Un negocio con alas renovadas

Foto: Especial

Wings Army, la franquicia de restaurante de alitas, renovará este año todas sus sucursales, ello ante los constantes cambios que vive el sector restaurantero, principalmente en Estados Unidos, y las necesidades de los comensales.

La Feria Internacional de Franquicias será la sede donde la cadena dará a conocer su nuevo diseño y productos, que renueva cada cinco años.

“Éste es el tercero que le damos a la marca y a las unidades. Vamos a diferenciar más nuestra forma de trabajar y hacer las alitas. Antes sólo hacíamos fritas, ahora tendremos empanizadas, al grill y vamos a crecer la gama de costillas a cuatro tipos y seis salsas de barbecue”, dijo en entrevista Martín Santaella, director de la franquicia.

Agregó: “si me hubiera quedado con los mismos productos con los que empecé, el negocio hubiera empezado a perder el imán que tiene. Estamos al día y a la vanguardia, le damos variedad de sabores a la gente, para que tenga más opciones y sigan presentes en nuestro negocio”.

La franquicia ya tiene asegurada la apertura de 12 unidades durante el 2018, pero el objetivo es llegar a 20. Los nuevos establecimientos se sumarán a las 161 que se encuentran a lo largo de la República Mexicana, principalmente en Guadalajara (25), Ciudad de México (18) y Monterrey (9).

Durante la Feria Internacional de Franquicias, Wings Army cierra en promedio trato con 150 prospectos, lo cual al final se traduce de 12 y 15 tratos concretados a nivel nacional.

“La feria para nosotros ha sido un trampolín para encontrar prospectos en diferentes lugares, porque no sólo llega gente de México, sino del extranjero. Nos ha tocado hablar con personas de Costa Rica y El Salvador, quienes buscan llevar el concepto a su país o un negocio donde invertir”, mencionó.

La inversión para una franquicia de Wings Army varía, dependiendo del tamaño del local y puede ser desde 1 millón hasta 7, pero la más vendida es la unidad de 200 a 250 metros cuadrados, que tiene una inversión de 3 millones y medio.

El boom de las alitas

Wings Army nació el 8 de mayo del 2005 en Guadalajara con un concepto militar. “En aquella época estaba de moda la ropa militar y como los trabajadores de Wings eran jóvenes decidí adoptar el concepto y vestir al negocio de esa forma, para volverlo un distintivo de la marca”, recordó el empresario.

El negocio ha crecido rápidamente, 13% anualmente y abre una unidad y media por mes, esto debido al boom de las alitas; sin embargo, el precio de la materia prima también ha crecido exponencialmente y eso es algo con lo cual la empresa ha tenido que lidiar y aprender a manejar.

Cuando inicie el negocio el kilo de alitas costaba 6 pesos. Pasaba diario a las 18 tiendas grandes (de Guadalajara) a recolectarlas. La compra llamó la atención de los negocios y me hablaron por teléfono para preguntarme qué era lo que hacía con las alitas y por qué se las estaba comprando todas, yo les comenté que tenía un negocio, un barecito, como sport bar y que lo que hacía era dar las alitas con diferentes sabores”, explicó.

Santaella dijo que en ese entonces la empresa consumía 1 tonelada 800 cada tres días y poco a poco el negocio comenzó a tener más fuerza, al grado de que el precio de las alitas aumentó.

“Hubo un momento en que ellos (las grandes empresas de alitas) se pusieron de acuerdo y fueron incrementando los precios de 2 pesos en 2 pesos, al punto que, a los dos años de Wings, el precio de las alitas estaba en 28, en lugar de 6 y llegó a 32 pesos el kilo”, dijo.

Después llegó una escasez de pollo y se tuvo que importar el producto de Estados Unidos y Chile, para ese entonces las alitas se comercializaban en México a 45 pesos.

“Los que se han beneficiado mucho son los distribuidores, ellos se dan cuenta de que la alita sobrepasó la pechuga de pollo, que era lo más vendido”, expuso.

Para contrarrestar el incremento en el precio de las alitas y que el negocio siga creciendo, Santaella ha tenido que integrar otros productos al menú, como trozos y tiras de pechuga empanizadas, costillas y papas que se mezclan con las salsas. “Eso ayuda a bajar el volumen del consumo de alitas”, finalizó el empresario.

elizabeth.meza@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario