Sólo 44.3% de mipymes es formal

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Los negocios que no están en la formalidad viven menos y no tienen acceso a créditos.

Ir por la calle y descubrir un nuevo negocio de comida, ya no es sorpresa al igual que saber que el vecino inició su comercio de bebidas o que el amigo de la infancia está incursionando en el emprendimiento. Ser pequeño empresario seduce cada vez más a la población que busca tener más ingresos y dependencia laboral.

La tendencia de iniciar negocios propios ha generado que de las 4,015 millones de empresas en México, 99.8% sean micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) que generan 52% del Producto Interno Bruto (PIB) y 72% de los empleos, revela el Centro Económico del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi); sin embargo, la mayoría son informales, lo que impide crecer.

Juan Espinoza Vargas, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, grupo Puebla, dijo que 43.3% de las mipymes están formalizadas, lo que representa 77.48% del PIB, mientras que 56.7% no lo ha hecho y suman 22.6% del PIB.

Durante la presentación del estudio “Las Mipymes en México: análisis de su creación y desarrollo” elaborado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Provident, empresa enfocada en préstamos personales a domicilio en México, Espinoza destacó que se debe avanzar en el tema. Tan sólo del 2003 al 2016, la informalidad se redujo de 23.6 a 22.6%, y ésta es una de las principales razones por las que mipymes y pymes viven en promedio 7.8 años, según datos del Inegi.

En entrevista a El Economista, Alejandro Martí, director de Asuntos Corporativos de Provident, explicó que una de las razones de ser informal es el desconocimiento sobre el tema, es decir, los lineamientos necesarios para hacer la transición y los beneficios que obtenidos.

El desconocimiento viene de la mano de la educación financiera, emprendedora e incluso la escolar “porque nos tardamos en hablar temas como manejo del dinero, emprender un proyecto e involucrarse en un ambiente de valor agregado. Hay muchos emprendedores ya establecidos pero no tienen los conocimientos para crecer y es ahí donde organizaciones como Inadem, Pronafim e instituciones financieras podemos ayudar”, detalló.

Destacó que es necesario comenzar los cimientos desde la educación básica, lo cual contempla la reforma educativa a partir de enseñanza en finanzas y emprendimiento, aunque para ver los primeros resultados, se tendrá que esperar seis años, aproximadamente. También, debe aumentar el uso de la tecnología como herramienta de autoaprendizaje.

“Las reglas de emprender no son muy complejas, un buen emprendedor, con una gran idea y reglas básicas para manejar ingresos y gastos, pagar impuestos o créditos, puede ser muy exitoso. Si te quedas en la informalidad, solito te pones el pie”.

Para emprender, lo primero es hacer un presupuesto de ingresos, gastos, cuánto se espera vender y cobrar, en qué se invertirá el recurso, el pago de crédito y nóminas.

“Así el negocio será más exitoso porque es menos probable que sorprendan gastos no contemplados”.

Otra razón que impide la formalidad es la cantidad de requisitos que se deben realizar, el tiempo invertido y los costos que representan.

Una forma de combatirlo es con la Sociedad por Acciones Simplificada, de la Secretaría de Economía que permite en 24 horas, simplificar el proceso de constitución para mipymes, crear un nuevo régimen societario de uno o más accionistas (personas físicas) y establecer un proceso de constitución administrativa con todos los efectos legales.

El acceso a créditos

Herberto Rodríguez, profesor investigador de la BUAP, explicó que un problema de la informalidad es la falta de acceso a créditos, de los cuales hay mucho desconocimiento.

Actualmente hay 63 fondos de capital de riesgo en México listos para invertir en empresas, sobre todo con capital semilla, pero muchos desconocen su existencia. Incluso 85.7% de las mipymes no sabe de ellos ni de instituciones que apoyan.

“Necesitamos mipymes formales y ligadas a cadenas de valor competitivas. Enfocar el espíritu emprendedor a estos dos aspectos aumentará el empleo y la tasa de vida”, concluyó.


elizabeth.lopez@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario