Las startups que le dan un giro al sector funerario

Resistible crea ataúdes de cartón, 100% ecológico. Foto: Especial

El auge de la incineración y el cambio de mentalidad generacional dan nuevos aires al sector funerario. Los jóvenes no quieren velatorios tristes. Para ellos es prioritario que sus entierros sean ecológicos y dejar en orden su legado digital.

"En este mundo no se puede afirmar nada con certeza, salvo la muerte y los impuestos", bromeaba Benjamin Franklin. No cabe duda de que la muerte es uno de los negocios más seguros que existen. No depende de modas, ni de ciclos económicos. Y además es rentable.

El número de fallecimientos en España supera los 423,000, según datos de Panasef (Asociación Nacional de Servicios Funerarios). Una cifra que crece a paso lento, pero seguro. Y morirse no es precisamente barato.

El costo de un entierro en España se sitúa en el entorno de los 3,500 euros, según cálculos de la OCU. De este modo, el sector funerario factura cerca de 1,500 millones de euros, lo que supone el 0,13% del PIB español. Un porcentaje que asciende al 0,34% si se incluyen los seguros de decesos.

Aires de innovación

Durante décadas, el negocio ha prosperado sin necesidad de grandes dosis de innovación. Pero en los últimos tiempos, las cosas han cambiado. "El panorama en el ámbito funerario ya no es el mismo. Se han producido cambios culturales y religiosos y los clientes requieren de servicios de mayor valor añadido", comenta Ángel Urquiza, director de Innovación de Santalucía, aseguradora líder en el ramo de decesos.

El cambio en las creencias religiosas puede ser uno de los más decisivos para el sector. Sobre todo, de cara al futuro. Casi el 90% de los mayores de 65 años se considera creyente, según el informe Laicidad en cifras, 2018, de la Fundación Ferrer i Guàrdia. Pero el porcentaje desciende a medida que se analizan grupos de menor edad, hasta caer por debajo del 50% en los menores de 25 años.

Una de las consecuencias del creciente laicismo es el auge de la incineración (versus la sepultura). En 2005, sólo el 15% de los fallecidos eran incinerados. Doce años más tarde el porcentaje rondaba el 40%. Y, según estimaciones de Panasef, la cifra podría alcanzar el 60% en 2025 y ser mayor aún en el ámbito urbano.

Esto abre todo un nicho de mercado para las startup que sean capaces de ofrecer propuestas creativas para la conservación de las cenizas, desde reconvertirlas en joyas (incluso en diamantes) hasta fabricar piezas de alto diseño que se integren en la decoración del salón.

Por otro lado, los Millennial y la Generación Zeta tampoco son partidarios de los velatorios al uso. "Cada vez se tiende más a verlos como una oportunidad de celebrar, de compartir recuerdos y homenajear al fallecido, antes que de llorar", comenta Urquiza. "La parte ecológica también tiene mucho peso. Que el entierro sea con huella de carbón cero, con ataúdes reciclables. O que las cenizas permitan plantar un árbol", aclara.

Testamento digital

Un mercado al alza es el que se abre en el ámbito legal. A las gestiones habituales se suma ahora la posibilidad de realizar un testamento digital. Se trata de un documento en el que queda constancia de la presencia del fallecido en Internet (páginas web, blogs, redes sociales, etcétera). El cliente puede autorizar la cancelación de todas sus cuentas o la cesión de las contraseñas a una persona de confianza.

Y es que la nueva generación digital no entiende la vida (ni la muerte) sin Internet, como lo demuestra la incorporación de códigos QR en tumbas, lápidas y nichos.

Por otro lado, desde Santalucía detectan una creciente demanda de servicios prefallecimiento: desde la asistencia psicológica en caso de enfermedad terminal a servicios de guardacustodia del ADN e incluso cápsulas del tiempo con mensajes para los seres queridos en caso de muerte accidental.

Los focus group también anticipan necesidades que la legislación vigente aún no permite satisfacer, como la eutanasia y la criogenización.

Lo que está claro es que la innovación avanza muy rápido. A veces, demasiado. "Nos presentaron un proyecto de gafas 3D para asistir a entierros de forma virtual , pero no acabamos de verlo", comenta Urquiza. A fin de cuentas, hay situaciones en las que el contacto humano es imprescindible. Al menos, por el momento.

Un panel para compartir recuerdos

Vivo Recuerdo proporciona a los tanatorios una plataforma donde pueden gestionar todos los contenidos que aparecen en un panel visual (la Ventana de los Recuerdos), que se instala en cada una de las salas de velatorio. De este modo, familiares y amigos pueden subir imágenes o mensajes de condolencia desde cualquier parte del mundo, que estarán visibles en el panel en tiempo real.

