Se comprometen con la comunidad autista

Foto: Cortesía

A pesar de nunca haber tenido un acercamiento con el autismo, un grupo de seis jóvenes estudiantes del Tecnológico de Monterrey campus Guadalajara desarrollaron un dispositivo tecnológico que tiene como propósito eliminar las barreras que impiden la inclusión de niños con este padecimiento a la sociedad.

En México el autismo no es reconocido como discapacidad o trastorno. Cifras del último estudio realizado por la Clínica Mexicana de Autismo en colaboración con la organización internacional Autism Speaks, en nuestro país uno de cada 300 niños lo padece.

Hasta junio de 2013 se tenían registrados 115,000 menores con este padecimiento, además de que cada hay 6,000 nuevos casos de pequeños con autismo.

Tras observar a niños con esta enfermedad durante cuatro meses en tres diferentes instituciones de Guadalajara, los integrantes del Proyecto Abby concluyeron que éstos presentan diferentes alteraciones en sus sentidos: a unos les molesta la luz, a otros el ruido. Ante esto, el equipo decidió fabricar dispositivos que, a simple vista son sencillos, pero por dentro tienen microcontroladores, sensores y un sistema electrónico que facilita la enseñanza.

Tenemos seis aparatos para los diferentes sentidos, se trata de usarlos durante las terapias. Los niños mantienen su atención en el dispositivo lo que facilita cumplimiento de objetivos específicos”, comentó Hernández.

Arturo Hernández confirmó que a pesar de que países como España, Argentina y Nigeria mostraron interés en el proyecto, su objetivo principal es abarcar todas las regiones del territorio nacional.

“Nuestra prioridad es México, queremos cerrar 2014 con presencia en más de 150 instituciones y para 2018 extendernos a toda Latinoamérica”, subrayó.
Dell Education Challenge

Proyecto Abby fue campeón en el Dell Education Challenge, en diciembre de 2013, que otorgó un premio de 10,000 dólares, recursos que les ha permitido crear más prototipos.

“Gracias a Dell hemos sido escuchados, nos hemos integrado a la incubadora del Tec de Monterrey (campus Guadalajara), tuvimos reuniones con la Secretaria de Desarrollo Social de Jalisco y ahora somos parte de los 10 finalistas en la categoría de Impacto Social del Premio Santander a la Innovación Empresarial”, refirió el joven emprendedor.

Actualmente implementan una prueba piloto con más de 70 niños que han obtenido beneficios considerables. Uno de ellos, quizá el más relevante, es la facilidad con la que los pequeños aprender nuevas cosas. El emprendedor aseveró que los terapeutas ven avances significativos en este sentido, por lo que cumplir con objetivos específicos es más sencillo.

Los planes son muchos, pero nunca pierden de vista su objetivo: crear vínculos entre padres e hijos que quizá han sido destruidos por el autismo.

“Sabemos que a partir de los 18 meses se puede diagnosticar el autismo y si se cuenta con una educación especializada antes de los cuatro años de edad, el niño tendrá más posibilidades de ser independiente, es por esto que queremos crear conciencia en los padres y hacerles saber que existe tecnología mexicana que les ayudará”, concluyó el emprendedor.

contacto@elempresario.mx

CRÉDITO: 
Zyanya López

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