Futbol y elecciones

Hoy, yo estoy seguro de que muchos empresarios han añadido dos asuntos más a sus preocupaciones diarias, que no son exclusivos de ellos, sino que los comparten con todo el país. El primero es quién va a ganar las elecciones para presidente y cómo va a quedar conformado el Congreso, y la segunda es si la Selección Mexicana de futbol ganará el partido ante Suecia y pasará a la siguiente ronda.

No puedo dejar de escribir sobre esto, porque no importa cuan seria sea la reunión de hombres de negocios, estos temas están, extraoficialmente, dominando los puntos varios de las agendas a ser discutidas.

En realidad, lo importante de esto son todas las lecciones que podemos aprender de los dos eventos para efectos de nuestra vida diaria y empresas.

Empecemos por el futbol. Muy probablemente, para cuando tú, amable lector, estés leyendo estas líneas, ya sabremos el resultado del partido arriba mencionado. Al final de cuentas, aún cuando deseo con toda el alma que México gane, no es relevante para lo que quiero aquí expresar.

Para mí lo importante es que el entrenador o director técnico del equipo que nos representa en el Mundial ha tenido un proceso de relación con la prensa especializada y los aficionados con muchos claroscuros­, por un lado, no ha sido fácil entender su planteamiento, y todos los que saben, y algunos que no, lo han criticado porque ha roto paradigmas establecidos en nuestra cultura futbolística. Por otro lado, ha dado resultados que nadie de los aficionados y de la prensa se esperaban; esto porque somos naturalmente desconfiados y pesimistas respecto a nuestro desempeño y a lo que cualquier extranjero nos venga a decir.

Sin embargo, desde mi punto de vista, la lección que el entrenador y los jugadores nos han venido dando tiene que ver con la disciplina y la consistencia. No importa lo que cada uno del equipo piense de sí mismo y de los demás, se han puesto de acuerdo y han trabajado como equipo hasta las últimas consecuencias, y lo han hecho con consistencia.

Eso es una lección para cualquier organización, lo importante es el equipo y como encajamos cada uno de nosotros en él. Como en cualquier maquinaria, si un engrane no funciona como debería de hacerlo, la maquina simplemente deja de funcionar, nos guste o no, somos engranes en nuestras organizaciones y si no encajamos como debemos hacerlo, la organización simplemente deja de funcionar.

Ahora vamos a las elecciones. Estamos por definir qué presidente y Congreso queremos para dirigir el país durante los próximos seis años, ya sé que los diputados tienen un período en el cargo de tres años; sin embargo, una de las primeras labores del Congreso es aprobar el “plan global de desarrollo”, que es el marco rector que dirige todas las políticas y acciones del Ejecutivo para el los próximos sexenio. Esto es particularmente importante, porque una vez hecho esto, el presidente es investido de todo el poder, para que dentro de ese marco rector, haga lo que crea que es mejor para el país.

El Congreso, por otro lado, sólo tendrá la capacidad de aprobar los presupuestos anuales de ingresos y egresos que deberán ser consistentes con al plan arriba mencionado y, en su caso, proponer cambios a la Constitución, nuevas leyes o cambiar leyes que una vez aprobadas por ambas cámaras (en el caso de cambios constitucionales, tendrán que ser aprobados también por la mayoría de los congresos estatales), podrían ser observadas o vetadas por el presidente, y sólo después de que este último esté de acuerdo, entonces, poder entrar en vigencia.

Es claro que, como mexicanos, somos los grandes electores de quien dirigirá el rumbo del país para los próximos años. Una vez que lo hagamos, tendremos que trabajar desde cada posición que tengamos para que, funcionando como un equipo, podamos hacer que el país avance para mejorar y resolver nuestras carencias.

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