Yoga, un estilo de vida para emprender

Desde 50 hasta 300 pesos se pueden cobrar las clases. Foto: Shutterstock

Puede iniciarse impartiendo clases en casa, privadas, en gimnasios o a empresas.

Al momento de emprender, suele pensarse en comercios tradicionales como restaurantes, centros de entretenimiento, tecnología o venta de algún producto y son pocas las opciones que involucran una buena salud y bienestar, como son las clases de yoga.

Esta disciplina surgió en India aproximadamente 3,000 o 6,000 años atrás, pero desde 1980 se popularizó su práctica por sus beneficios como: reducción del estrés, flexibilidad, mejor salud emocional y mayor energía, por ello cada vez es más considerada como una forma de emprendimiento. En promedio en México hay más de 400 escuelas registradas en el Instituto Mexicano del Yoga y cada año crece 20%, cifra que en el 2002 era menor a 50 instituciones.

Ejemplo de emprendedor en yoga es Marlon Treviño, practicante desde hace 20 años e instructor desde hace 10, quien lo hizo su forma de vida.

Marlon es licenciado en Comunicación y se desempeñaba como diseñador editorial, pero en la búsqueda de bienestar, de tener un balance laboral y personal, y una alternativa de vida, comenzó a practicar yoga hasta que vio ahí la paz y posteriormente dejó su empleo para dedicarse 100% a ello.

“Una persona sembró en mí esa semilla de buscar bienestar a través del yoga. Empecé a leer libros del tema, a estudiar, tomar cursos, hasta que inicié una formación que quise compartir con el mundo. El yoga no es un deporte, religión o formación, sino una disciplina, forma de vida y conexión contigo, con tu corazón”, dijo en entrevista a El Economista.

Para Marlon el aumento de interés por el yoga responde a una necesidad de combatir el actual estilo de vida donde predomina el poco tiempo para uno mismo, la inactividad y el estrés, sobre todo el laboral.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, 75% de los mexicanos padece estrés laboral, posicionando al país en primer lugar, superando a China (73%) y Estados Unidos (59 por ciento).

“Es necesario tener una práctica alterna para el bienestar porque del estrés se derivan muchas enfermedades que incluso pueden ser mortales”.

Carlos Romero es otro ejemplo de cómo el yoga le permitió emprender. Por un accidente comenzó a practicarlo hace 13 años y aunque en un principio no le gustaba, con el tiempo lo hizo su estilo de vida y posteriormente su negocio, cuyo principal fin es ayudar a tener buena salud física y mental.

Al igual que Marlon, se desempeñaba en un campo relacionado a su carrera, licenciatura en Administración de Empresas, pero con el tiempo decidió involucrarse por completo al yoga y abrir su propio centro.

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Bases para comenzar

El primer paso para iniciar con un negocio de yoga es contar con las certificaciones necesarias para ser instructor.

Los costos de éstas pueden ir desde los 200 a los 250 pesos para una básica, 400 o 500 para una internacional o hasta 20,000 pesos por aquellas que requieran de 200 horas de capacitación. Los precios pueden aumentar dependiendo la zona donde se tome, indicó Carlos.

Asimismo, hay que seleccionar el mercado al que se busca dirigir para así definir la tarifa por clase.

En la Ciudad de México, las zonas de mayor demanda de yoga son Colonia del Valle, Roma, Coyoacán y Polanco, y los costos en ellas pueden alcanzar los 300 pesos en promedio, mientras que en otras colonias, pueden ser desde 50 pesos. Por una sesión privada es posible obtener hasta 700 pesos.

“La ventaja es que lo practican personas de todas las edades, desde los cinco años hasta la edad que se desee. Es más un trabajo de uno mismo que les ayuda a estar bien”, dijo Marlon.

El siguiente paso es definir el estilo, ya que hay decenas. El hatha yoga es el más tradicional, es suave, lento y apto para todas las edades.

Lo más importante, considera Marlon, es crear una marca personal y poner el sello que diferencie de los demás, ya que la competencia se incrementa cada vez.

Cómo emprender

Muchos de los que comienzan a dar clases lo hacen en sus casas o gimnasios, pero también hay otras vías.

Marlon no tiene un establecimiento fijo porque da clases masivas (masterclasses) alrededor de la República Mexicana y ofrece clases a empresas. Desde hace siete años, colabora con seis compañías públicas y privadas.

En cambio, Carlos lo hace en su gimnasio, donde también tiene pilates, tai chi y zumba, entre otras actividades. Hace tres años abrió un centro pero no funcionó. Sin darse por vencido, en marzo de este año aceptó un traspaso con valor mayor a 1 millón 200,000 pesos y su siguiente meta es abrir uno exclusivo de yoga.

Otra opción es organizar retiros de yoga donde se practica meditación, se hacen prácticas de desintoxicación y se entra en contacto con la mente, entre otras cosas que dependerán del centro. El costo de éstos puede ir de los 2,600 por tres días hasta 29,000 pesos por persona por 14 días en México, revela el portal BookYogaRetreats. Todo dependerá del lugar al que se realice y la duración.

En caso de ir a la capital del yoga, la India, el precio puede alcanzar los 100,000 pesos por 10 días, sin costos de avión.

También se puede comercializar con productos para la práctica como tapetes, pelotas o ropa especial.

No verlo sólo como negocio

Para Marlon y Carlos, lo más importante para emprender es no verlo sólo como un medio para obtener dinero, sino una vía para ayudar a la gente a tener un mejor aliado y estar en armonía consigo mismos.

“Se requiere una intención amorosa para ayudar a la gente”, enfatizó Marlon. También hay que quitarse el miedo y no dejar de ver por el bienestar de otros.

“Hay que dedicarse mucho y poner esfuerzo. Si hay un objetivo y lo sigues, lo lograrás. A mí lo que me mueve es ver el avance de mis alumnos, eso llena más que las ganancias económicas”, señaló Carlos.

elizabeth.lopez@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario