Gana competitividad con las Normas ISO

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Mejora los procesos de tu empresa y llévala a nuevos mercados

Miles de preguntas giran en torno a la vida de cualquier empresario, la mayor parte asociadas al presente de su compañía y al lugar que ésta ocupará en el vasto universo comercial. ¿Cómo agregar eficiencia a sus procesos?, ¿cómo reducir costos operativos?, ¿cómo garantizarle a sus clientes productos y servicios de alta calidad?, ¿qué hacer para ganar reputación y vencer a la competencia?, ¿cómo prolongar el éxito?... Todas merecen una respuesta, que tú y cada hombre de negocios encontrarán si aguardan un instante e incluyen los estándares ISO en sus gestiones.

Tal como lo plantea la Organización Internacional de Estandarización (ISO, por sus siglas en inglés) en su sitio web, las normas ISO son documentos que proveen a la industria requisitos, especificaciones, recomendaciones y guías que las organizaciones de todo el planeta pueden utilizar para afinar sus procesos, cualificar sus ofertas y volverse más competitivas en un entorno empresarial sumamente disputado.

“La idea original de esta familia de normas fue estandarizar ciertos principios para fundar en ellos elementos de calidad de las empresas”, señaló Roberto González Cardoso, director de Consultoría y Capacitación de Compite, al tiempo que Mario Ureña, presidente de Secure Information Technologies (Secureit), indicó que “estos estándares son creados por la industria para la industria”.

Fruto de la colaboración de comités distribuidos en más de 160 países del mundo (en México, la Dirección General de Normas -DGN-, de la Secretaría de Economía -SE-), que convergen en la International Organization for Standardization, esta normativa de carácter voluntario (no obligatorio), busca impactar en las firmas de cualquier tamaño y giro en dos sentidos: en primer lugar, “permitirles adelgazar sus procesos, es decir, eliminar una serie de acciones repetitivas e innecesarias; y en segundo, dar seguridad a las empresas con las que comercian, decirles que cuentan con elementos de calidad en sus procesos…”, puntualizó González Cardoso.

Importancia para las pymes

Esto resulta particularmente importante para las pequeñas y medianas empresas (pymes), unidades que suelen navegar en escenarios adversos que, a fin de cuentas, culminan con una muerte pronta y dolorosa. En el caso de México, -donde al igual que en otros sitios del globo, las ISO arribaron de la mano de las grandes corporaciones, para luego diseminarse entre los proveedores- la penetración de estas guías muestran un desfase con respecto a otros estados, especialmente los de Europa.

“A nivel país, te puedo decir que no tenemos un padrón confiable que nos indiqué cuántas empresas están certificadas en normas ISO calidad, pero se manejan números de entre 5,000 y 6,000… cuanto el número total de compañías es de millones”, lamentó Gerardo Carmona, gerente de Certificación de Sistemas de Gestión de la Asociación de Normalización y Certificación A.C (ANCE), situación que el propio Carmona atribuyó a una cultura que cobija a clientes poco exigentes, que no se preocupan por aquello que rodea al producto o servicio adquirido.

Certificación al servicio de los negocios pequeños y medianos

Pese a que estos estándares voluntarios no han permeado suficientemente en el segmento comercial pequeño y mediano, las expectativas de cara al futuro son alentadoras, esencialmente si de la mano del Gobierno federal, los empresarios logran tomar conciencia de los beneficios inherentes a certificarse en alguna de las normas ISO.

De este modo, y luego de sugerir que la búsqueda de la calidad y la promoción de estos parámetros deben incluirse en la formación de todo mexicano, el ingeniero Carmona, en conjunto con los representantes de Secureit y Compite, enumeran las principales virtudes de los ISO standards:

  • Entender los procesos de la empresa, es decir, definir con claridad qué es lo que se hace, quién lo hace y para qué lo hace
  • Eliminar acciones redundantes
  • Control interno
  • Proteger el valor que la compañía posee
  • Reducir costos operativos
  • Elevar la calidad de productos y servicios
  • Generar valor a la organización
  • Apertura a nuevos mercados

El ABC de la Certificación ISO

En el mundo, existen infinidad de normas ISO que las organizaciones pueden incluir en sus gestiones; cada una de ellas cuenta con rasgos específicos y requerimientos mínimos, no obstante, es factible trazar en líneas generales el proceso de certificación, tal como lo arguye Roberto González Cardoso.

  1. Empujar el proyecto desde la alta dirección. El empresario debe impulsar la certificación y explicarle a su personal la importancia de obtenerla.
  2. Identificar procesos y documentarlos. Sin importar que sean administrativos, operativos, productivos o de cualquier otra índole, la compañía debe plasmar en un documento sus actividades, roles e interacciones. El empresario tiene la facultad de solicitar ayuda de un consultor en la materia (un ejemplo es Compite).
  3. Construir un mapa de procesos. Con la información plenamente identificada se construye un mapa de actividades, roles e interacciones.
  4. Contrastación de mapa con norma. El mapa diseñado se compara con los principios de los estándares y a partir de ahí, un organismo certificador (como ANCE, NYCE o BSI) otorga o niega la certificación.

Esta dinámica resultará más o menos demandante de acuerdo a los rasgos particulares de las organizaciones, ya que algunas de ellas, sin tener plena conciencia de ello, ya operan con ciertos requerimientos señalados por las normas, lo cual incluso, podría reducir los costos de la certificación. A decir verdad, coinciden los expertos, la inversión asociada a esta acreditación no es tan alta como en Estados Unidos u otras naciones, además los negocios del segmento pyme cuentan con una serie de apoyos procedentes de los organismos de certificación y de la propia Secretaría de Economía (SE).

“También hay apoyos gubernamentales como los de la SE (Programa de certificación de pymes 2013, en gestión de recursos); y organismos como BSI o NYCE igualmente ofrecen programas de apoyo para las pequeñas y medianas empresas”, subrayó Mario Ureña.

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CRÉDITO: 
Didier Cedillo