Tips para sumar un pariente político a empresa familiar

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Para que un familiar ingrese a la organización, debe ser convocado por el líder y no debe pedírselo directamente a los miembros porque se generará tensión. Además, debe considerarse qué valor agregado puede ofrecer.

Las empresas familiares son de las organizaciones donde usualmente surgen más conflictos, sobre todo cuando se quiere incluir a parientes políticos como: yernos, nueras, suegros o cuñados, ya que pueden provocar tensión o incluso problemas que terminen con las relaciones familiares.

Carlos Castellanos Rodríguez, director del área de comercialización del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) en Guadalajara, explica que la incorporación de un pariente político a la organización familiar usualmente se hace por compromiso o presión de la persona con quien se tiene el lazo sanguíneo, lo que puede derivar en conflictos, cuando lo ideal es hacerlo por su ­destreza y talento.

“La incorporación puede leerse como un reconocimiento a los talentos y logros de la persona y como muestra de confianza, ya que hoy en día hay mucho talento en el mercado laboral”, señala ­Castellanos en el libro Ser y hacer de las familias empresarias.

Asimismo, indica que para que un pariente político ingrese a la organización, debe ser invitado y no por petición directa a la familia porque puede provocar tensiones y malinterpretación de los mensajes. En promedio, más de 50% de la posibilidad de que la alianza tenga éxito se debe a que el allegado sea invitado.

En este sentido, lo más importante es que quien debe realizar la invitación sea el director general y que lo haga convencido de que esa decisión beneficiará a la compañía. Para ello, debe preguntarse: “¿es factible y realista aportar un valor agregado a la empresa con su inclusión?”.

“La factibilidad tiene que ver con beneficiarse de experiencias y visiones diferentes que puedan fortalecer a la empresa”, aclara.

En caso de que el familiar sí generé una aportación, la empresa debe tener claras las posibilidades de realizar cambios en la operación y estructura de la organización.

Uno de los aspectos más importantes que destaca Castellanos es dejar en claro los objetivos y resultados que se esperan en esa posición y conocer qué es lo que esa persona espera conseguir en la compañía.


Inclusión en otras áreas

Algo que todos los líderes y miembros de empresas familiares deben tener en cuenta es que la adición de un pariente político no sólo puede darse en la parte operativa, sino que en ocasiones lo más benéfico es participando en los consejos consultivos o administrativos.

“Para ambas partes, ésta es una excelente opción para conocerse y tratarse profesionalmente, antes de comprometerse a un proyecto de mucho mayor alcance”, ­menciona el libro.

De esta forma, el familiar no sentirá la presión de tomar una decisión tan radical cuando es invitado y los miembros de la empresa podrán conocer a fondo cómo se desenvuelve en el ámbito laboral y si esto les permitirá tener un crecimiento favorable para todos.

En la voz del pariente invitado

Cuando se dan este tipo de incorporaciones, el pariente político debe analizar diversos factores antes de decidir colaborar, ya que también se trata de su trayectoria, las prioridades que tenga, crecimiento personal y planes a futuro.

Para comenzar, no es recomendable aceptar una invitación si no se cuenta con la experiencia profesional en otra empresa, ya que no hará un aporte valioso y no generará el crecimiento y los cambios que requiere la organización.

Posteriormente, debe evaluarse si la vacante ofrecida incluye un ascenso profesional y estabilidad, tanto económica como emocional para la propia familia, sobre todo cuando se está dejando un importante puesto en otra compañía.

“Dejar una posición de alta responsabilidad en una empresa donde se han tenido importantes logros y hay oportunidades de desarrollo requiere una negociación con la empresa familiar al igual que si se negociara con otra compañía. Sería un gran error sacrificar una carrera y finanzas personales, por sentirse comprometido a aceptar una invitación así”, refiere el libro.

Dentro de las consideraciones, también es importante conocer el estado actual de la empresa; es decir, si está en crecimiento o es estable. Nunca se debe ingresar a una empresa si la operación está en problemas y no hay libertad de tomar decisiones.

Otro aspecto importante es hablar con la familia política y la propia para conocer su opinión sobre su posible ingreso y no descubrirlas después, cuando ejecute su labor y se presenten problemas de relación.

De aceptar la oferta, lo que debe mantenerse presente en todo momento es ser más profesional que nunca, como si se trabajará en cualquier otra compañía y hacerlo de forma ejemplar desde el primer día, adaptándose a la cultura de la empresa. Para esto, la madurez es fundamental.

Por último, hay que tener una visión de trascendencia en la organización.

“No necesariamente es buscar el trabajo más importante, sino contribuir con el crecimiento de la organización, su rentabilidad, creación de empleos y un ambiente sano que enorgullezca a todos los miembros”, finaliza Castellanos.

elizabeth.lopez@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario