Tamales hechos con pasión

Foto EE: Gabriela Esquivel

Toluca, Edomex / Ciudad de México. Hola, soy Patricia de Sandoval y soy tamalera. Ése es el saludo de guerra con el que la empresaria mexiquense abre cualquier conversación cara a cara o frente a un auditorio. Con esa simple frase, la emprendedora no sólo rompe el protocolo, como sucedió en la clausura de la Semana Nacional del Emprendedor 2015, frente al presidente Enrique Peña Nieto, sino también desarma a cualquier adversario que minimice su labor.

Sobre tamales, los mexicanos sabemos mucho. Es casi seguro que no haya connacional que no haya probado al menos uno, en toda su vida. Por supuesto, hay más sabores que estados en la República. Lo que diferencia a todos ellos de los 140 sabores que produce Tamalkua, la pyme familiar comandada por De Sandoval, es la buena dosis de sueños y pasión con los que los envuelve.

Suena cursi, pero no por ello deja de ser real. Durante el proceso para cocinar las 7,000 unidades con las que cubre su demanda semanal, De Sandoval le habla a la masa, a los ingredientes y al fuego que los coce: ¡vamos, chiquitos! Cuenta, a modo de anécdota, que un pedido urgente de 1,500 tamales que debía entregar a Liverpool logró cocerse en media hora, con esas palabras dulces. En su cocina, a días de convertirse en su primer Centro de Distribución de Toluca, está prohibido enojarse.

Tamaluka

Porque desde ahí salen los tamales tipo canarios gurmet, con sabores como zarzamora filadelfia, frambuesa, piñón o navideños; los dulces tradicionales y los poco convencionales como mango, piña-coco o cajeta; algunos más exóticos como los de kiwi con té verde, xoconostle o mojito, los tradicionales salados con pollo en salsa verde o rajas con queso, o de mole poblano, incluso uno más raro de huitlacoche con queso; los veganos de champiñón y acelgas o de almendras con hierbas finas.

De sueños no menos reales, la emprendedora ha logrado en 10 años transformar un changarro en un negocio, y pasar de éste a una empresa que, asegura en entrevista, se prepara con procesos de inocuidad y certificaciones, para exportar a Europa y Estados Unidos.

Dios vomita a los tibios

Patricia de Sandoval dice que tuvo en su madre un ejemplo a seguir. Ante la fortaleza de esta mujer que siempre exigió a sus hijos salir adelante, la empresaria respondió tratando siempre de destacar.

Dios vomita a los tibios, lo dice la biblia”, asegura quien de joven escogió el camino complicado para aprender más, según cuenta. “Cuando decides hacer las cosas, lo tienes que hacer bien y ser el mejor. Y es algo que agradezco a mi madre, porque todos mis hermanos son emprendedores, o por lo menos hacemos lo que nos gusta”, sostiene.

Tamaluka

Sin perder la sonrisa, agrega: “Yo decreto mucho, y gracias a eso mi familia se ha acoplado a mí, no yo a ellos.” Cada uno, relata, se fue sumando al proyecto del que tomó las riendas cuatro años atrás, cuando se hartó de su trabajo. Un volado decidió la suerte hacia los tamales, un negocio que su hermano había empezado 10 años atrás, y su hija Brenda continuó cuando éste lo dejó.

Luego de meterse un año la cocina, la emprendedora comenzó a ir a foros, donde decía: “Soy Patricia de Sandoval y hago tamales. Mi empresa se llama Tamalkua y llevó –creados- 50 sabores”. Así comenzó a darse a conocer.

“No ganábamos mucho, sólo para las rentas y sueldos, pero sabía que esto iba a pegar. Mi hijo Iván decía que estaba loquita. Le juré que iba a llevarlos con el Presidente y que si él comía mis tamales, íbamos a estar fuera del país”.

Y así fue, o al menos la primera parte, hasta ahora. En el evento que cada año organiza el Inadem (Instituto Nacional del Emprendedor), De Sandoval tuvo la fortuna de sentarse junto al presidente Enrique Peña Nieto:

Tamaluka

Y tú ¿qué haces aquí? Le preguntó el mandatario. Hago tamales, respondió la emprendedora para luego añadir que no tendría turno para hablar. Y ¿te gustaría hablar, te avientas? Preguntó de nueva cuenta el Presidente de la República. Sí, por qué no, se envalentonó la mercadóloga mexiquense, quien en tres minutos contó lo que hacía, cómo lo hacía y hacia donde llevaría su empresa.

La espontaneidad de la emprendedora la convirtió en historia de éxito de Mujeres Moviendo México, un programa del gobierno federal y a construir con el gobierno de Hidalgo las alianzas para concretar su proyecto de exportación.

“En marzo me invitaron al Food Maker Space, es un espacio para inocuidad –alimenticia- que nos va a ayudar a sacar un producto de calidad, con certificación. Empezamos a echar nuestra primera línea de producción a partir de junio, los proveedores van a ser de allá. Ya se firmó el convenio”, explica la empresaria.

Mientras que en la unidad de Toluca van a trabajar 12 personas cubriendo la demanda de Liverpool, Soriana y clientes locales, en el Food Maker Space de la Universidad Tecnológica del Valle de Mezquital (UTVM) van a laborar 24 personas, entre ellos estudiantes de gastronomía y química, como parte de sus prácticas profesionales.

Tamaluka

En Hidalgo se producirán 21,000 tamales, todos para la exportación, indica De Sandoval. El primer embarque se enviará a Estados Unidos, donde la cadena de tiendas mexico-estadounidense Vallarta Markets, con amplia presencia en California, se hará cargo de la comercialización.

“El proyecto ha triunfado porque estamos trabajando por un bien. Nosotros queremos crear empleos, estamos creando una cadena de suministro impresionante en el Estado de México y ya empezamos también en Hidalgo”.

Sacudirse a los fantasmas

En este viaje empresarial, gestado hace cuatro años, Patricia de Sandoval ha descubierto algo más: “Te das cuenta que no sólo estás ganando una empresa, sino también una familia, porque hasta entonces realmente yo no convivía con mis hijos y mi marido. Y eso ha sido lo más padre, saber que sí se puede trabajar en familia.

“Todavía nos la seguimos viendo duras, porque la empresa todavía no está como tal, porque madurar una empresa lleva tiempo, cuando cambias de un changarro, a un negocio y ahora a una empresa”. .

Tamaluka

De Sandoval afirma que ha disfrutado ser empresaria y le gusta decir a las mujeres que “si nos quitamos los fantasmas que nos acompañan por la vida y que nos limitan, lograremos esta explosión de ser madres, esposas, hijas, empresarias, y líderes”.

“Yo creo que hoy por hoy lo logré con mi esposo y mis hijos, con mi amiga del alma y mi madre, quien dentro de sus regaños nos enseñó que siempre hay que creernos lo que somos: muy fregones para que nadie pueda robarte tus sueños. Cuando cada mujer crea eso, va a llegar a una realidad”, finaliza la empresaria mexiquense.

Nota del editor: Agrega párrafo sobre sabores de tamales

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CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario