Prefieren a proveedores “hechos en México”

Foto EE: Natalia Gaia

La eventual renegociación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) y la construcción del muro fronterizo entre Estados Unidos y México, decretadas por el nuevo presidente de ese país, Donald Trump, no sólo han revivido el sentimiento antiestadounidense, sino que predispuesto a la gente a consumir productos hechos en México.

Esta coyuntura es una “extraordinaria oportunidad para que las micros, pequeñas y medianas empresas (mipymes) del país florezcan”, exponen expertos. Y es que según datos de Comce, sólo 13% de las pymes que hay en el país aspiran a ser proveedoras de grandes empresas.

En la industria restaurantera, hay quienes ya han dado pasos en ese sentido. Como parte de su campaña “Qué rico es México”, la cadena de restaurantes de papas rellenas al horno “Papa Guapaintegró en su menú “única y exclusivamente productos 100% mexicanos”, una medida con la que también confía contrarrestar el alza del dólar, la inflación y el incremento de las gasolinas, que elevaron 10% sus costos, y que ha evitado trasladar a los clientes.

“Los problemas del alza de la gasolina, la inflación, el dólar se juntó con lo de (Donald) Trump… platiqué con mi socio, nos pusimos a analizar la carta y vimos que, aunque eran pocos los productos que importábamos los podíamos cambiar por mexicanos y haces que el dinero circule en el país y eso también hace que los productores de esa materia prima se esmeren en subir su calidad”, comenta en entrevista Migue Morales, fundador de Papa Guapa.

La cadena de cuatro restaurantes en la Ciudad de México -está a punto de abrir su quinta sucursal al sur de la capital- trabaja con 50 proveedores. Uno de los más importantes, el de las papas, tiene su bodega en la central de abastos capitalina. Ahí llegan los tubérculos provenientes de Sinaloa, Sonora o Coahuila. Las materias que hasta hace poco compraba de marcas extranjeras era las cremas de cacahuate y de avellana, la catsup, los helados y los vinos importados.

Comenzamos a hacer nuestra propia catsup y eso es un valor agregado a nuestro producto, cuando hicimos las pruebas quedó riquísima, es natural y no tiene conservadores. Es un producto mexicano, hecho por nosotros, es un poco más cara, pero es un valor agregado”, expone.

SÓLO HECHO EN MÉXICO

Si un sector sabe el valor de contar con proveedores nacionales, es el de las franquicias. José Luis Navarro Chinchilla, presidente de la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF), que agrupa a más de 1,300 firmas que operan en el país, explica que 85% de éstas son marcas mexicanas, cuya cadena de suministro es 100% nacional.

Esto sucede desde hace por lo menos 10 años, señala en un correo Ferenz Feher, CEO de Feher & Feher. Incluso, las marcas extranjeras trabajan con proveedores locales, como MacDonald’s, que compra sus cocinas a un proveedor de San Luis Potosí.

Navarro Chinchilla es también propietario de Finca Santa Veracruz, un corporativo con 18 años de existencia y cerca de 140 sucursales. Su cadena de suministro, con 100 proveedores, es en su totalidad mexicana.

“El único insumo que importamos era un polvo para una receta de capuchino. Es nada, es más, hasta la podríamos quitar”, señala el presidente de la AMF, quien sin embargo, sostiene que sí hay presión por el tipo de cambio, ya que el café en un commodity sujeto a precios internacionales.

“Evidentemente habrá un aumento en los precios de algunos productos… tiene que ver con la logística, la gasolina y otras variables que han impactado la cadena de suministro”, expone.

El líder empresarial confía que, ante el actual panorama económico, el consumidor privilegiará a las empresas mexicanas, cuyos beneficios económicos se queden en el país. Consultado sobre el llamado en redes sociales a boicotear firmas como Starbucks, Navarro Chinchilla declara: “el que se lleva, se aguanta”.

