Ser mamá y emprender en pandemia no es imposible

Eréndira Bañuelos, fundadora de Boutique Erelli. Foto: Especial

Emprender no es fácil, menos en tiempo de pandemia y siendo mamá. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, sólo 36.6% de las mipymes son lideradas por mujeres y 22.2% de las mamás solteras que trabajan ganan un salario mínimo o menos.

Esto es un panorama preocupante pero no imposible para emprender, ejemplo de ello es Eréndira Bañuelos, quien el año pasado perdió su empleo, lo cual aceleró sus planes de emprender, pues debía pagar los gastos de la casa y la colegiatura de su hija.

Eréndira llevaba dos años trabajando como editora de medios sociales de una confederación de agentes aduanales y cuando llegó la pandemia le redujeron su sueldo, en ese momento pensó que era tiempo de emprender pero fue hasta que la despidieron que el negocio salió a la luz en mayo del 2020.

Utilizó el dinero de su liquidación para abrir Boutique Erelli, empresa que impulsa a marcas mexicanas dedicadas a la belleza y cuidado personal.

“Empecé con miedo”, menciona Eréndira, debido a que no sabía si el negocio iba a funcionar sobre todo por la pandemia y al tener que asegurar un ingreso para mantener a su hija de nueve años.  

“Tenía que estar apartando una parte para la colegiatura de Vale (su hija) y otra para la renta y los gastos”, detalla.

Ser mamá no impide emprender

En 2010, Paola Quiala comenzó a confeccionar bolsas reutilizables, pero tres años después se convirtió en mamá y el negocio se detuvo. En el 2018 retomó el proyecto y estaba embaraza de su segundo hijo, pero en esa ocasión “no soltó la toalla” y creó Chéel.

“Fue difícil (los primeros meses) no pude hacer la cuarentena, fue un reto poder administrar mis tiempos, dedicarle tiempo a Chéel y a ser mamá, fue un aprender diario de ver qué me funcionaba hasta encontrar una estabilidad”, destaca.

Ahora la marca cuenta con una tienda en línea que se creó durante la pandemia y se vende a través de redes sociales y WhatsApp Business, donde se tiene un contacto más cercano con las personas, pues todas las ventas se cierran por ese medio.

El negocio y el cuidado durante la pandemia

Con la pandemia, la dinámica familiar cambió. Para el esposo de Paola empezó a trabajar en casa y su hijo a tomar clases en línea.

El primer año se fijaron horarios y todos estaban en el mismo lugar para no desatender ninguna tarea, pero ahora tratan de no estresarse y ser más flexibles.

Paola fabrica las bolsas desde su casa y su hijo siempre le había cuestionado por qué no salía a trabajar igual que las otras mamás. Con el confinamiento, el pequeño se dio cuenta que “efectivamente, mamá trabaja en casa”. Ahora se involucra en las fotos y videos para la marca.

Eréndira también se acopló a la nueva realidad. Dice que cuando iniciaron las clases en línea “era un dolor de cabeza, terminábamos hasta las 10 de la noche revisando tareas, pero poco a poco encontramos la técnica, ahora la hago responsable de la escuela, pero vigilo que entregue su tarea”.

Eréndira también le enseña educación financiera a su hija. Los días que Vale va a la tienda, ubicada en Avenida Insurgentes, recibe una comisión por cada producto que vende, de ese dinero ahorra un porcentaje. 

“Le enseño lo que tiene que hacer porque es mi legado, le gusta (las ventas y los productos) y aporta ideas, sabe que es parte del proyecto”.

“No se necesita gran cantidad de dinero para empezar el negocio, solo las ganas y estar firmes en la decisión. El miedo siempre va a existir pero no debe ser una barrera, y que no sea un impedimento ser mamá, hay muchas maneras de hacer todo lo que nos propongamos”, finaliza Eréndira.

frem

Paola Quiala, fundadora de Chéel.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario