Medir tu IQ no sirve de nada

En la sociedad actual tienen tres grandes prejuicios: el occidentalismo, el testismo y el mejorismo. El primero ha implicado poner los valores culturales occidentales, como el pensamiento lógico y la racionalidad, que se remontan a la era de Sócrates, en un pedestal. La otra es la propensión a evaluar todo inmediatamente (si algo no puede medirse, no vale la pena ponerle atención).

Howard Gardner, un reconocido catedrático de Psicología en Harvard y ganador en 2011 del Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales, advierte en su libro “Inteligencias múltiples” sobre el tercer prejuicio, el mejorismo. Sostiene que la creencia de que todas las respuestas a un problema residen en un determinado enfoque, como es el pensamiento lógico-matemático, puede “llegar a ser muy peligrosa”.

Gardner es autor de una extensa obra, que incluye por lo menos ocho libros. En este último, “Inteligencias Múltiples” (2015), recuerda que Alfred Binet creó el test de inteligencia y su medida, el coeficiente intelectual (IC o IQ del alemán Intelligenz-Quotient) a petición de los prohombres de París, quienes deseaban saber qué alumnos de escuelas primarías tendrían éxito y cuáles fracasarían.

A lo largo de más de un siglo, la prueba para medir el IQ ha evolucionado, pero está lejos de medir el éxito que tendrá un individuo más allá de su entorno escolar. Por ello, Gardner sostienen que no hay una sola inteligencia, sino siete y no todas se pueden evaluar con un test. Su combinación, por otra parte, es la que posibilita el éxito en los individuos.

Estas inteligencias (lingüística, lógico-matemática; espacial; musical; corporal y cinética; interpersonal e intrapersonal) tienen el mismo grado de importancia a pesar de que la sociedad haya puesto a la lógico-matemática en un pedestal, toda vez que gran parte de nuestro sistema de evaluación se basa en la preponderancia de las capacidades verbales y matemáticas, lo que tal vez le garantice un lugar en la universidad, pero el que le vaya bien luego de ésta dependerá en gran medida de las otras inteligencias, advierte el autor.

“Prácticamente, cualquier papel cultural con algún grado de sofisticación requiere una combinación de inteligencias… incluso puede no estar dotado especialmente con ninguna de ellas, sin embargo, a causa de una particular combinación o mezcla de habilidades puede ser capaz de cumplir una función de forma única. Por lo tanto, es de capital importancia evaluar la combinación particular de habilidades que pueden destinar a un individuo concreto a ocupar una cierta casilla vocacional”, recomienda Gardner.


La matriz del talento

En la tradición el IQ, expone Gardner, está la asunción de que los individuos nacen con cierta propensión de inteligencia, que puede medirse en los primeros años de vida. Son los llamados, dotados, precoces o genios (con IQ superiores a 150), pero no considera a los expertos, quienes con su juicio determinan que una tarea ha sido ejecutada de forma satisfactoria o ejemplar.

Así, la inteligencia es un potencial biopsicológico y el talento es una señal de esa promesa precoz en cualquier especialidad. La prodigiosidad es una forma extrema del talento, como lo fue Mozart en la música.

Los términos experiencia y experto, por otra parte, sólo pueden aplicarse después de que un individuo ha trabajado durante una década o más en una especialidad, lo que no implica originalidad, dedicación o pasión, sino una forma de excelencia técnica.

La creatividad en tanto es reservada a los productos novedosos en una especialidad y sólo pueden ser clasificados de esta forma por los miembros conocedores de ese ámbito, así que se puede ser experto sin ser creativo y alguien puede manifestar creatividad, antes de alcanzar el nivel de maestro.

Pero los genios, como Isaac Newton o Charles Darwin, no sólo es experto y creativo, sino que asume una trascendencia universal o casi universal, sus obras son las que hablan a los individuos de diversas eras y culturas.

Howard Gardner sostiene que es entre los 15 y 25 años es la hora de la verdad en el desarrollo de la matriz de talento. El niño prodigio ya no existe y el genio aún está distante, por lo que todo depende de la experiencia. Para entonces, muchos individuos trabajan cómodamente en sus ámbitos, algunos dan un giro decisivo y ponen a prueba la ortodoxia, lo que supone una oportunidad para la actividad creativa si se remonta con éxito esta etapa.

Entre los 30 y 35 años la ubicación del individuo en la matriz de talento ya está dada: pueden ser expertos satisfechos, o expertos insatisfechos que intentaron trascender la mera experiencia, pero que fracasaron.

Las inteligencias múltiples en la educación

Howard Gardner considera que el sistema educativo debería ser sensible a las diferencias que tienen las mentes de los individuos, de manera que todo el mundo reciba una educación que maximice su propio potencial intelectual.

Gardner participa en el proyecto Spectrum, un proyecto de investigación a largo plazo en el que participan investigadores de Harvard y Tufts University, cuyo fin es detectar las competencias del niño en una o varias áreas.

Y es que, para Gardner en educación tradicional, el individuo debe escoger el camino que debe seguir, mientras que la teoría de las múltiples inteligencias le da diversas opciones, por ello propone crear en las escuelas la figura de especialistas evaluadores, cuya misión sea comprender las habilidades e intereses de los alumnos.

El especialista compartirá sus opiniones con los maestros, los padres y un gestor (bróker), quien recomendará los cursos que el alumno deberá seguir. Incluso, podría emparejar a los estudiantes con las oportunidades de aprendizaje que hay en su comunidad, de manera que se genere la afición por los distintos oficios y vocaciones que hay en ella.

“No me preocupan -indica el autor- esos escasos jóvenes que sirven para todo. A ellos les irá bien. Me preocupo por los que no brillan en los test estandarizados y que, por tanto, se les pasa por alto, considerados como carentes de todo talento”, finaliza.

Los suscriptores de El Economista pueden acceder a una síntesis de este resumen, Inteligencias Múltiples, elaborada por Leader Summaries. Para ello diríjase al apartado de descarga de PDF del periódico en la web de El Economista y pulse en el apartado de Biblioteca Empresarial o visite la página de Leader Summaries, resúmenes de libros.

angelica.pineda@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario

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