Repartidores, aumentan ingresos pero temen que se prohíba su trabajo ante Covid-19

A través de la aplicación han recibido mensajes con recomendaciones sanitarias para disminuir los riesgos. Foto: Especial

“Causa mucha incertidumbre saber qué es lo que va a suceder el día de mañana”, coincidieron repartidores que han recorrido las calles de la CDMX como parte de su rutina de trabajo, pese a la contingencia sanitaria por la pandemia del coronavirus que ha paralizado diversas actividades económicas en el país.

El pasado martes 24 de marzo, el gobierno federal declaró oficialmente la fase 2 de emergencia por el Covid-19 para evitar el contagio masivo entre la población. Esta segunda etapa significó la implementación de ciertas medidas, entre ellas, el cierre de negocios, la suspensión de eventos masivos en lugares cerrados como cines, bares y teatros, así como implementar el trabajo desde casa.

Un repartidor de Cornershop —una aplicación para comprar víveres en línea, con servicio de entrega a domicilio—, que solicitó mantener en anonimato su identidad, indicó que tras la contingencia por el Covid-19 sus ingresos han incrementado considerablemente, ya que pasó de hacer entre cuatro y cinco pedidos diarios a ocho o 10 entregas. Sin embargo, mencionó que desconoce si podrá continuar en su trabajo al declararse la siguiente fase.

“Si esto sigue (...) qué tanto nos pueden restringir, si a lo mejor nos quieren cortar el trabajo, pues ahora sí que ya nadie salga para nada. Al final es la entrada de dinero que tenemos”.

Asimismo, detalló que, a través de la aplicación, ha recibido mensajes con recomendaciones sanitarias para disminuir los riesgos de contagio al momento de aceptar realizar una entrega a domicilio, y agregó que se le notificó que en caso de que algún repartidor se contagie se le dará un apoyo económico que se promediará con sus ganancias de seis meses y se le proporcionará el dinero durante 15 días.

En ese sentido, el entrevistado aseguró que toma sus medidas para evitar contraer el virus, pero reconoció que se siente vulnerable de contagiarse, por lo que consideró que los repartidores deberían recibir ingresos extras por laborar en estos días.

“Yo creo que se debería dar un incentivo, porque al final del día el riesgo es mayor. Es estar de arriba para abajo, de una tienda a otra (...) Deberían incentivar. Por ejemplo, por el hecho de que ya estés conectado, independientemente de que tengas o no tengas trabajo (...) debería haber un plus, un extra sobre eso (el pedido). Yo lo considero porque no hay mucha gente en las calles. Inclusive hay compañeros que han dejado de trabajar para no arriesgarse”.

Por su parte, Juan, quien prefirió no usar su verdadero nombre, mensajero de Monster Mess, un servicio de mensajería local en la CDMX, mencionó que pese a la emergencia sanitaria continúa recorriendo la capital en su bicicleta, ya que ha tenido que hacer más entregas en estos días, pero añadió que toma sus propias medidas para protegerse del virus, como usar guantes, cubrebocas y gel antibacterial.

Desde su punto de vista, para el país el mayor problema no será enfrentar los contagios, sino las consecuencias económicas que generará este virus.

“Nosotros seguimos trabajando igual, como si no hubiera esta pandemia, lo que siento que, tal vez, económicamente todo vaya a irse para abajo. Estamos pensando, tal vez, que no va a ser tanto que afecte el virus, sino la crisis económica”.

Al igual que él, José, otro repartidor de Cornershop, quien pidió no usar su verdadero nombre, piensa que la contingencia ha generado más trabajo. Sin embargo, considera que esto puede generar un efecto inverso.

“Siento que esto va a terminar posteriormente en algo más fuerte o en una crisis (económica)”.

Añadió que la actual pandemia es el tema central de conversación entre sus compañeros repartidores, con quienes concuerda acerca de que no tienen la certeza de que si podrán continuar laborando en la siguiente fase de la emergencia sanitaria.

“¿Va seguir este trabajo o va a ser un aislamiento total para todos? Ésa también es una pregunta”.

CRÉDITO: 
Arizbet García