Oportunidades y retos del certificado de origen para las pymes en el T-MEC

La certificación tendrá una validez de cuatro años. Foto EE: Archivo

En los pequeños negocios existe un desconocimiento de las reglas de origen y la clasificación arancelaria

Con la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), las pequeñas y medianas empresas (pymes) tendrán un papel importante debido a que habrá más oportunidades de sumarse a la cadena de valor de grandes compañías.

“En comercio exterior, la realidad es que las empresas muy grandes, dependen en gran porcentaje de la proveeduría nacional de las pymes y ahora ellas serán clave en la calificación de origen de las empresas que exportan porque deberán informar todos los datos de los productos para que el cliente pueda juntar la información de sus proveedores, y así, emitir la calificación del producto final de exportación.

Las pymes proveedas tienen una participación transcendental en la cadena de calificación de origen”, explicó en entrevista con El Economista, Magdalena Macías, presidenta de la comisión técnica de comercio exterior en el Colegio de Contadores Públicos de México.

Certificado de origen

Parte de este proceso es realizar el certificado de origen, constancia del origen de la mercancía, cuyo formato se eliminará permitiendo la certificación en factura o cualquier otro documento comercial, siempre que se declaren datos mínimos de información como nombres del certificador, exportador y productores, descripción de la mercancía. Se introducirá la certificación por el productor y otra por el importador para México

La certificación tendrá una validez de cuatro años y operará bajo un esquema de auto-certificado, es decir, no se hay que acudir con autoridades.

Para Macías, esta simplificación representa un arma de doble filo porque aunque se complica en otros sentidos y genera dudas. Por ejemplo, había un formato y se decía qué hacer, pero ahora, surgen múltiples formatos. Por ello, en la comisión se busca crear una base para los clientes, aunque “nadie tiene autoridad para decir éste es un buen formato”, detalla Macías.

“Es una buena práctica para las empresas que puedan definirlo. Más que algo oficial, es una buena práctica que trabajes enseñando el certificado para que siempre lo utilices con tus clientes. Lo que pasa es que las empresas grandes diseñan el suyo y exigen a sus proveedores usarlo, causando complicaciones. Nadie te puede obligar a una cosa y otra, lo importante es que se cumplan con los requisitos del anexo 5-A del certificado”.

En este sentido, indica que hay dos retos que las pymes enfrentan: el conocimiento de las reglas de origen de los productos y la clasificación arancelaria. Muchas veces se considera que al ser un producto hecho en México con insumos del país, ya es 100% mexicano cuando no es así. Se deben cumplir requisitos definidos por sector y que desafortunadamente los pequeños empresarios desconocen.

Las reglas de origen establecen que cada producto tiene condiciones diferentes o niveles requeridos para ser originario del país. Pueden tener ingredientes de China, pero el producto sufre tal transformación en México que se puede considerar originario. En cambio, si lo más grande del producto viene de China, entonces ya no aplica.

“Hay productos que te exigen un porcentaje, o una combinación de porcentaje y cambios de fracción arancelaria. Cada producto, de acuerdo a su fracción arancelaria, tiene requisitos especiales para ser considerado a nivel de región. Ese es el reto, porque las pymes no conocen las reglas de origen ni la fracción arancelaria con precisión”.

Ante esto, el comité que se propone en el capítulo 25 del T-MEC, buscará capacitar a los pequeños empresarios sobre las nuevas prácticas, sugerencias de formatos, asesorías, entre otros temas.

“A una semana de que entre en vigor, hay muchas dudas y hay muchas empresas que no han tomado acciones, y tendrán repercusiones”, sañala Macías.

La especialista considera que se requerirá evaluar año con año el impacto que generará el T-MEC en las pymes. Lo importante es entender que no porque el tratado comienza el 1 de julio, las pymes tendrán un cambio inmediato. El objetivo es comenzar a fortalecerse desde la base del negocio, (financiamiento, infraestructura, prueba de calidad) para que poco a poco accedan como proveedoras de las grandes empresas.

“Para que el tratado pueda funcionar, se requieren implementaciones a nivel local”, finaliza.


CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario