Okoroko, los muñecos tejidos a tu imaginación

Funcionan como terapia para estimulación temprana. Foto: Cortesía

La empresa Okoroko crea amigurumis, que son artículos tejidos que se comercializan en bazares, Facebook y pedidos especiales para empresas.

Mikol Espino siempre tuvo el deseo de crear una tienda de manualidades, donde comercializara sus productos hechos a mano, como ropa y jabones, ese sueño se hizo realidad cuando en compañía de su esposo, Alex Parada Okamato, crearon Okoroko, empresa que fabrica y diseña muñecos tejidos a mano.

La pareja de diseñadores de profesión decidió cambiar el pincel por los ganchos de tejer luego de que su pasión por la tradición japonesa y habilidades para crear nuevos diseños los uniera.

Okoroko surgió después de tomar el Taller Emprende, impartido por Diageo y Fundación ProEmpleo, quienes desde el 2012 se unieron para crear el programa emprendedor Learning for Life.

El taller consistió de 100 horas, donde los emprendedores aprendieron los costos reales de los productos, involucrando una inversión necesaria en luz y mano de obra, también aprendieron a promocionar los artículos.

En ese entonces los productos comercializados eran muy variados y al llevarlos al taller los amigurumis, que son muñecos tejidos a mano de tradición japonesa, que más que juguetes son confidentes, enamoraron a los profesores.

A así, en el 2015 se creó Okoroko, nombre que surgió porque cuando Mikol era niña decía que cuando los japoneses hablaban no se les entendía más que “okoroko”. “Me empezaron a decir así y me gustó para el nombre de la marca”, dice la emprendedora.

Ahora, la mipyme comercializa los productos por medio de bazares, Facebook y fabrica diseños y pedidos especiales para empresas. Los productos van desde 130 pesos hasta 1,800 pesos.

Además, los amigurumis pueden ser personalizados, del color y tamaño que se desee, incluso hacer la combinación y figura que la imaginación cree.

Alex, cuenta en entrevista para El Economista, que uno de sus primeros grandes proyectos fue con Diageo, quienes les solicitaron un pedido de 240 botellas tejidas de Don Julio.

“Mientras él reaccionaba porque estaba desmayado, yo dije, ‘sí, acepto’”, recuerda Mikol.

En ese entonces acababan de tener a su hija y “nos teníamos que dividir en: empresa, casa, familia e hija. Mientras cargaba a mi hija, tejía”, dice Alex, quien además de enfocarse en la comercialización de los productos, teje diferente amigurumis.

Actualmente, se aliaron con una doctora neonatologa, que utiliza los amigurumis como terapia para los pacientes de estimulación temprana y bebés prematuros.

Cuando se tienten grandes pedidos se solicita y enseña a personal externo para que apoyen en la creación de los muñecos.

Ampliar la línea

Pero no toda la línea es tejida, también está la línea Trapitos, que son muñecas de tela pintadas a mano. Además existen los muñecos desarmables que pueden combinarse para formar nuevos amigurumis.

“Nuestro lema en las muñecas es: ‘lo que nos importa es el detalle’, porque nos agrada el hecho de que cada personaje tiene un detalle, que puedas decir ‘esté es mi dragón y no hay otro en el mundo igual’. También hemos hecho muñecas personalizadas; me han dicho ‘quiero una muñeca como mi hija’, entonces me mandan la foto y le hago las facciones de la niña”, dice Mikol.

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CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario