Ya empecé mi empresa, ¿y ahora?

De cada 10 startups que se crean en México, ocho cerrarán dentro de los dos años siguientes, las primeras causas de cierre son falta de indicadores de negocio (48%), planeación deficiente (43%) e ingresos insuficientes para permitir que el emprendedor subsista (40%).

Es aquí cuando los nuevos negocios necesitan considerar la posibilidad de invitar a otros inversionistas a que compartan con ellos el riesgo y las ganancias del emprendimiento.

En México el ecosistema de capital emprendedor, que reúne a los inversionistas y fondos dispuestos a invertir en empresas de reciente creación con costos de desarrollo alto y en etapa de diseño de prototipo o de producto mínimo viable, ha ido creciendo de manera acelerada desde el 2013, fecha en que el Inadem inició su Programa de Desarrollo del Ecosistema de Capital Emprendedor.

¿Cómo suelen participar estos inversionistas en las nuevas empresas?

En el capital emprendedor no es usual encontrar operaciones en donde un sólo inversionista se hace de más del 35 o 40% de una nueva empresa. Lo que se estila es encontrar rondas de inversión, en la que el inversionista que aporta la mayor cantidad a la nueva empresa lleva el liderazgo de la negociación para todo un grupo de inversionistas, y todos participarán sustancialmente en los mismos términos para cada levantamiento sucesivo de capital.

Estos levantamientos pueden estructurarse como:

  • Participación accionaria: La forma más tradicional de participación en el negocio es la aportación directa de dinero a cambio de un porcentaje de las utilidades del negocio, así como del derecho de participar, por lo que represente en porcentaje la aportación, de la toma de decisiones estratégicas, a través de la asamblea de accionistas. Es común que los inversionistas negocien ciertos derechos que les concedan vetos o un mayor poder de decisión en ciertas materias, para proteger el valor de su inversión.
  • Nota Convertible: Si una empresa se encuentra en una etapa tan temprana que no es susceptible de ser valuada, los inversionistas pueden darle el dinero en calidad de préstamo o deuda, que devengará un interés. Cuando se cumplan determinadas condiciones y la empresa sea susceptible de ser valuada (hasta en tanto la nota no esté vencida), los inversionistas tendrán derecho a que el capital y los intereses de la deuda sean convertidos en acciones de la empresa.
  • KISS / SAFE / ABACO: Son instrumentos derivados de contratos estandarizados de capital emprendedor provenientes de Estados Unidos, que se asemejan a la nota convertible ya que, al igual que esta, consisten en una aportación que no será capitalizada sino hasta que se cumplan las condiciones o expiren los plazos establecidas en los propios contratos. La diferencia en sus nombres tiene que ver con el grupo de inversionistas y abogados que los desarrolló (KISS: 500 Startups, SAFE: Y Combinator, ABACO: Avalancha Ventures, y otros), pero la esencia es muy semejante. Se distingue de la nota convertible en que generalmente no es título ejecutivo.
  • Deuda Mezanine: Se caracteriza por tener un componente de deuda subordinada y un componente de capital o de deuda preferente, que se comprometen y se aportan prácticamente al mismo tiempo, como parte de una misma operación relacionada. Implica un mayor riesgo que una deuda preferente y con garantía por todo el valor de la operación o una inversión de capital lisa y llana, pero por eso mismo, generalmente ofrece retornos más atractivos. Generalmente se utiliza cuando parte de los recursos que el inversionista aporta provienen de una deuda contraída por el propio inversionista.
  • Crédito Puente: Consiste en la realización de un préstamo a la empresa, generalmente con interés, para solventar necesidades urgentes de la empresa en lo que ésta logra levantar una ronda de capital siguiente. Se pacta que se pague inmediatamente que la empresa recibe capital, por lo que suele ser deuda preferente y tener algún tipo de garantía real.

Estos instrumentos no son ni para todos los fondos, ni para todas las startups. Hay fondos que se especializan sólo en uno de ellos. Es importante que el emprendedor mantenga una relación cercana con sus asesores financieros y legales para entender los pros y contras de cada tipo de inversión y valorar en conjunto qué es lo mejor para cada empresa.

Tarde o temprano, el inversionista y el emprendedor tendrán que cooperar para llevar a cabo una valuación de la empresa, en la que intentarán anticipar mediante cálculos y comparaciones y usando métodos ya establecidos, cuánto puede llegar a valer el negocio, y sobre esa base, determinarán el valor de la aportación del inversionista.