Hallan en Franquicia Master la fórmula para una sociedad exitosa

Foto EE: José Roberto Guerra

Uno de los retos más grandes que enfrentan los emprendedores es encontrar a su socio ideal, aquel que, más que un espejo de sus cualidades, complemente sus habilidades y que compagine con sus metas y sueños. José Luis Uberetagoyena y Vladimir Ramírez encontraron esa química para los negocios en Franquicia Master.

“La relación entre personas es muy compleja, tienes que tener reglas claras incluso antes de que inicie el negocio, y poner en el contrato las litigantes”, comparte José Luis Uberetagoyena. En 2015, el emprendedor y su socio Vladimir Ramírez, juntaron sus ahorros para fundar el holding de ocho marcas de franquicias, algunas creadas por ellos mismos antes de formar la sociedad, y que en conjunto comparten un común denominador: la diversión.

En esta sociedad, cada uno aportó conocimiento y experiencia. Ramírez creó Flavor Cup, una marca de helados de yogurt, él se encarga del desarrollo comercial y expansión de las firmas. Uberetagoyena, quien se encarga de la operación del negocio, creó Sky Rocket Pizza. Ambas firmas forman parte del portafolio de Franquicia Master.

“Conozco a José Luis desde hace cinco años, vi el desarrollo que tuvo con Sky, de hecho, fue cliente mío con las máquinas – de helados Flavor Cup, que importaba de China- y vi su crecimiento. Creemos que cualquier negocio puede crecer si está con la gente correcta. Entramos al negocio como desconocidos, pero con una misma visión”, comparte Vladimir.

“No somos improvisados”, indica el emprendedor. “Tenemos estudios, continuamos preparándonos, estamos en un diplomado de alto rendimiento en la Universidad Anáhuac para franquiciar bien, Tenemos estructura y experiencia en los negocios para armar compañías.”

Entre ambos socios no acumulan ni dos décadas de experiencia en los negocios, pero les ha bastado para llegar Centroamérica y a Colombia. El resto del portafolio de Franquicia Master lo integran Yumi Loko, Chicago Pops, Bubble Waffle, Margarita Boom, Splash Fun y Hot Run. Todas comparten otra característica: su bajo costo de inversión.

Hora de divertirse

Franquicia Master tiene 16 empleados, pero llega a más de 100 con sus diferentes marcas. José Luis Uberetagoyena es ingeniero eléctrico y Vladimir Ramírez es licenciado en Administración de Empresas, ambos egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y con diplomado en Franquicias de Alto Rendimiento. Este conocimiento les ha llevado a crear una estructura compacta, pero eficiente.

“El principio de la ingeniería es que todo parezca fácil, pero no lo es. Hemos tropezado, quebrado, y nos hemos levantado. En eso hay mucha mentalidad y también formación. Tenemos áreas de asistencia técnica, marketing, operaciones, comercialización, todo supervisado por la dirección general -a su cargo. No es un organigrama amplio, pero sí está bien estructurado”, comenta Uberetagoyena.

De acuerdo con Ramírez, la columna vertebral del holding la forman Splash Fun y Sky Rocket Pizza, el primero es un juego modular que se adapta a un local de gran tamaño, al que se le pueden adaptar otros servicios. Actualmente tienen cuatro unidades operando y estiman cerrar el año con tres más.

Sky Rocket Pizza es un restaurante retro-futurista ambientado en la década de los 80, en el que se sirve la pizza en forma de cono o cohete espacial. La inversión para éste es de 600,000 pesos más la adecuación del local. En los próximos días abrirán su primera sucursal en El Salvador, revela.

“Todas nuestras marcas son fuertes, aunque son modelos distintos. Vamos a abrir un Hot Run en Satélite -este mes- que es un sport bar con hot dogs al estilo Boston, con cabina de bateo mientras esperas mesa. Todas son de alimentos y bebidas y entretenimiento”, indica Uberetagoyena.

Según los socios, por cada 100,000 pesos que el inversionista aporta en cualquiera de sus modelos, obtiene una utilidad neta de 10,000 pesos, libres de impuestos.

Otra cualidad, la principal, de sus ocho marcas es que son conceptos divertidos “sino no es negocio para nosotros”, comenta Vladimir Ramírez. Margarita Boom, una barra ambulante de tragos para playas vende también playeras y gorras con frases graciosas. “La gente, entre más divertida, más dinero gasta”, recuerda el joven empresario. La inversión inicial para este concepto va de 400,000 a 600,000 pesos.

También tienen bien estudiado a su consumidor. Mientras la tendencia en alimentos y bebidas es hacia la salud, ellos ofrecen una variedad de pizzas, hot dogs, dulces, palomitas de sabores, malteadas. En su lógica de negocios “mucha de la cultura healty viene de las personas de 35 a 50 años, nosotros vamos a la población joven de 18 a 35 años. Y es una oportunidad para inversionistas porque nuestros conceptos están enfocados a la clase media del país”.

Aunque José Luis Uberetagoyena reconoce que las rentas en los centros comerciales son altas incluso para sus marcas (informa que tienen 40 puntos de venta operando en distintos centros), afirma que sus conceptos al ser divertidos y para jóvenes, son atractivos para estos, por lo que no han tenido problemas para entrar.

“Pero las rentas en los centros comerciales sí son muy altas, y eso genera el efecto de que los negocios no son rentables. Las rentas están incluso fuera del mercado, por una isla cobran 70,000 pesos y eso es una locura, pero es parte de lo que nos encontramos”, señala el emprendedor.

Las alternativas que han visto son buscar locales a pie de calle o las plazas boutique. A la fecha, los socios aseguran que sólo han cerrado una sucursal de sus franquicias por las altas rentas y una mala estimación para llegar al punto de equilibrio, un aspecto que ahora cuidan con los inversionistas.

Otros problemas que enfrenta la empresa es el tipo de cambio, que impacta sobre todo en la compra de maquinaria y algunos insumos, cuyos precios seguirán manteniendo este año. A pesar de ellos están listos para la expansión. Su comisariato, indica Uberetagoyena, atiende a las 40 unidades que tienen actualmente operando, pero tiene capacidad para 160 más.

Los problemas siempre están presentes, pero José Luis Uberetagoyena y Vladimir Ramírez han sabido lidiar con ellos.

“Siempre nos damos tiempo para ver detalles de oficina. José Luis es socio, pero también es el director general y la última decisión la toma él. En cualquier sociedad, siempre debe haber alguien que decida. Hemos generado una cultura empresarial en el que todas las personas que están aquí tienen muy claro qué hace la compañía. Somos una empresa que se dedica a sumar todo el tiempo”, concluye Ramírez.

angelica.pineda@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario

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