Como explica Charo Baeza, cofundadora de la startup junto a Raúl Moreno, el proyecto nació a raíz del fallecimiento de su padre, el 4 de diciembre de 2017. "Fue tal la experiencia transformadora que vivimos, que se ha convertido en nuestra misión: ayudar a familiares y amigos a transformar la experiencia de velatorio tal y como se vive hoy en día, haciendo un homenaje a la vida del ser querido, a través del poder universal de la fotografía", señala. "La experiencia nos demuestra que contar con nuestra tecnología en la sala de velatorio, resulta terapéutico". La startup está presente en 13 provincias españolas y pronto llegará a Portugal.

El ataud que admite dedicatorias

"Quería darle una vuelta al sector funerario. Pasar de un ataud convencional, que es un producto pasivo, negativo y obsoleto a un producto activo, de diseño y ecológico", comenta Manuel Revilla, fundador de Resistible.

La startup fabrica ataúdes de cartón perfectamente homologados y de carácter sostenible. Las tapas incluyen una pieza de pizarra y tizas para que los allegados pueden escribir mensajes. Además, la empresa facilita un árbol de cartón para que la gente cuelgue fotos y mensajes. "La idea es ayudar a la despedida del ser querido. Canalizar las emociones y convertir el acto en un homenaje", explica.

El negocio nació en 2015 y dio sus primeros pasos gracias al plan de ayuda al emprendimiento de Caja Burgos.

Revilla ha logrado cerrar acuerdos de distribución con dos funerarias aunque confiesa que es un sector un poco cerrado: "Hay miedo a la novedad". En consecuencia, prevé abordar el salto internacional.

Piezas de diseño hechas con cenizas

Bruno Mezcua tiene una larga experiencia en el ramo funerario, al que su familia se dedica desde hace cuatro generaciones. Hace veinte años tuvo la idea de transformar las cenizas de los fallecidos en piezas de diseño, pero en aquel momento no existía la tecnología necesaria para ello. Finalmente, en 2012 unió fuerzas con Íñigo Zurita (que procede del sector financiero) y lanzó Omneo.

"La idea es conservar las cenizas en un elemento de diseño. Las solidificamos con un procedimiento 100% patentado y las convertimos en un elemento completamente personalizable y con tecnología integrada (al pasar el teléfono por el producto se abre una web privada que permite compartir recuerdos)", comenta Zurita. De ese modo, puede conservarlo en su casa, en un cementerio y, dentro de poco, en columbarios especialmente diseñados. "Damos una solución diferencial a un problema de las grandes ciudades que es la falta de espacio para los nichos", afirma.

El rango de precios oscila entre los 200 y los 420 euros. "Optimizamos los costes para que no sean muy elevados", dice Zurita. La empresa se dirige tanto a cliente final como a funerarias y aseguradoras.

Una red social para los allegados

El duelo tras la pérdida de un ser querido es un camino largo y no exento de altibajos. La red social Alife nació con la vocación de ayudar en ese proceso. "La familia puede compartir datos de la ceremonia y confirmar asistencia. Y además funciona como una especie de 'Facebook', para los allegados, pero más íntimo", explica su fundador, Jordi Martínez. El objetivo no es centrarse sólo en la memoria del fallecido, sino ayudar a aceptar la pérdida: "La idea surgió porque perdí a alguien y me di cuenta de cada uno reacciona en un momento distinto. Y puede que a los seis meses no tengas donde pasar el duelo".

Para facilitar el proceso, la 'start up' cuenta con un canal adicional, Alife TV, que permite conocer testimonios de otras personas que han pasado por lo mismo.

La firma nació en 2015 y cuenta ya con el 7% de cuota en España. También está presente en América y Asia. El modelo de negocio es B2B y se dirige directamente a las funerarias. "Les ayudamos a dar valor a sus clientes y también les aportamos un 'feedback', ya que los usuarios pueden evaluar la calidad del servicio funerario".

Urnas que permiten plantar un árbol

En muchas culturas, la muerte es solo el tránsito hacia una nueva vida. Una premisa que encaja con Bios Urn. La startup ha desarrollado una urna biodegradable que incluye una semilla y los elementos necesarios para que las cenizas del fallecido se conviertan en un árbol. Detrás de este proyecto se encuentra el diseñador industrial Gerard Moliné: "Cuando estudiaba la carrera solía tirar las cenizas de la chimenea al huerto. Se me ocurrió esta idea, hice el proyecto de fin de carrera y la patenté".

En 2005 le cedió los derechos al CIRE de la Generalitat catalana, pero con la crisis bajaron los 'royalties'. Así que recuperó los derechos y se puso a fabricar el producto.

Hoy la empresa vende en 15 países, sobre todo en EU, Canadá y México, donde se concentra el 70% de su facturación. La startup se dirige tanto a cliente final como a funerarias.

Para bregar con la competencia, apuesta por la innovación: "Hemos creado macetas inteligentes con riego automatizado y señal wifi que permiten monitorizar la germinación".

La empresa vende cerca de 10.000 urnas al año y su cliente tipo son mujeres de 25 a 40 años.

CRÉDITO: 
Expansión / Ripe