Opciones para creación de empresas

¡Ya no esperar! No esperar a que nos llegue el “agua al cuello” y nos veamos inmersos en una difícil situación como a la que muchos hemos tenido que enfrentar. Debemos ser visionarios, volvernos empresarios

Muchas veces me he puesto a reflexionar sobre las repercusiones que la globalización, la aplicación de la tecnología y la obsolescencia profesional ha tenido sobre millones de seres humanos, sus familias y su entorno; y realmente es para ponerse a pensar muy detenidamente, tratando de buscar aquellas alternativas que hagan que el tiempo no nos alcance convirtiéndose en nuestra peor pesadilla.

Al igual que las medicinas y diversos productos, los ejecutivos y profesionistas también caducan si no se capacitan, diversifican y desarrollan al máximo sus habilidades al igual que su imagen.

Ante la complicada situación económica y múltiples casos de profesionistas que al llegar a cierta antigüedad en las organizaciones, son despedidos, las interrogantes que siempre surgen son: ¿fue realmente la situación de la empresa lo que ocasionó el despido? ¿fue la edad del colaborador? ¿fue la falta de capacitación del empleado o la aplicación de la tecnología, lo qué propicio su despido?

Hoy en día la dinámica que la globalización le imprime a los mercados; la competencia, la necesidad de bajar costos y de ser rentables; genera en las empresas una mezcla explosiva que hace que el profesionista y el trabajador en general, se encuentren vulnerables ante situaciones de esta naturaleza.

Si a lo anterior le sumamos; la falta de creatividad de las autoridades en su política económica para promover la inversión, el empleo, el crecimiento económico o el desarrollo en el país; la cosa se complica. Entonces ¿cuál es la alternativa a seguir? ¿sucumbir y dejar que el destino nos alcance? ¿sacrificar a nuestra familia por causa de los factores anteriores? o bien ¿quedarnos sin dar una pelea frontal sacrificando sueños y esperanzas?.

¡Ya no esperar y volvernos empresarios!

Mi respuesta es: ¡Ya no esperar! No esperar a que nos llegue el “agua al cuello” y nos veamos inmersos en una difícil situación como a la que muchos hemos tenido que enfrentar. Debemos ser visionarios, volvernos empresarios ¡Tenemos que emprender y crear nuestros propios medios de subsistencia y prosperidad! Anticiparnos a los tiempos y aprovechar todas las oportunidades que hay en el entorno, de las cuáles, quizá no nos hemos percatado.

A la par de lo que ha sucedido con el “efecto Trump” en México -ya que considero que con tanta presión y ganas de fastidiar al prójimo, dicho efecto nos has vuelto más combativos, más audaces y más atentos al entorno- hemos aprendido que la solución a nuestros males no vendrá de ningún otro lugar, sino que debe salir de nosotros mismos, por lo que debemos comenzar a emprender.

¿Cómo comenzar?

Ni Donald Trump, ni la inflación ni mucho menos la incertidumbre financiera, son obstáculos para iniciar un negocio, pues aunque a diario nos enfrentamos al mito de “lo difícil que es emprender en México”, cualquiera puede iniciarse en el ecosistema, bajo estos dos preceptos:

  • Identificar una necesidad en el mercado, idear un producto o servicio que la satisfaga y establecer así, un plan de negocio para éste, y
  • Acercarse a los programas gubernamentales que fomentan el emprendimiento en el país, ya que es una idea equivocada, que necesitemos un gran capital propio.

Algunos programas federales para iniciar un negocio, los cuales promueve la Secretaría de Economía, son:

  1. Programa Capital Semilla. Tiene como objetivo, facilitar el acceso financiero a los proyectos viables, los cuales son atractivos para los Fondos de Capital de Riesgo y Capital Privado, establecidos en el país.
  2. Con la finalidad de contribuir con la competitividad del sector de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mi PyMEs), para poder apoyar al desarrollo económico social. Pueden postularse los proyectos de Negocios Tradicionales y de Tecnología Intermedia, así como proyectos de Alta Tecnología.
  3. Programa de Proyectos Productivos. Consiste en impulsar el establecimiento de pequeñas unidades de producción en las zonas populares y rurales, con el objeto de apoyar a personas o grupos con iniciativa emprendedora. Este programa provee servicios de comercialización, financiamiento e innovación tecnológica.
  4. Centros Pymexporta. Aquellos emprendedores interesados en la exportación, pueden acudir a los Centros Pymexporta, los cuales se encargan de la atención especializada en comercio exterior para apoyar a que las MiPyMEs, se inicien o consoliden en el proceso exportador.

Apoyando cada proyecto con: capacitación, consultoría empresarial, estudios de mercado, planes de negocio, material promocional, giras internacionales, encuentros de negocio, espacios para promoción y ferias internacionales, guías empresariales, así como diseño industrial.

Si algo me queda claro, es que una vez que se ha despertado al “león del emprendimiento” que todos llevamos dentro; en el poder de la creatividad, el empeño y el esfuerzo para lograr lo que queremos; nadie puede detenerlo.

Analizando esta perspectiva, existen diversas maneras de prepararnos antes de que, como dije: “El destino nos alcance” y nos deje sin empleo, ya que a fin de cuentas, si algo tenemos los mexicanos es que ante los retos…”Somos audaces por naturaleza”.

* Álvaro Vargas Briones es economista y catedrático de la EBC, profesor de Posgrado en el Campus Dinamarca y colaborador en DNC Consultores. Contacto: dncconsultores@hotmail.com