Funerarias J. García López: Un negocio lleno de vida

Foto EE: Araceli López

En los siguientes cinco años, Funerarias J. García López contará con 32 sucursales, una en cada estado del país, y dará servicio a mexicanos que radican en Estados Unidos. Más aún, la empresa fundada hace casi 35 años por Julieta Bravo y su esposo Carlos García habrá diversificado su negocio, en el que los servicios funerarios serán uno más.

El operador de la estrategia de expansión es Oscar Padilla, un CEO que conoce el negocio funerario desde sus entrañas. El futuro de la cremación es prometedor, sobre todo en urbes como la ciudad de México, donde la demanda del servicio supera el 60 por ciento. Pero dentro y alrededor de la primera sucursal de Funerarias J. García López, en General Prim, hay avances de lo que abarcará el nuevo grupo empresarial: cafeterías, taller de serigrafía, hornos de pan y, sobre la calle Abraham González, la primera a aún modesta panadería “de barrio”.

“Operamos nuestras propias cafeterías y horneamos nuestros propio pan, galletas, sándwiches para mantener la calidad. Imprimimos nuestra propia papelería, tenemos nuestras áreas de mantenimiento para dar soporte las 24 horas a todas nuestras instalaciones. Procuramos no depender de terceros, sólo contratamos los servicios de valet parking y vigilancia”, explica Oscar Padilla, y acota: “en tres meses daremos más información”.

En ese lapso también iniciará la construcción de la novena sucursal, cerca del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). “Dentro de los objetivos que tenemos –en los próximos cinco o siete años- está colocar a J. García López en cada estado del país; brindamos servicios asistenciales a mexicanos radicados en Estados Unidos, y estamos en pláticas para establecer la firma en ese país y Cuba”.

La empresa ha mantenido un crecimiento constante de doble dígito, asegura el directivo. El último año éste fue de 26%; su participación de mercado llega a 30% en el área metropolitana. Esto ha sido posible debido a que ha introducido al mercado ideas innovadoras, que han sido reconocidas con premios internacionales, y cuidando cada aspecto de la operación.

Entender al mercado

El mercado de servicios funerarios en México está valuado en 12,000 millones de pesos. El 75% de las empresas que ofrecen estos servicios son pequeños negocios, de los cuales 50% operan en la informalidad, de acuerdo con el Consejo Mexicano de Empresas de Servicios Funerarios (Comesef).

J. García López nació como una pequeña empresa. En 1985 prestó al gobierno capitalino el servicio de cremación gratuita, tras el terremoto que se registró ese año. Oscar Padilla llegó a trabajar en esa época a la edad de 17 años; entonces sólo dos cementerios en la ciudad contaban con crematorio, el Dolores y el San Isidro, ya que en esos años 1 o 2% de la población optaba por la incineración.

A pesar del reducido mercado, Carlos García López introdujo el servicio de planes a futuro: pague hoy, crémese después. Este producto sacó a la empresa de apuros en 1994, cuando los intereses de su deuda para la construcción de su primera sucursal, en General Prim, se multiplicaron por 20 debido a la crisis financiera. “Íbamos al mercado y hasta los tianguis con nuestros planes baratos”.

La empresa se impuso como meta abrir una nueva sucursal cada dos años. En los siguientes 16 inauguraron siete más, desde San Jerónimo hasta Iztapalapa, con los que abarcaron todos los segmentos de la población. Éstas dejaron atrás el estilo solemne y lúgubre característico de estos establecimientos; optaron por un toque más vivo, con domos que llenan de luz cálida la arquitectura clásica de sus instalaciones.

También aprovechó la revolución de Internet para crear nuevos productos, como la campaña “Lo que quiero hacer antes de morir” y las esquelas interactivas que, mediante un código QR, redirecciona a un video homenaje de la persona fallecida, y por el que obtuvieron un León de Cannes, en 2013.
Además crearon Funeral Net, una red nacional de servicios funerarios para aseguradoras, con 500 afiliados. Recientemente introdujo el servicio de carroza fúnebre, con un vehículo original reconstruido, de 1928, además de crear diamantes a partir de las cenizas de los difuntos.

El buen gobierno

En 2010, Funerarias J. García López inició su proceso de institucionalización. De 35 empleados que tenía una década antes salta a 700, de los cuales 400 están en el área de servicios funerarios. La empresa trabaja con indicadores de desempeño y con una intensa comunicación para que “todos habláramos el mismo idioma, trabajáramos por los mismos objetivos e ir más allá de lo que la gente espera”.

“Yo no me preocupo por mis clientes, me preocupo por mis empleados. Si ellos están bien, ellos se van a preocupar por los clientes” subraya el directivo, y agrega: “como director general no voy delante de la gente, voy a su lado de detrás de ella para impulsarlos o acompañarlos. Lo importante es rodearte de gente que tiene talento, darle su lugar y dejar que haga sus cosas, aunque es muy complicado. Delegar es la parte más complicada”.

Con todos los procesos sistematizados, desde el call center hasta la factura del cliente, el director genera ocupa su tiempo en supervisar y planear. Cada martes se reúnen los 14 directores para tomar decisiones sobre lo “urgente” contra “lo inmediato”. Los miércoles hay junta de planeación para ver estrategias y los viernes son para ver problemas particulares de cada área. Las juntas de consejo se realizan cada tres meses para presentar resultados.

“La clave es rodearte de gente con talento y compromiso, pero sobre todo nacer dentro del negocio de la agencia funeraria. Cuando naces en este entramado puedes transmitirle a la gente lo que debe hacer y convidarlos a que atiendan este negocio como si fuera de ellos”.

El error es una oportunidad para corregir el rumbo. Oscar Padilla recuerda cómo se apresuraron a salir con un producto que no estaba bien planeado y organizado, lo que generó muchas dudas en los clientes.

“Con ello aprendimos a que todas las áreas deben estar involucradas y antes de decir ‘esta boca es mía’ maquetamos, simulamos y lo producimos. Hoy somos muy institucionales, tratamos de salir con pasos firmes, sí nos equivocamos, pero tratamos de que sea en la ‘cocina’”, finaliza.

angelica.pineda@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario