Un nuevo giro en la demolición

Foto: Cortesía

¿Qué tienen en común un falso techo con luminarias, los asientos de fibra de vidrio del metro y una sólida puerta de roble con detalles finamente tallados? Todos ellos han sido recuperados y vendidos por Rotor Deconstruction, una pequeña empresa belga que está tratando de cambiar la forma en que el sector de la construcción trata los residuos de demolición.

Rotor Deconstruction desmantela edificios comerciales en Bélgica y alrededores, evalúa el potencial de reutilización de los materiales que hay dentro y vende al público lo que rescata a través de una tienda online y en una tienda en Bruselas.

"No somos como una tienda de materiales de construcción", dice el director de proyectos de Rotor, Lionel Billiet. "Lo que ofrecemos es una cuidada selección de elementos de edificios".

La startup de cinco personas es la derivación de una cooperativa social sin fines de lucro llamada Rotor, creada en 2005 para promover y facilitar la reutilización de los componentes de la construcción, entre otras actividades.

Gracias a la experiencia en demoliciones y renovaciones del colectivo, identificaron un nicho en el mercado. Mientras que los distribuidores de materiales de segunda mano se centran generalmente en la venta de antigüedades de antes de la guerra que terminan en las casas de particulares, pocos tratan de vender elementos que salen de los edificios grandes o industriales de la posguerra. Como resultado, terminan en los contenedores de residuos.

La UE se ha propuesto reutilizar o reciclar al menos el 70% de los residuos de construcción y demolición no peligrosos para 2020. Pesados y voluminosos, representan hasta el 30% de todos los residuos generados en el continente. Actualmente, algunos países europeos se reciclan o reutilizan tan solo un 10 por ciento.

Y aunque la mayor parte de los desechos de construcción y demolición son materiales inertes como el cemento, una empresa como Rotor Deconstruction también tiene un papel que desempeñar. Esto es especialmente cierto en una ciudad como Bruselas que, según Ambroise Romnée, del Instituto de Investigación de Edificios de Bélgica, "cada vez tiene más intención de renovar sus edificios, no de demolerlos".

Establecida formalmente como una empresa con fines de lucro, el año pasado Rotor Deconstruction creció de cuatro operaciones de desmantelamiento en 2013 a unas 31 licitaciones en 2016, con esperanzas de superar las 40 a finales de este año.

Rotor Deconstruction ha vaciado edificios de la Universidad de Gante, rescatado artículos de bancos belgas, recuperado elementos de la empresa química Solvay, del operador inmobiliario Befimmo, incluso del Ayuntamiento de Amberes. Aunque Billiet declina revelar números, dice que la startup está consiguiendo un pequeño beneficio. Sus ingresos se basan en las operaciones de demolición (precio por tonelada) y en la venta de los bienes recuperados.

La empresa opera en una antigua fábrica de chocolate en el distrito de Anderlecht, un edificio que en cuatro años será demolido y transformado en viviendas por un promotor, una ironía que no pasa desapercibida para estos empresarios del reciclaje.

La fábrica reutilizada también funciona como tienda de Rotor Deconstruction y es verdaderamente interesante, con todo tipo imaginable de mobiliario y accesorios a partir de los años 30. Una sección contiene lámparas y accesorios de iluminación, otra muestra azulejos de techo, mientras que un cobertizo exterior contiene bastidores llenos de decenas de lavabos de baño. Hay manillas de puertas, ganchos y bisagras en bolsas de plástico estampadas con el logotipo de Deconstruction Rotor (idealmente, a la compañía le gustaría marcar algunos artículos y venderlos en ferreterías). Entre la mercancía se encuentran algunas joyas a la venta, como un perchero de Joseph Moutschen o un escritorio de pie de Christophe Gevers.

Cada objeto es inspeccionado a fondo para garantizar su calidad y un nivel de desgaste aceptable -una sola grieta en un fregadero significa que no podrá venderse. Rotor Deconstruction limpia todos los elementos y repara los componentes eléctricos antiguos con cables y enchufes nuevos. En general, la empresa se concentra en elementos no estructurales o mecánicos que presentan poco riesgo, alejándose de elementos como sistemas de aspersión.

Rotor Deconstruction atrae a arquitectos y diseñadores que entienden cómo integrar inteligentemente los elementos en proyectos de pequeña o mediana escala. Ya forman parte de oficinas, hogares, centros culturales, restaurantes y cafés. Cualquiera puede comprarlos, ya que están disponibles de cantidades individuales en adelante.

Billiet calcula que Rotor Deconstruction vende el 85% de lo que recupera porque su proceso de selección es muy refinado.

"Utilizamos un conjunto de criterios para elegir los elementos reutilizables pero de vez en cuando tenemos un presentimiento", como un falso techo en la sede de un banco, consistente en placas verticales del tamaño de billetes de 200 francos belgas. Lo que no pueden vender es enviado a reciclar.

Billiet también señala que la oficina de Rotor está totalmente amueblada con elementos recuperados, con un estilo atractivo que podría calificarse de chic industrial. "Todo lo que ves aquí", dice, "incluso el equipamiento de la cocina y las puertas, se saca de otros edificios".

CRÉDITO: 
Daniel Finnan / Sparknews / Bélgica

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