Se inspiran en máquina de café para hacer tortillas

Foto: Cortesía

Los 34.6 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos –según un estudio de Pew Research Center– son el público ideal para Flatev, una máquina creada por el tapatío Carlos Ruiz, bajo la inspiración de una cafetera Nespresso, que hace tortillas en dos minutos.

Durante su estancia en Suiza, el joven emprendedor fue invadido por la nostalgia que le causaba no poder consumir tacos, su comida favorita, por lo que decidió basarse en el funcionamiento de su máquina de café para crear un artefacto similar que le permitiera obtener tortillas de la misma calidad de las que consumía en México.

“Comprar un café cuesta 3.5 dólares, mientras que una cápsula de Nespresso vale un dólar y el producto final es de calidad similar. Lo mismo sucedió con las tortillas, en Europa son horribles y caras y en el mercado no había una máquina que facilitara y abaratara el proceso”, detalla el emprendedor.

Fue así que en 2012, después de visitar la oficina de patentes en el país helvético y asegurarse de que el prototipo no tenía dueño, fundó Flatev junto a sus compañeros Jonas Müler y Louis Frachon, la empresa que da nombre a la máquina que busca eliminar fronteras gastronómicas.

El primer ejemplar tuvo éxito y fue galardonado con 130,000 francos suizos en un concurso local (poco más de 130,000 dólares), lo que permitió la consolidación de la compañía y conseguir 650,000 dólares más de manos de inversionistas interesados en el proyecto.

¿Cómo funciona?

Para Carlos Ruiz, CEO de Flatev, la tortilla se ha convertido en un lujo desde que decidió establecerse en Suiza (hace alrededor de cinco años), por lo que se ha esmerado en replicar el olor, el sabor y la textura de este alimento con ayuda de la tecnología. En este sentido, asegura que la harina de maíz orgánica que utiliza en las cápsulas cumple con este cometido. Además contienen agua y una sustancia que alarga su fecha de caducidad.

Respecto al proceso de elaboración, el emprendedor explica en entrevista que basta con abrir un compartimento, insertar una cápsula de masa o harina orgánica, determinar “que tan doradita o suave la quieres” y elegir el tipo de ingrediente que se está utilizando para hacer la tortilla.

Al interior la cosa cambia: una vez que la cápsula entra a la máquina ésta la abre automáticamente para evitar que el consumidor la contamine; la bola de masa cae en un sistema similar a las prensas aplanadoras que existen en el mercado y la comprime hasta darle la forma de una tortilla. Posteriormente la cocina por unos segundos y la deposita en un compartimento que se ubica en la parte inferior de la máquina. “Y está lista, sólo hay que tener cuidado de no quemarse”, advierte el mexicano.

Para un público específico

Según los cálculos realizados por la empresa constituida en Suiza, Flatev saldrá a la venta en agosto de 2017 y tendrá un costo de 399 dólares, mientras que cada una de las cápsulas valdrá 79 centavos de dólar, es decir, un poco más de 14 pesos, cifra que rebasa los 11.20 pesos que cuesta el kilo de tortillas en la ciudad de México, según el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM) de la Secretaría de Economía (SE).

El costo es elevado y Carlos Ruiz lo sabe, por lo que ahora “estamos apostando por un público dispuesto a pagar por la conveniencia en la elaboración de la tortilla y que busque calidad y variedad, aunque en un futuro esperamos desarrollar otra tecnología que no requiera cápsulas y sea accesible para cualquier persona”, refiere el emprendedor.

Y debido a que muchas personas se cuestionan acerca de la calidad del producto, “todavía estamos en proceso de validación (…) Cuando la gente nunca ha comido una buena tortilla en su vida, no sabe por qué es importante pagar más por algo de calidad artesanal”. Sin embargo, el objetivo de Flatev es que mucha gente tenga el producto en sus manos y no extrañe más la buena comida.

El CEO de la compañía Suiza espera consolidar las ventas en Estados Unidos para así –posteriormente– conquistar Canadá y México, aunque para que esto suceda se necesita un amplio presupuesto, por lo que crearon una campaña de crowdfunding en Kickstarter, plataforma donde tenían la intención de reunir 50,000 dólares.

“Mientras tanto ya nos hemos presentado en muchos países europeos, Australia, India y Estados Unidos para que la gente que vaya acostumbrando a nuestro producto”, concluye.

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CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario