El reparto, primer gran error en las startups

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Se dice que el equipo fundador de una startup ha repartido bien la propiedad de la naciente empresa cuando los cofundadores están igualmente descontentos, señala un artículo del Harvard Business Review, según el cual uno de los mayores retos que enfrentan los emprendedores es la manera en cómo se reparten la compañía, la cual puede fracasar cuando no se toma una decisión pronto y cuidadosamente.

El artículo retoma la investigación de ocho años realizara por Thomas Hellmann, profesor de Emprendimiento e Innovación de la Escuela Said de Negocios de la Universidad de Oxford (Reino Unido), y por Noam Wasserman, docente de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, quienes estudiaron a 3,700 fundadores de 1,300 startups en Estados Unidos y Canadá.

Los especialistas publicaron originalmente su artículo en la Management Science, y en él indican que conforme la startup madura, el descontento de los cofundadores aumenta 2.5 veces, un primer indicador de un cambio destructivo de personal, como sucedió con Mark Zuckerberg y Eduardo Saverin, en Facebook.

Cómo hacer el reparto

Los investigadores comentan que cada equipo tiene su manera de repartirse la empresa: unos lo hacen al inicio, otros esperan conocerse mejor; algunos otros hacen un cuidadoso proceso de negociación y otros más se apresuran a darse la mano y continuar. Incluso, hay grupos de se dividen la participación en partes iguales.

Sin embargo, cuando los fundadores toman esta decisión demasiado pronto, se enfrentan a la incertidumbre sobre su estrategia, modelo de negocio, roles dentro del equipo y, sobre todo, si cada uno de los miembros accionistas estará totalmente dedicado a la nueva empresa y otras incógnitas que se aclararán conforme vayan conociéndose.

“Obviar un diálogo serio acerca de los que quiere o merece cada uno de los fundadores puede resultar fácil a corto plazo, pero tiene pocas posibilidades de ser una decisión acertada para la salud de la empresa a largo plazo”, aseguran los académicos.

Hellmann y Wasserman encontraron diferencias estadísticas importantes en equipos que se dieron un “apretón de manos” y evitaron un diálogo profundo sobre sus incertidumbres personales y las contribuciones esperadas, contra aquellos que sostuvieron una plática más larga y profunda.

Según los académicos, los equipos que negocian durante más tiempo tienen mayores posibilidades de hacer un reparto no equitativo, porque cuanto más se analiza es más probable que surjan diferencias importantes.

Además, cuando la familia participa en la empresa se tiende a dejar de lado el análisis profundo y el equipo fundador dedica menos tiempo a la negociación. En esas circunstancias, hay más posibilidades de que la repartición sea a partes iguales, lo cual tiene consecuencias a largo plazo.

Los investigadores encontraron que las startups con reparticiones equitativas tienen más dificultades de recaudar financiamiento externo, ya que envía señales preocupantes acerca de la capacidad del equipo de negociar con terceros y de lidiar con problemas complicados sin ayuda.

Acuerdos orgánicos

Hellmann y Wasserman proponen a los cofundadores de startups adoptar un acuerdo “más orgánico”, es decir, que el periodo de consolidación, durante el cual cada miembro fundador deberá ganarse su participación y mantenerse involucrado en la compañía, o con el logro de hitos predeterminados, podría ser una manera de conseguir un enfoque más dinámico.

Sin embargo, reconocen que esta clase de acuerdos son la excepción, más que la regla porque hay barreras que obstaculizan la conversación sobre cómo adoptar tales mecanismos.

Dicha conversación, que es una especie de acuerdo prenupcial, tendría que esbozar escenarios negativos, con acciones para mitigarlos, esto evitaría a los cofundadores a quebraderos de cabeza más adelante y aumentaría el éxito de su negocio.

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CRÉDITO: 
Redacción / El Empresario