Cómo proteger sus datos si le roban el celular

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El celular ya es parte de nuestras vidas, más si tienes un negocio, pues desde el dispositivo es posible administrar la empresa, revisar correos, cuentas bancarias, comprar boletos de avión para un viaje de negocio o pedir un taxi para llegar a una junta, entre otras cosas.

Es mucha información la que manejamos en nuestros dispositivos y aunque cada aplicación tiene su propia seguridad, cuando lo perdemos o nos lo roban, es importante reportar o dar de baja el equipo a través del código IMEI que contiene cada teléfono, esto con la finalidad de bloquear el acceso a nuestros datos y resguardar el contenido.

De acuerdo con datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones, se recomienda guardar el código IMEI para que en caso de robo o extravío se pueda reportar y con ello que el equipo sea desactivado para evitar su uso posterior o copiar la información que se encuentra dentro del aparato.

El IMEI —o International Mobile Equipment Identity, por su sigla en inglés— es un código internacional de identidad que tiene cada teléfono, equiparable a la huella digital de las personas, el cual consta de 15 dígitos pregrabados en cada equipo.

Para poder consultar los 15 dígitos que conforman el IMEI, el usuario puede marcar al *#06# y en automático se lo despliega, también puede encontrarse en un etiqueta blanca debajo de la batería del dispositivo, o bien, venir impreso en la caja al momento de la compra de cada celular.

Cifras emitidas por la dependencia señalan que, hasta el 2014, existían 102 millones de suscriptores de telefonía móvil.

¿Cómo bloquear el teléfono?

Si un usuario quiere bloquear su teléfono en caso de robo o extravío, una vez que tenga anotado el código, puede solicitar a su compañía telefónica el bloqueo de la línea, del chip y del IMEI del teléfono; de esta forma podrá evitar que el equipo sea reactivado, flexeado o usado en actos delictivos.

Rommel García, socio de asesoría de Ciberseguridad de la consultoría KPMG, explicó que una vez que se bloquea este código, ya no puede ser utilizado; sin embargo, advirtió que existen maneras de alterar estos números.

“Lo que hacen las compañías telefónicas es bloquear el IMEI, no es común que los usuarios conozcan su código, ya que es algo técnico del celular, la gente habla a su compañía, ésta le pide información para verificar y autentificar que es el usuario real y posteriormente lo que se hace es bloquearlo”, indicó.

Alertó que uno de los principales problemas es que muchos usuarios cuentan con dos o más equipos, que en muchos casos ya no usan o el equipo es inservible, y que los códigos no son dados de baja, lo que podría acarrear problemas como suplantación de identidad o incluso algún tipo de fraude.

“El problema es que mucha gente tiene dos o tres equipos que ya son inservibles, que nunca han sido dados de baja y esos códigos pueden volver a ser reutilizados. Es importante que la gente dé de baja los celulares que ya no utiliza”, dijo.

Roberto Martínez, analista senior de Seguridad de Kaspersky Lab, expuso que uno de los riesgos de que los usuarios no sepan su IMEI es que, a través de herramientas o dispositivos especiales, un delincuente puede tener acceso a la información del IMEI y utilizarla para hacer suplantación del dispositivo.

“Es importante que el usuario conozca su código IMEI y que lo proteja. Si le roban el teléfono, una manera de bloquearlo a través del proveedor es justamente reportarlo. Si el usuario reporta el teléfono como robado y proporciona el IMEI, es un mecanismo de seguridad para que no hagan mal uso del equipo, de esta manera se dificulta que alguien más lo pueda utilizar”, expresó.

Explicó que la manera en cómo se asocia el línea telefónica con el código IMEI de cada usuario, es cuando este pide al proveedor de telefonía que le active su línea, con lo que en automático se asocia con sus actividades y con el consumo de datos.

El especialista destacó que una vez que el usuario reporta el teléfono como robado, el número del IMEI pasa a una lista negra y entonces se pueden implementar medidas que eviten que ese código se vuelva a activar.

CRÉDITO: 
Montserrat Galván / El Economista