Romantización del emprendimiento provoca emprendedores infelices

El emprendedor no debe sentirse obligado a ser feliz. Foto: Especial

“Haz lo que te apasiona y serás feliz por siempre” o “si tienes el trabajo de tus sueños, nunca tendrás que trabajar”, son algunas de las frases que siempre se escuchan cuando se habla de trabajo y que en el mundo del emprendimiento predominan, pues se considera que al hacer algo que te gusta todo será perfecto y la felicidad será garantizada, algo que si bien no es falso, tampoco es cierto del todo porque los emprendedores no son felices como se piensa.

La romantización del emprendimiento es algo muy común, pero que en palabras de Sophie Trelles-Tvede, creadora de las invisibobbles, es algo que debe romperse, ya que crea ideas erróneas que cuando no se cumplen, produce frustración que puede llevar a la infelicidad y abandono del emprendimiento.

“Hay mucha gente que dice ‘si encuentras el trabajo de tus sueños, no trabajarás ningún día en tu vida’ y esto lo que provoca es meterte en un mundo que no existe y que nadie conoce”, destaca en entrevista con El Empresario.

De acuerdo con Happy, plataforma de cursos para aprender a crear o convertir la empresa en un Happpiness (Happpy + Business), de los emprendedores, solo un 10% son completamente felices, y no porque no les guste su emprendimiento, sino que se combinan diversos factores que generan estrés, ansiedad y frustración. Esto puede convertirse en un calvario cuando se supone debe ser un proyecto exitoso.

La emprendedora considera que se debe ser realista al momento del emprender, ser consciente de que sí es un trabajo, con días buenos y otros, con largas horas de trabajo y que pueden causar muchas emociones negativas. Si no se sabe de esto, el emprendedor puede no sentirse feliz, a pesar de que el tema que esté trabajando sea de su agrado.

En este sentido conincide Vania Bachur, ilustradora, creadora de la marca que lleva su propio nombre y autora de la canción Adulto independiente, quien resalta el estrés que lleva emprender y que si no se sabe manejar, puede causar desdicha y otros problemas.

“No todo es miel sobre hojuelas al emprender, es estresante, puedes llegar a envidar la vida godin, pero no se habla mucho de ello”.

Por ejemplo, cuando lanza una nueva colección, a la que se dedicó con esmero y amor, surge el estrés, ansiedad y preocupación al no saber si tendrá éxito, si se venderá todo o qué dirán las personas al respecto. Esta situación, la viven millones de emprendedores, pero como se vive bajo el romanticismo del emprendimiento feliz, no se habla mucho del tema.

Tanto Vania como Sophie, aman lo que hace, pero en el camino se han presentado diversos retos que generan altos niveles de estrés, ansiedad y frustración que se podría pensar renunciarían a ello y que en ese momento no eran felices con la situación; sin embargo, el saber resolverlo las ha llevado a ser más resilientes y hacer crecer sus respectivas marcas.

La resiliencia es la cualidad más importante que los emprendedores deben aprender, así como el panorama real. De esta manera no se estará obligado a ser feliz al emprender.

No te desvivas por trabajar

Otra de las ideas que engloban el romanticismo del emprendimiento es que la felicidad se conseguirá si se trabaja mucho, mejor si es en horario 24/7, algo que también debe eliminarse porque los excesos de trabajo no conlleva ni a la felicidad ni al éxito.

Sophie considera que sí hay que ser dedicado al proyecto, dar el mejor esfuerzo y ponerlo entre las prioridades, pero eso no significa que solo se viva para ello. Hay que tener tiempo para disfrutar la vida, para sí mismo después del trabajo, que permita despejarse, pensar y hacer lo que a uno más le guste, que no tenga que ver con el negocio.

“Esto permite ver que si un día ya no tienes la empresa, tienes otras cosas”.

Vania coincide, porque aunque su pasión es dibujar, la base de su marca y línea de prendas, accesorios y demás productos, dedica sus tiempos libres a otro tipo de actividades, porque el negocio no debe ser lo único.

Factores de felicidad

Para José Sevilla, director de innovación de Happpy, la felicidad de los emprendedores a largo plazo, depende de cuatro factores: pasión desmedida por lo que se hace, tener una comunidad encantada con lo que se hace, tener un producto que solucione un problema, y que el negocio ya genere utilidades para crecer.

Asimismo, la felicidad dependerá de cada emprendedor, es decir, lo que consideren que es el éxito y de la forma de desarrollarlo. Lo más importante es que no deben sentir la presión de que el emprendimiento es igual a felicidad y que si no se sienten así todo el tiempo, entonces lo están haciendo mal.

El emprendedor cae, se levanta, rie, llora, trabaja mucho y también descansa, y todo es perfectamente normal y no hay que sentir culpabilidad por ello.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario