Las empresas FinTech

La crisis financiera internacional que dio inicio en septiembre de 2008, con la bancarrota de Lehman Brothers, provocó la desconfianza generalizada hacia las instituciones financieras “tradicionales”, haciendo que los consumidores de servicios financieros exigieran alternativas que fueran transparentes, inclusivas y amigables.

Una de las respuestas a esta crisis consistió en una regulación más estricta, con el consiguiente aumento de costos, pero es un hecho que no toda la industria financiera ha tenido la capacidad de reacción ante los nuevos retos de mercado.

En este contexto, el desarrollo de la industria FinTech puede verse como una propuesta que busca atender los sectores que no han alcanzado a cubrir satisfactoriamente los intermediarios tradicionales. El internet, los smartphones y los algoritmos inteligentes son las armas que emprendedores visionarios decidieron usar en contra de un sistema enviciado, caduco y obsoleto.

La palabra FinTech se forma a partir de la contracción de los términos Finance y Technology en inglés. Este tipo de empresas basan su operación en modelos de negocio que utilizan la tecnología digital para proveer servicios financieros dirigidos a atender necesidades específicas de determinados segmentos de mercado, generando al mismo tiempo oportunidades de negocio para la población en general que busca invertir sus recursos.

Una de las claves de las empresas Fintech es que sus propuestas no solamente cuentan con un importante componente tecnológico, sino que con ellas están desafiando por completo el statu quo de la industria de servicios financieros mediante modelos de negocio innovadores, son DISRUPTIVAS.

Pero como muchas otras situaciones en la vida, un concepto que fue concebido románticamente bajo los principios de inclusión, democratización, equidad, justicia, transparencia, muy pronto recibió un golpe de realidad y una vez más, la regulación alcanzó a la innovación para encuadrarla en un marco jurídico que en lo posible le permita controlar su operación y, evite mediante la administración de riesgos, la detección y prevención de operaciones con recursos de procedencia ilícita, un enemigo poderoso que puede significar la contaminación de toda la industria.

El 9 de marzo de 2018 se publicó en México la Ley Fintech (primera en Latinoamérica), para brindar certeza jurídica a los participantes de esta industria, con el reto de que es una realidad de que la tecnología se mueve mucho más rápido que los marcos normativos pueden regular.

Los modelos de negocio que se han desarrollado hasta el momento bajo el esquema Fintech son los siguientes:

  • i) Financiamiento colectivo o crowdfunding (incluye transacciones de deuda, capital y recompensas). Agrupa a las plataformas que permiten realizar préstamos a personas físicas y empresas. Incluye el financiamiento en el que el prestamista adquiere participación en el capital.
  • ii) Dinero electrónico, pagos y transferencias. Es una de las categorías Fintech más utilizadas. Mezcla pago con la gestión de pagos, que le da valor agregado a la transacción y reduce de manera importante los costos de transacción.
  • iii) Gestión de finanzas personales (incluyendo crédito, ahorro, seguros, inversiones y derivados, así como plataformas de educación y cultura financiera).
  • iv) Plataformas de desarrollo, conocidas también como Sandbox (en una etapa inicial de operaciones en la implementación de algún otro tipo de modelo que implique innovaciones tecnológicas).

Hoy nuestra realidad es tener la opción de acceder a modelos de negocio innovadores, una combinación de finanzas y tecnología, que nos permite sin ser especialistas en la materia obtener beneficios que hasta no hace mucho tiempo sólo estaban al alcance de grandes inversionistas o corporativos, para la reflexión.

* El autor es José Luis Rodríguez Hernández, Socio del Colegio de Contadores Públicos de México