¿Tienes un hobbie que te apasione mucho? Conviértelo en un emprendimiento

Súmate a la economía Gig. Foto: Especial

Sin duda, todos tenemos una actividad que practicamos sin que nadie nos diga, solo porque nos gusta mucho o es parte de nuestro estilo de vida. Para algunos puede ser pintar, tocar instrumentos, practicar algún deporte, diseñar, entre otros, sobre todo en estos meses de cuarentena, pero ¿qué tal si además de hacerlo por placer, lo conviertes en un emprendimiento?

Katia Villafuerte, profesora del departamento de gestión y liderazgo del Tec de Monterrey Campus Santa Fe, explica que ante los cambios que está viviendo la sociedad, cada vez se abren más opciones en la que los negocios pueden surgir de actividades que apasionan mucho a las personas, solo hay que saber cómo capitalizarlos.

“¿Qué actividades realizas en las que disfrutas tanto, que pierdes la noción del tiempo? Serían aquellas cosas en las que, al realizarlas, incluso se te olvida comer o ir al baño, ya que estás tan absorto en lo que haces y lo disfrutas de tal manera que se te olvidan hasta las necesidades más básicas del ser humano”, dice.

Añade que deben ser actividades en las que estés usando tus habilidades para crear, generar, construir o contribuir para alcanzar una meta particular, no se vale decir cosas como: ver la TV, revisar las redes sociales o escuchar música; pero, sí pueden ser cosas como: jugar videojuegos, bailar, o mejor aún, todas aquellas cosas que has visto en la escuela, con las que te has encontrado en la vida, o en las que hayas trabajado previamente que te generen esa sensación de olvidarte del mundo, incluso de ti mismo, para alcanzar tus metas, como tratar con clientes, hacer análisis, enseñar, construir prototipos, diseñar y un largo etcétera. Lo ideal es enlistar al menos cinco.

Estas actividades es lo que tradicionalmente llamamos hobbies, pero que Mihaly Csikszentmihalyi, psicólogo y profesor de la Universidad de Graduados de Claremont en California, denominó: “Flow” o “experiencia óptima”, en español. Él describe los estados de Flow como la perfecta intersección entre un reto y tus habilidades. Implica una situación difícil a la que una persona se enfrenta, que le interesa y gusta, y que sabe que cuenta con los recursos necesarios para salir airoso de ella.

Flow o fluir es el estado que nos permite identificar aquellas cosas en las que estás usando tus capacidades al máximo, al tiempo que lo disfrutas, te sientes en control de la situación y lo más importante, que además de traerte felicidad, te hacen crecer y desarrollar esas habilidades, mientras te brindan una sensación de logro y contribución al mundo que va más allá de ti mismo.

¿Identificaste qué actividades son las que te generan esta experiencia óptima? Si ya lo has hecho, el siguiente paso es explorar las posibilidades de convertirlo en el trabajo al que te vas a dedicar, aunque esto no significa que no tendrás que trabajar duro, esforzarte, cansarte e incluso sentir que te estresas, pero es seguro que elegirás de forma más consciente ese trabajo, que lo amarás y que te costará “menos trabajo” realizarlo, que aquello que haces sin detenerte a pensar si verdaderamente te permite usar tus capacidades para ganarte la vida y hacer una contribución al mundo.

Esto también conduce a la potencialización de la “Economía Gig”, donde en vez de desear trabajar en un horario de 9 a 5, los jóvenes están prefiriendo trabajar por proyecto, es decir van de “gig” en “gig”. Es posible observar un claro ejemplo de esto en empleos dentro de consultoras, para contratistas, trabajadores independientes o de tiempo parcial, entre otros. A esta colectividad se le conoce como: Economía Gig, para la que es necesario que tener claro cuáles son nuestros hobbies, por aquello de que debemos amar la profesión que elegimos.

“Hoy tienes la posibilidad de diseñar el trabajo de tus sueños, uno donde no salgas de casa, si ese es tu deseo y que todo sea a través de redes sociales, o convertirte en un trabajador de la Economía Gig, como consultor, contratista, freelance, hacer e-commerce, o también ser un trabajador tradicional que pertenece a un corporativo, asociación y organización que posea valores y cultura similares a la tuya”, finaliza.

CRÉDITO: 
Redacción / El Empresario