Suema, una apuesta con mucho potencial

Foto: Especial

Agosto será determinante para Suema (Sustentabilidad de Energía y Medio Ambiente), la empresa de base tecnológica creada por Jahir Mojica Hernández y un grupo de ingenieros de la UNAM quienes, ansiosos de contribuir a mejorar las condiciones ambientales de la ciudad, pondrán en marcha a finales de ese mes su primera planta de reciclaje de residuos orgánicos, en el Centro de Acopio de Nopal de la delegación Milpa Alta.

En entrevista, el director general explica que con la adecuada separación de desechos, la planta fabricada por esta pequeña empresa generará energía para iluminar el mercado. Los beneficios irán más allá: además de aprovechar los residuos orgánicos y combatir posible fauna nociva, los locatarios contarán con su propia planta de electricidad, que será un insumo de calidad y la delegación podrá reducir el costo por consumo de energía eléctrica.

El proceso consiste en separar las hasta cinco toneladas de residuos orgánicos de los inorgánicos que genera ese mercado. Los primeros se verterán en un contenedor central, el cual alimentará una cámara biológica que extraerá el biogás, éste se quemará en una microturbina, que forma parte del equipo para generar la electricidad.

Por cada tonelada de residuos, Mojica Hernández explica que el gobierno gasta 640 pesos en su recolección y traslado. El Centro de Acopio de Nopal de Milpa Alta gasta en electricidad cerca de 72,000 pesos al mes. “La idea es bajar esos consumos en al menos 50% y quitarle el costo de manejo de residuos”.

En una segunda etapa se prevé que la composta resultante sea aprovecha por los productores y por el mismo mercado, al que se pretende “reverdecer”, es decir, se buscará aprovechar sus azoteas y paredes para hacer jardines y áreas ecológicas, que resulten lo bastante atractivas para atraer a más clientes.

“Esperamos que a mediados de julio se ponga la primera piedra y tenemos hasta finales de agosto para entregar la planta físicamente. Es ‘llave en mano’ habrá un proceso de arranque y estabilización, que nos llevará cuatro meses, dependiendo de las condiciones ambientales, y a inicios del 2016 se inaugurará la planta, pero ya funcionando al 100%”, precisó.

De por qué se escogió el mercado de Milpa Alta para instalar el primer equipo, Jahir Mojica comenta que “es la delegación que mejor separa sus residuos, están haciendo bien su trabajo pero no reciben presupuesto por ello, es una especie de justicia. Además, el mercado sólo recibe a productores de ‘comercio justo’, que venden directamente su producción, sin comercializadores. Es una meta ambiciosa, pero queremos que Milpa Alta se ‘conecte’ con el DF, con este tipo de proyectos tecnológicos”.

El convenio fue firmado en noviembre pasado y en él participan el Gobierno del Distrito Federal, a través de la Secretaría de Ciencia y Tecnología (Seciti), y la delegación Milpa Alta. “Es uno de los primeros convenios tripartitas de innovación en la ciudad”, asegura. El GDF aún tiene que aprobar la manifestación de impacto ambiental y la licencia de construcción, entre otros trámites.

El proyecto tuvo una primera etapa de “intervención social” o comunicación con los locatarios y la mesa directiva del mercado, así como una demostración con la planta que Suema tiene en Querétaro. La startup “verde” tendrá a mediados de julio un estudio que involucra a 76 mercados del Distrito Federal, como La Merced y Jamaica” donde podrían instalarse más equipos.

Cada planta fabricada por Suema tiene una vida útil de 20 años, su modelo de negocios es su venta y el mantenimiento preventivo y correctivo. La solución también podría escalar a centros comerciales, restaurante, hoteles, comedores industriales, edificios corporativos y centros de distribución, que generen grandes cantidades de residuos orgánicos.

“El proyecto de Milpa Alta es ‘la llave’ para presentarlo con otros mercados y sectores industriales. Es un mérito que nos puede ayudar a entrar más fácilmente en esos segmentos”, confía Jahir Mojica.

jahir-estudio

Cinco años de tenacidad

Cuando hablamos de emprendedores, suele haber una línea delgada entre la persistencia y la necedad. En cinco años, el equipo fundador de Suema ha mostrado tenacidad y confianza en un proyecto que nació en la universidad y del que hasta los propios familiares de los fundadores dudaban, y que comenzó a rendir frutos cuando el Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) decidió apostarle.

