La ropa que unos tiran, es el cubrebocas de otros

Se realizan de retazos de camisa, mezclilla y otras telas. Foto: Especial

Uno de los elementos más contaminantes para el planeta son los desperdicios textiles, los cuales tardan muchos años en degradarse, situación que se agrava con el fast fashion, ya que las prendas tienen un corto período de vida; sin embargo, esto se puede resolver si los materiales se reciclan, algo que varias marcas ya tienen en la mira y que no solo se fijan en crear ropa, sino en adecuarse a las necesidades de la sociedad.

Ejemplo de ello es la marca WasteNotWaste, marca de ropa sustentable hecha a base de desperdicio textil, creada por alumnas del Tec de Monterrey, quienes no buscan crear solo ropa atractiva, sino que con los residuos, diseñan chamaras y cubrebocas, elaboradas con retazos de camisas, mezclilla y otro tipo de telas que son donaciones de empresas de moda, así como de particulares que donan sus prendas.

“Nuestro objetivo es crear un ciclo de vida para la ropa que nunca termine, dándole a cada prenda un uso continuo, constante y creativo. Al ver esta crisis de salud decidimos no quedarnos sin hacer nada y creamos esta colección. Hoy usar un cubrebocas grita que te unas a este movimiento de hermandad”, indicó Kristal Bolivar, co creadora de la marca.

De esta manera, en colaboración con Sara Kalach y Ana Paula Alonso, compañeras de la institución, decidieron lanzar una colección exclusiva de 100 chamarras hechas de retazo de camisa y, en la compra de éstas, se regala un cubrebocas.

“Queremos crear una plataforma donde ofreceremos un servicio personalizarlo, para que el usuario deconstruya su prenda y la pueda rehacer a su gusto. También estamos en planes para integrarnos a tiendas físicas, por esta razón trabajamos en ampliar nuestras colecciones a: playeras, jeans, jumpers, entre otras piezas”, señaló Sara Kalach.

El impacto ambiental de la industria de la moda es de los más altos en el mundo. Paréala creación de prendas anual, se requieren más de 93,000 millones de metros cúbicos de agua, cantidad necesaria para cinco millones de personas.

CRÉDITO: 
Redacción / El Empresario