Replicar, forma de innovar para resolver la agenda social del país

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Nota del editor: Javier López Casarín, emprendedor de Reinventando a México, nos comparte su visión sobre la innovación.

Una pizarra, una mesa de post it’s, una simple conversación entre amigos, las famosas imágenes de Steve Jobs o Bill Gates en el garaje de su casa creando lo que más marcaría la era digital, es probablemente lo que se nos viene a la mente cuando hablamos de innovación; sin embargo, no podemos estar más equivocados. 

Lo que quiero decir se opone un poco al cliché establecido de lo que hoy significa decir innovación. Como término semántico ha monopolizado esta era y exclusivamente se percibe como un proceso de creación único. 

La realidad es que para la mayoría de las personas hoy en día el término innovación implica únicamente una gran idea, un gran producto, algo único que nunca se había visto o algo puramente vinculado a tecnología, cuando en realidad innovación quiere decir atreverse a hacer las cosas de distinta manera, como lo escribo en mi libro.

En una era en donde el abuso de los términos también se convierte en una moda, me gustaría recalcar que innovar no siempre implica un proceso nuevo de creación. En países como México, donde necesitamos de manera urgente resolver problemas sociales de gran profundidad, la rapidez con la que suceden las cosas es indispensable y empezar desde cero potencialmente sería el camino más largo y costoso.

Sin el afán de ser fatalista y dada la cantidad de temas sociales por resolver, la palabra clave para solucionar estos problemas, más que innovar es replicar. Muy pocas ideas pueden generar un impacto global escalable sin que muchas de las organizaciones mundiales lo repliquen. Existen ya muchas ideas en el mundo de alto impacto esperando una réplica de calidad que funcione para que el uso de estas soluciones o su adopción se normalice dentro de las sociedades a nivel mundial. 

Crear una idea de impacto en realidad es una tarea que requiere de muchas habilidades
; particularmente de tiempo, validación e iteraciones que garanticen que la teoría es funcional y minimicen el riesgo de falla, razón por la cual replicar ideas establecidas es otro camino de innovación muy necesario que evidentemente no innova en el sentido de la idea, pero sí en el sentido de la ejecución.

Una simple búsqueda en Google en inglés sobre cómo reducir de manera eficiente el tráfico en una ciudad trae de forma inmediata 125 resultados, de los cuales en las primeras cinco páginas de resultados que revisé encontré una diversidad de fuentes de alta reputación y una lista interminable de ideas que van desde temas básicos de movilidad como: capacidad, control, cierres, accidentes, entre otros, por un reconocido urbanista David Levinson, hasta conceptos de alta innovación tecnológica como aplicaciones de ride sharing y ride healing, luces de cruce adaptativas, carpooling en muchos contextos, hasta el uso de drones para evitar el transporte de mercancías en las ciudades.

Si por ejemplo, optamos por la primera opción que nos aparece en el sitio GoKid en Google que habla sobre ride sharing y no tenemos mucha idea de qué es y cómo se puede implementar en nuestra ciudad, basta una segunda búsqueda sobre el tema que nos arroja otros 9.54 millones de páginas con información de las cuales al menos las primeras 10 muestran ideas detalladas de su función y ejemplos reales de su aplicación.

Regresando al punto inicial, ¿vale la pena iniciar con un proceso de innovación desde cero o quizá replicar es mejor idea para resolver problemas comunes en las grandes metrópolis del mundo? En otras palabras, ¿es necesario siempre reinventar la rueda?

Un gran ejemplo de esto es el sistema de Ecobicis, una idea que obviamente no fue creada en México y se le denomina bike share system o sistema de bicicletas compartidas. Es una idea que surge a partir de comunidades locales con la necesidad puntual de encontrar nuevas formas de transporte eficiente en términos de energía, movilidad y contaminación.

Existe una novela de Ernest Callenbach llamada Ecotopía, de 1975, que ilustra esta idea de una forma clara y sencilla y se centra en una sociedad que no usa combustibles fósiles. El autor describe un sistema de bicicletas compartidas que está disponible como un servicio público a sus habitantes y que es parte integral del sistema de transporte de la ciudad. 

El programa anterior sigue en funcionamiento, evidentemente como producto de años de inversión, aprendizaje y mejoras. Esta idea se ha replicado en muchas ciudades modernas del mundo y existen al menos ocho grandes ejemplos exitosos en ciudades con gran similitud a la Ciudad de México. 

Si bien replicar puede ser un buen inicio, en su operación sí es necesario innovar de forma recurrente para cubrir las necesidades de las ciudades con crecimiento de ritmo rápido como la CDMX. Un ejemplo de esto es Ecobici, el cual no podemos dejar de decir fue un esfuerzo digno en su momento aunque a más de 10 años de haber iniciado operaciones se ha quedado atrás y está siendo desplazado por nuevas formas de transporte y modelos revolucionarios que han aprendido de las fallas y están innovando tecnológicamente. 

Replicar, como una forma de innovación, nos ayuda a que en un tiempo relativamente corto podamos resolver muchos de los temas de la agenda social de nuestro país.

*El autor es emprendedor de Reinventando a México.

CRÉDITO: 
Javier López Casarín