El director general detalla que para mantener la empresa, fundada en 2010, ofrecieron servicios de consultoría para generar ingresos, mantenerse y reinvertir en tecnología. Al prototipo de la planta le invirtieron 50,000 pesos. Con los apoyos por 18 millones del Conacyt construyeron su primer equipo, luego mejoraron esa versión, lo que demandó capital por 21 millones, nuevamente de esa institución, que los apoyó con 75% de los costos.

Suema es uno de los casos de éxito que desde marzo promueve la campaña Brilla México, tiene 33 empleados, de los cuales 75% son ingenieros en diversas especialidades y posgrados, además, tiene en trámite 18 figuras de protección a propiedad intelectual.

Todo parece marchar bien, aunque el inicio, como suele pasar, no fue fácil.

“Los dos primeros años fueron fatales. Todo el mundo nos ‘bateaba’. Estuvimos a punto de ‘tirar la toalla’, nuestras familias nos decían ‘ya póngase a trabajar, pero si estamos trabajando. Sí, pero en algo que les deje’. Fue muy complicado al principio y es muy frustrante para los emprendedores que empiezan ver que tardan mucho en conseguir su primer contrato”, recuerda Mojica.

“Nuestra oficina era CU (Ciudad Universitaria), ahí nos juntábamos y así duramos un buen rato. Luego unos aliados nos ofrecieron un espacio en sus oficinas, así estuvimos un año, hasta que tuvimos un contrato grande y pusimos la nuestra –en la Colonia Roma- . Luego vino lo de los sueldos ¿cuánto nos íbamos a poner? Decidimos quedarnos con salarios bajos para mantener la innovación. Ahora tenemos mucha capacidad para hacer cosas, hemos ido poco a poco, tanteando el terreno y reinvirtiendo todo al negocio”.

Trabajar con el gobierno también tuvo su complejidad, para ello “nos aliamos con otras empresas que ya tenían prestigio y confiablidad con el gobierno como proveedores y juntos planteamos las iniciativas. Hemos aprendido mucho de cómo trabaja el gobierno, sobre sus tiempos”.

Para generar su coto de confianza, el equipo de la joven empresa tuvo que cumplir todos sus compromisos, desarrolló modelos de autogestión en la que cada miembro comprometido tomara la decisión para llegar a un resultado deseado.

En la entrevista, Mojicaviste un traje casual que le sienta bien a su figura alta y esbelta. En el arranque de la startup, el empresario de 28 años usaba playeras y cabello largo, lo que dificultó algunos encuentros con autoridades de gobierno, con quienes hasta un partido de futbol influyó en el resultado de una negociación.

“Hubo un partido de los Tuzos-Pumas, y al otro día yo tenía una cita con un presidente municipal de Pachuca, llego con mi playera de los Pumas y tenía el cabello largo, me presentó como el director de la empresa, me mira el presidente y empieza a hablar mal de los universitarios, nos fue mal por eso”, recuerda con una sonrisa Mojica.

Por esa y otras experiencias, aprendió el ‘lenguaje’ de las negociaciones con los funcionarios. Se cortó el cabello y viste más casual, sólo que ahora por el “boom” del emprendimiento “estamos regresando al estilo original”.

“El hecho de que los funcionarios sean jóvenes ayuda. En Cuernavaca me reuní con algunos recién salidos de la universidad, de la moda ‘hipster’, yo llegué con mi saco y corbata, me la quité porque me sentí raro”.

La política de apoyo al emprendimiento ha generado un clima propicio para los emprendedores, aunque en el caso de las startups enfocadas a las energía renovables todavía hay un largo camino por recorrer.

En la actualidad “hay varios incentivos –para que las empresas sean sustentables- como el impuesto al carbono, los certificados de energías limpias, los de emisiones. Hay una iniciativa en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) para tener su propio mercado de emisiones y eso va poniendo el terreno para que las empresas generadoras de residuos le apuesten a estas tecnologías”.

Y agrega: “creo que del 2016 al 2018 veremos cómo funcionan muchos de estos mecanismos. Hay una ley en el Senado para la transición energética, se quedó atorada y todavía la tiene que discutir la Cámara de Diputados, y ésa es básica para ver cómo va a funcionar el sector”.

[email protected]

CRÉDITO: 
Angélica Pineda