Y abunda: “Las consecuencias -de las medidas anunciadas por Estados Unidos- van a afectar negocios, marcas que no son 100% mexicanas, va a afectar el mal humor social y hay una razón de fondo, por eso repito ‘el que se lleva, se aguanta’…. Lo digo como mexicano, no soportaremos nunca que a nuestro país se nos trate diferentes, debemos llegar a la negociación y al diálogo respetuoso. Éste no es un país servil y si el maltrato de una nación a otra ocurre en circunstancias donde los negocios son parte inminente de la relación, yo creo que como mexicanos vamos a tomar cartas en el asunto”.

Hace unos días Alsea, operadora de Starbucks, emitió un comunicado en el que defendió la labor de la cadena de cafeterías. Recordó que en México cuenta con 533 tiendas. En su portafolio de marcas también están Domino’s Pizza, Burger King, Chili’s, California Pizza Kitchen, P.F. Chang’s, Italianni's, The Cheesecake Factory, Vips, El Portón, Archie’s, Foster’s Hollywood, Lavaca, Cañas y Tapas. Tan sólo en México generan 44,000 empleos, además de trabajar con más de 500 proveedores, 70% de los cuales son nacionales.


LA TAREA QUE FALTA

“Los empresarios de franquicias pueden ser los protagonistas de una transformación en la cadena de valor de servicios”, sostiene José Luis Navarro, quien destaca la experiencia acumulada de ese sector. No obstante, reconoce que “hoy más que nunca, los empresarios debemos modificar nuestras estrategias para crecer más y ser más rentables”.

Ferenz Feher también cree que este es un tiempo de ajustes para el sector de las franquicias. “La incertidumbre es la peor enemiga de cualquier negocio, así que el sector debe hacer frente de manera segura, siendo resilientes y actuando de forma inteligente… Tenemos que enfrentar el problema y consumir más lo mexicano, consumir local y actuar global es, sin duda, una de las enseñanzas que en estos momentos tenemos que aprender”.

Esa es la estrategia de Papa Guapa, sin embargo, hay retos por superar. Miguel Morales comenta que ha buscado a nuevos proveedores locales “confiables” para sustituir sus insumos importados. “Hay mucho de la cultura del mexicano, que muchas veces nos perjudica: encuentras a uno que te dice que te tiene -el producto- todo el año y pasa un mes y no te da la cara… Después de malas experiencias hemos encontrado buenos proveedores”.

Y ese es parte del trabajo que hace Fundes. Silvia Mancilla, gerente de Nuevos Negocios del Sector Privado en esa consultoría, recuerda que en México 98% de las unidades económicos son mipymes “eso nos da una idea del reto y la oportunidad para elevar su nivel de competitividad y fortalecer las cadenas de valor”.

La experta señala dos vías para sumar a una mipymes a una cadena de suministros: una de abajo hacia arriba, en la que las mipymes alistan sus procesos para trabajar en las grandes cadenas y la otra, de arriba hacia abajo, en la que grandes cadenas dan cabida a estas empresas flexibilizando sus procesos, y dando acompañamiento y capacitación.

Silvia Mancilla observa que no hay un organismo o cámara que haga la labor de vincular a las mipymes dispuestas a hacer cambios para insertarse como proveedores con las grandes compañías que requieren sustituir insumos y busquen compañías que puedan hacerlo.

“Hay organizaciones, como las cámaras empresariales, que debería tomar el rol de vincular más la oferta con la demanda de la pyme y es parte del trabajo que también Fundes debería hacer… Justo son ésas las áreas de oportunidad grises que deberíamos identificar, no es algo que la Secretaría de Economía, y ahí hay un vacío para resolverlo hoy en esta coyuntura que vivimos”, expone.

La experta de Fundes reconoce finalmente que no todo puede ser provisto por empresas mexicana, como es la tecnología.

“México maquila, más que generar tecnología”. Enfatiza que más que sustituir importaciones, se debe hablar de complementariedad: “es ser parte proceso, como en la industria automotriz o aeroespacial, debemos enfocarnos en ciencia y tecnología y trabajar más en eso” y ello demanda que el país vea sistémicamente los problemas que tiene cada sector.

angelica.pineda@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario

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