Someone Somewhere crea productos con historia artesanal

Fátima Álvarez es cofundadora de la marca. Foto: Eric Lugo

La startup mexicana comercializa prendas con bordados hechos por artesanas mexicanas.

Hace siete años, cuando cursaban la carrera, Enrique Rodríguez, Fátima Álvarez y José Antonio Nuño se propusieron cambiar la vida de las artesanas mexicanas comercializando prendas con bordados.

Así surgió Someone Somewhere que combate los problemas a los que se enfrentan las artesanas: no recibir pago justo por su trabajo, no conseguir materia prima de buena calidad y no tener canales de distribución.

“Pensamos contribuir a que las artesanas no pierdan sus tradiciones ni estilo de vida, pero que esa actividad sí les retribuya de manera correcta, porque veíamos que pasaban meses trabajando en una pieza y, al venderla, por no comunicarla de manera adecuada, terminaban vendiéndola a un precio en que salían perdiendo”, recuerda Fátima Álvarez en entrevista con El Economista.

En una charla en la tienda de la colonia Roma, donde surgen las ideas de nuevos modelos, marketing y confeccionan productos, Fátima dice que en México hay más de 10 millones de artesanos y 7 millones viven en pobreza o pobreza extrema.

La cofundadora recuerda que Someone Somewhere empezó trabajando con cinco artesanas, de Naupan, Puebla, y poco a poco fueron creciendo hasta llegar a más de 200, actualmente, originarias de cinco comunidades: Puebla, Chiapas, Estado de México, Oaxaca e Hidalgo.

“Empezamos sin nada de inversión. Prevendíamos los productos con familia y amigos, y con ese dinero pagábamos el viaje a las comunidades, hacíamos el producto y el excedente lo invertimos”, menciona.

Detalla que a la gente le gusta el producto por la historia detrás de cada prenda, pues son piezas únicas que llevan grabado el nombre de la artesana y la comunidad.

“Durante los primeros años, íbamos siete semanas de verano a vivir a la comunidad para conocer muy bien los procesos, también dábamos cursos de finanzas personales, desarrollo profesional y de trabajo”, declara Fátima.

De los artesanos, 98% son mujeres, pero también hay hombres de Oaxaca, quienes desarrollan la técnica de telar de chicotillo, que se usa para hacer las mochilas.

Cuánto gana el artesano

Existen dos formas de pago. La primera se calcula por hora trabajada y la segunda por centímetro cuadrado, esto depende de las comunidades. Cada artesana recibe entre 30 y 40% del costo de cada pieza.

“Las artesanas no son empleadas, son como proveedores y les pagamos por pieza terminada, que puede ser un lienzo de 10 metros de tela de chicotillo o una sudadera bordada”, detalla.

Para lograr un ingreso constante, combinan el diseño artesanal con tela de calidad, con lo que crean una prenda que guste al público.

“La magia y diferenciador es que nuestras piezas están hechas en fábricas en México y tienen aplicaciones artesanales. Eso las hace casuales y que puedan usarse tantas veces.”

Su producto emblema es la playera con bordado en la bolsa, pero existen más de 40 artículos: camisas, gorras y mochilas, entre otros.

Los inicios

El proyecto inició llamándose Flor de mayo, pero hace tres años cambió a Someone Somewhere por la necesidad de crecer en el mercado internacional y que los consumidores se identificaran con el corazón de la marca: unir una persona y un lugar.

La venta de productos se ha basado en e-commerce y hace año y medio abrieron la primera tienda física. “Nos dimos cuenta de que en México, el mercado todavía necesita ver el producto, probarlo y sentirlo, y saber que hay alguien que te puede ayudar si algo no sale bien”, dice Fátima.

Actualmente, tienen cuatro puntos de venta: San Ángel, Santa Fe, colonia Roma y Palacio de hierro Polanco. En 20 días abrirán otra en la Condesa.

Llegar a tiendas departamentales ha representado un reto. “La primera vez que fuimos no sabíamos que teníamos que llevar botas especiales, porque entras a grandes naves, tuvimos que pedir prestado y utilizamos una camioneta familia. Esto es parte de crecer”.

Crecimiento

El primer impulso se dio cuando entraron a la aceleradora Unresonable, donde pasaron dos meses en Aguascalientes y partir de mentorías y asesorías definieron el mercado y modelo de negocios.

Someone Somewhere ha recibido más de 2 millones de inversión por empresas como Promotora, GBM, Unreasonable Capital y el Inadem.

También lanzaron una campaña en Kickstarter, donde recibieron pedidos de más de 30 países y un levantamiento superior a un millón de pesos, por lo que fue consideradas la tercera campaña de crowdfunding más fondeada en la historia de México.

En 2018 abrieron una pequeña tienda en Los Ángeles por tres meses, con la intención de conocer el mercado estadounidense.

El primer año la empresa vendió un millón de pesos y ha mantenido un crecimiento constante. Este año esperan vender 15 millones de pesos.

“La estrategia este año es seguir creciendo en México con tiendas físicas y meterle a la parte digital, y a fin de año abrir algún punto en Estados Unidos”.

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CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario