DE OBSTÁCULOS

La informalidad y la piratería son dos de los principales problemas que enfrentan los negocios papeleros. Este último daña, en el que se pueden adquirir productos 30% más baratos que en el establecimiento formal, afecta sobre todo la credibilidad del fabricante y de la papelería.

“La gente acostumbra a comprar en el ambulantaje y eso nos perjudica”, indica Diana Guzmán. Afirma que éste ha sido el año más crítico de la existencia del negocio, con una caída de 20% de sus ingresos, a lo que se suma el alza de renta, luz y gasolina e insumos como las refacciones de las fotocopiadoras, que se manejan en dólares.

“Antes (un año) un tóner me costaba 900 pesos, ahora está en 1,800. Trato de conseguir a todos los proveedores por menos dinero”, expone la empresaria, quien estima que cada producto de papelería subió entre tres y 10 pesos.

“Hace 10 años, la inversión inicial para comprar un mueble de monografías y surtirlo el material necesario estaba en 25,000 pesos. El día de hoy este monto asciende a 50,000 pesos…Ya no es rentable este negocio”, asegura.

Las papelerías son de los negocios más afectados por los paros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Diego Céspedes pide aplicar la ley para el magisterio disidente.

“Es un problema que viene desde el 2013, cuando se cayó muchísimo la venta por la huelga de maestros y los huracanes -en Chiapas, Oaxaca y Guerrero, principalmente- En 2014, el mercado se recuperó de los fenómenos naturales, pero persistió el del magisterio. El 2015 fue el mejor año, a pesar de las amenazas, los niños fueron a clases”, indicó el entrevistado.

Sin embargo, el presidente de la ANFAEO ha hecho una cruzada contra los programas de gobiernos estatales de regalar de manera directa y con fines políticos útiles escolares a los alumnos. “No se puede competir contra productos regalados”, expone.

El problema radica en que los micros y pequeños negocios papeleros pierden “su agosto” cuando el gobierno regala estos útiles. Al realizar una acción social, perjudica al comerciante establecido.

“El gobierno no entiende que está afectando al canal de distribución de una forma brutal”, subraya Céspedes Creixell.

El Querétaro, las papelerías perdieron 120 millones de pesos por la entrega de más de 371,000 paquetes escolares gratuitos. En Nuevo León se regalaron 250,000 paquetes en los que se invirtieron 25 millones de pesos.

La ANFAEO ha insistido en que la entrega de útiles se lleve a cabo a través vales, como ya sucede en la Ciudad de México, Estado de México, Sinaloa y algunos municipios de Querétaro. Con ello el alumno optimiza la compra, al adquirir los artículos que realmente necesita; los negocios locales se benefician de la derrama económica, y se combate la corrupción.

Cuando regalas útiles físicos hay una corrupción bruta”, asegura el entrevistado. La ANFAEO no ha documentado a cuánto asciende este mal en el sector, pero Diego Céspedes estima que 20% del presupuesto destinado a ese fin “nunca llega”.

“Cuando entregas útiles con vales se acaba la corrupción, además fiscalizas a la papelería porque ésta debe tener una cuenta para depositar los vales. Es una solución real y un esquema eficiente para apoyar a las mipymes papeleras de este país”, finaliza el entrevistado.

CRÉDITO: 
Angélica Pineda y Zyanya López / El Empresario

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