El software que ayudará a preservar tortugas mexicanas

Ricardo es líder de ingenieros en Cuenca y creó el software durante su maestría. Foto: Cortesía

Desde pequeño, Ricardo Sánchez se enamoró de la playa por lo que incluso vivió tres años en Playa del Carmen donde conoció mas sobre el entorno natural y las especies, especialmente las tortugas, su llegada a las playas y la situación del robo de sus huevos, tanto por humanos como por otras especies animales, lo que pone en riesgo su existencia.

Al crecer y decidir estudiar ingeniería en sistemas, buscó una solución para ayudar al problema. Así, durante su maestría de ciencias de la computación en la Universidad de Nottingham, creó un software de libre licencia (open source) que permite detectar el rastro de los huevos de tortuga para ubicarlos y rescatarlos. Hoy a sus 30 años, su proyecto es realidad de la mano de la fintech Cuenca, en donde es líder de ingenieros.

“Hay tecnologías similares en otras partes del mundo para conservación como detectar orangutanes en la selva, pero nosotros lo usamos para detectar los rastros de tortuga. El dron capta las imágenes mientras que el software analiza la información de cada especie para identificar su rastro”, dijo en entrevista con El Economista.

Durante la presentación de la solución, detalló que la tecnología será utilizada en primera fase por el Campamento Tortuguero Palmarito, ubicado en la playa Palmarito en Puerto Escondido, Oaxaca, donde anidan cuatro de las especies existentes en el mundo que no tienen protección por parte de las autoridades, por lo que los robos de huevos es frecuente. En total, seis de las siete especies de tortugas llegan a las playas mexicanas.

Allison Raymundo, bióloga del campamento, detalló que el objetivo del campamento es rescatar los nidos de las tortugas Prieta, Laúd, Carey y Golfina, siendo ésta la que más robo de huevos sufre. En promedio, de 25 a 30% de los huevos son robados al año y tan sólo esta temporada en la cual se han detectado 11 nidos, uno ya fue robado por no llegar a tiempo a su rescate, que pertenecía a una tortuga laúd, que está en peligro de extinción.

“Hay zonas en las que no podemos acceder. Tenemos 7 km de playa a la que no podemos pasar durante la época de lluvias porque es cuando se cierra la laguna con el mar, y durante dos o tres meses, todos los nidos depositados ahí son saqueados porque es una playa muy visitada por pescadores”, resaltó.

Asimismo, la tecnología permitirá eficientar los recursos, ya que al ser voluntarios, no cuentan con financiamiento para adquirir el equipo. Con el sistema, podrán conocer sobre la distribución de espacio, lo que servirá para acudir con las autoridades y así se pueda contar con la vigilancia de Profepa y Marina, quienes sí tienen la autoridad de evitar el robo de huevos.

De acuerdo al artículo 420 del Código Penal Federal, las personas que sean sorprendidas recolectando o almacenando los productos (como son los huevos) y subproductos de tortugas marinas, tendrán una pena de uno a nueve años de prisión y una multa de los 300 a los 3,000 días y se aplicará una pena adicional de tres años más de prisión y hasta 1,000 días de multa adicionales a quienes realicen estas actividades en un área natural protegida.

Tecnología de punta

Ricardo detalló que el software que realizó en tres meses, está abierto para desarrolladores y aunque aún hay mucho trabajo por hacer, plantea usarse oficialmente para finales de mes.

Los interesados en usarlo, que es prioridad para los 32 campamentos tortugueros en México, sólo requieren acceder al código y utilizarlo en un dron, sin mayores requisitos como licencias o permisos.

Asimismo, al querer generar impacto social y promover esta cultura, a finales de mes lanzará una convocatoria para alumnos de ingeniería en los últimos semestres o recién egresados que quieran contribuir en el código.

“La convocatoria es para estudiantes y egresados que deseen un gran reto que además se traduzca en un impacto ambiental, en una aplicación en la vida real. Como ingeniero lo que más te gusta es ver que lo que creaste sea usado por la gente y que esté generando un impacto, y esta es la oportunidad de hacerlo”, aseguró.

Impacto social

Para Allison, este logro permitirá concientizar más sobre la importancia de preservar los nidos de tortuga y poner a Palmerito en el mapa, así como fomentar la cultura del cuidado ambiental.

En este sentido, recalcó que además del robo de huevos, las especies de tortuga están sufriendo por el daño ambiental al desechar bolsas de plástico (que confunden con alimento) y el uso excesivo de energía eléctrica que genera altas concentraciones de dióxido de carbono. El llamado es crear hábitos más responsables.

Por su parte, Bibiana Monterde, directora creativa en Cuenca, resaltó que esta colaboración responde a su interés de ayudar a diferentes causas que no tengan que ver con servicios financieros.

“Queremos ayudar a través de nuestro sector como darle apoyo a Ricardo que tenía un proyecto increíble y que solo estaba parado por no tener recursos para llevarlo a cabo. Nos interesa hacer cosas diferentes al sector como colaborar con una comunidad de artesanos en Tenango de Doria, Hidalgo, quienes bordan las fundas en las que viene la tarjeta de Cuenca. Ya tenemos tres comunidades más y tenemos otros proyectos en mente como parte de Historias Cuenca”, finalizó .

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario