Presas Bajo Tierra, el proyecto que soluciona la escasez de agua

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A sus 60 años, Miguel Álvarez Sánchez es muestra de que emprender no tiene edad y que nunca hay que rendirse cuando se tiene una idea.

Desde hace cuatro años, Álvarez creó la compañía Presas Bajo Tierra, que lleva abastecimiento de agua a comunidades que carecen del suministro. Para lograrlo, desarrolló hace 32 años una tecnología de presas subterráneas.

“Le damos agua de manera sostenible a pequeñas comunidades que no han tenido el líquido, les es de difícil acceso, o se les da de manera intermitente por medio de pipas”, dijo el emprendedor en entrevista a El Economista.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) 2,100 millones de personas en el mundo carecen de agua potable en el hogar y 844 millones no disponen de servicios básicos de suministro de agua para su consumo.

Aunque en México el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dice que el porcentaje de viviendas que contaban con servicio de agua entubada en el 2015 era de 94.6 y que 92.8% contaba con servicio de drenaje, el suministro es intermitente; tal es el caso de la delegación Iztapalapa o el municipio de Ecatepec, que sufren constantemente de la falta de agua y cuando llega es insalubre.

Además, las entidades que presentan el menor porcentaje de acceso al agua entubada son: Oaxaca (85.5%), Guerrero (84.6%), Chiapas (87.2%), Veracruz (86.8%) y Puebla con (93.0%); mientras que las entidades que tienen un mayor porcentaje de disponibilidad de agua entubada son: Aguascalientes con (99.1%), Colima (98.8%), Ciudad de México (98.6%), Nuevo León (98.3%) y Jalisco (98.1%).

Cómo funciona

Instalar una presa requiere hacer un reconocimiento de la zona, es decir, realizar estudios científicos, a partir de los cuales se define un proyecto ejecutivo que lleve a la construcción de la presa.

“El proceso consiste en hacer barreras impermeables subterráneas, que contengan el agua que corre debajo de la tierra hacia el mar, almacenarla y aprovecharla en las comunidades, con lo cual se puede abastecer del suministro a varios comunidades”, precisó el investigador.

Actualmente se han construido cuatro presas, que en promedio tardan cinco meses y cuestan entre 3.5 y 5.5 millones de pesos, la inversión puede ser privada o gubernamental, siendo este último el que más se realiza debido a los convenios que tiene entre la empresa y gobiernos estatales.

“Nos ha contratado el gobierno federal a través de la Comisión Nacional de Zonas Áridas y el gobierno­ estatal de Querétaro, por medio de la comisión estatal de aguas, pero también la iniciativa privada”, refirió.

El proyecto es completamente sustentable porque no se usa energía eléctrica, no se contamina ni evapora el agua y mantiene las características químicas del agua potable.

Por qué implantar una presa

Álvarez señaló que una presa no sólo beneficia al llevar agua a las comunidades y permitirles un mayor aseo, sino al generar una mejor economía a la comunidad, porque es posible trabajar la tierra, criar ganado y mejorar la salud de la población.

“Es un beneficio completo de vida porque evita que las mujeres hagan largas jornadas diarias de camino para obtener 15 o 20 litros de agua para cocinar y lavarse”, detalló.

A nivel mundial, 263 millones de personas invierten más de 30 minutos al día en ir a buscar agua, de acuerdo con datos de la OMS y para el año 2025, la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua.

La presa ubicada en Charape de los Pelones, Querétaro, cuenta con 22.4 metros de lago, 5.6 metros de profundidad y beneficia a 500 habitantes de la comunidad, pero como tiene un beneficio de 3 kilómetros, se incrementa el número de beneficiados, que es de 3 hectárea productivas.

Ahora los habitantes pretenden plantar aguacates en ese terreno que había estado desértico por 40 años y hoy vuelven a revivir. Además, en la parcela común las mujeres comienzan a tener trabajo cultivando hortalizas o flores. El beneficio es integral para la gente, el área agrícola y producción”, afirmó Álvarez.

Por ahora, el empresario se concentra en instalar presas en México (Chihuahua, Baja California Norte) y posteriormente buscará llevar la tecnología a Latinoamérica, pero también pueden llevarse a comunidades urbanas como la Ciudad de México, que carece de suministro de agua, la diferencia es que deben instalarse fuera de la ciudad, en las zonas montañosos y desde ahí llevar el agua hasta las viviendas.

Por el proyecto, que ya cuenta con patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual, Miguel Álvarez Sánchez fue ganador por el Premio a la Sustentabilidad 2017

elizabeth.meza@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario