New Hope Ecotech empodera a recolectores de basura

Foto: Cortesía Valor Economico

Brasil produce basura como si fuera una nación rica pero todavía la gestiona como un país subdesarrollado. En las grandes ciudades, como Sao Paulo y Río de Janeiro, cada brasileño produce un promedio de 1.2 kilogramos de residuos urbanos al día y el 41% de estos se desecha sin ser tratado, a menudo en vertederos a cielo abierto conocidos como "lixões". Esta situación es común en el interior del país pero incluso la capital federal, Brasilia, conocida por la arquitectura del premiado Oscar Niemeyer, continúa enviando su basura a los vertederos.

La Ley Nacional de Residuos Sólidos, aprobada en 2010, trajo los conceptos modernos de gestión de residuos al país pero en su aplicación todavía hay un largo camino por recorrer. Entre sus objetivos estaba terminar con los lixões en 2014. Sin embargo, muchos ayuntamientos con problemas de liquidez protestaron y el plazo se extendió hasta 2018. A pesar de que Brasil recicla grandes cantidades de algunos materiales -el país es el líder mundial en el reciclaje de latas de aluminio, con un 98% que regresa a la industria- no todas las ciudades han implementado actualmente una recolección selectiva estructurada. Muchos dependen de las cooperativas de recicladores, que trabajan a menudo de manera informal.

Según la ley, la industria debe asumir la responsabilidad de garantizar que los residuos que genera se gestionan de forma efectiva - y esto se extiende desde un simple bote de champú hasta un ordenador al final de su vida útil. Con el objetivo de conectar los dos extremos de la cadena -la industria y las cooperativas de recicladores- la startup New Hope Ecotech, nació hace poco más de un año, idea de dos jóvenes directivos en Sao Paulo: Luciana Oliveira y Thiago Carvalho Pinto. Después de terminar un MBA juntos en la Kellogg School of Management de Chicago, buscaron un modelo de negocio con impacto social. Luciana, que ya había trabajado en Google, tenía afinidad por la tecnología. Su nueva empresa nació con la intención de unir estos dos universos.

El plan de negocios de New Hope Ecotech es utilizar soluciones de software en la gestión de datos para que las empresas productoras de bienes de consumo paguen a los recolectores por el volumen de los residuos que eliminen del medio ambiente y devuelvan al proceso de producción. Todo se registra en un sistema online, que proporciona transparencia en tiempo real al proceso. El capital inicial de la empresa vino de un premio de 70,000 dólares del mismo Kellogg, que tiene incentivos para los estudiantes que destaquen en el liderazgo y el espíritu empresarial.

"La mayoría de los recolectores tienen ingresos bajos porque los materiales que recogen son materias primas y su valor de mercado es muy variable. Nuestra compañía garantiza que las empresas paguen a estos trabajadores directamente por los residuos que recogen, sin intermediarios", explica Luciana Oliveira, cofundadora. El software maneja indicadores tales como la cantidad de material que llega a las cooperativas -clasificados según el tipo de residuo, quién lo ha suministrado y la fecha de entrada-. La cantidad de material que se vende a la industria del reciclaje también se almacena en el software y los reportes que contienen esta información se generan a partir de los datos. New Hope Ecotech también ha desarrollado una plataforma de gestión libre para los recicladores. De acuerdo con Luciana, la gran diferencia de la compañía reside en la tecnología y la transparencia en un sector que todavía es muy informal.

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Actualmente cinco empresas productoras de alimentos y bebidas están utilizando los servicios de esta empresa, la mayoría pequeñas y medianas compañías. Entre ellas se incluyen el fabricante de bebidas y zumos naturales y agua de coco Beba Rio y +MU. La marca ABC, que comercializa productos como aceite de soja, aceite de oliva y salsa de tomate, y es parte del grupo Algar Agro, es el primer gran cliente de New Hope Ecotech. A través de estos clientes, la compañía ya ha sido capaz de devolver un millón de toneladas de residuos a la cadena de producción y los primeros pagos a los recicladores se harán en octubre, lo que prueba la viabilidad del sistema, según Luciana.

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CRÉDITO: 
Andrea Vialli / Valor Economico

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