Tres pasos para que compradores no estafen a tu ecommerce

Las estafas a los negocios en línea se han incrementado. Foto: Especial

Las ventas en línea son una de las opciones preferidas por los consumidores, pues ofrecen comodidad y rapidez; sin embargo, este canal ha sido aprovechado por cibercriminales para cometer fraudes no solo a los clientes, sino a las empresas, lo que les puede causar el fin si es que no se tiene un plan adecuado de protección.

Para esto, las empresas necesitan de tecnología que les permita establecer sistemas para detectar de forma más rápida y precisa, a los compradores fraudulentos sin generar fricción en aquellos usuarios legítimos.

“El desafío de la gestión de riesgos no tiene que ser complicado. La clave radica en la forma en la que diversifiquen las soluciones y complementen las estrategias para conseguir un enfoque unificado del uso de todas esas soluciones. Hacerlo puede derivar en un balance entre reducir el riesgo y mantener las tasas de autorización”, indica Cassia Pinheiro, jefa de Operaciones para Latinoamérica en Adyen.

Para prevenir estafas sobre todo en momentos de auge de ventas como es el Buen Fin, Pinheiro recomienda los siguientes tres pasos:

Diversifica la estrategia

La gestión de riesgos debe realizarse desde un enfoque unificado, pero con una estrategia de diversificación de las herramientas utilizadas, ya que los entes fraudulentos están en constante evolución y cambian sus métodos de forma frecuente, volviéndose cada día más sofisticados.

Para ello es importante utilizar medidas de autenticación como los datos biométricos, que sustituyen a las contraseñas tradicionales y entre las que destacan las huellas dactilares, el iris, reconocimiento facial y los comandos de voz como las más comunes.

Unifica la gestión

Además de contar con todas las herramientas posibles y diversificar su estrategia ante fraude, los comercios requieren un aliado tecnológico que les ayude a unificar el uso de todas herramientas en una sola plataforma de gestión de riesgos. De esa forma, pueden tener visibilidad de todas ellas en un solo lugar, con el fin de correlacionar los datos y generar un plan más sólido que les ayude a detectar el fraude de la forma correcta.

De no ser así, las empresas deberán destinar demasiado tiempo a la gestión de datos provenientes de fuentes dispersas, lo que entorpece el proceso generando un nivel de detección menos preciso y con un mayor margen de error, que puede incurrir en un alto nivel de falsos positivos.

Define los pasos

Los retailers deben establecer de forma clara sus procesos de detección y combate al fraude basándose en dos cosas:

  1. Detección: hay que establecer un enfoque de detección del fraude basado en ‘listas blancas’, que consiste en conocer cada vez mejor al comprador legítimo, basado en los datos históricos de sus compras, para evitar los falsos positivos y haciendo que el estafador salga a relucir por sí mismo.
  2. Prevención y respuesta: lo ideal es implementar soluciones que permiten añadir más personalización con reglas de riesgo detalladas y revisar cada transacción al detalle.

Las empresas deben estar conscientes de que el fraude está en una evolución constante, por lo que deben contar con la tecnología que les permita anticiparse a esos cambios, proteger su negocio de posibles ataques y ofrecer transacciones más seguras para sus usuarios.

Sin embargo, hay que saber implementar las soluciones, no irse a los extremos en seguridad porque se puede bloquear el acceso a los compradores legítimos.

“Muchos comercios caen en el ‘vicio’ de establecer medidas tan drásticas y sólidas en sus esquemas de detección de compradores fraudulentos que dejan de ser flexibles y comienzan a bloquear a los buenos compradores. Es decir, los rechazan con medidas férreas, pero siendo laxos empiezan a tener un problema de contracargos”, considera Erick MacKinney, Country Manager de Adyen México.

CRÉDITO: 
Redacción / El Empresario