Naranya Labs deja huella a nivel internacional

Arturo Galván, director de Naranya Labs. Foto: Cortesía

Queremos convertirnos en la aceleradora móvil para empresas que quieran entrar a mercados emergentes de Latinoamérica: Galván

Con la segunda generación de emprendimientos tecnológicos, la aceleradora Naranya Labs, especializada en desarrollos móviles, entra a una nueva faceta: pavimentar el camino para convertirse en una aceleradora global.

La firma regiomontana que dirige Arturo Galván busca dotar de mayor diversidad cultural y alcance internacional al ecosistema de emprendimiento mexicano, elementos que han sido clave para el éxito del emprendimiento en polos tecnológicos como Silicon Valley.

“Creemos que en un ecosistema sano el emprendimiento tiene que ser diverso, multicultural y global. Eso rompe con la idea de crear un ecosistema sólo de mexicanos o regiomontanos, sino uno al estilo de Silicon Valley o Nueva York, donde encuentras gente de todo el mundo. Queremos posicionarla (a Naranya Labs) como una aceleradora que atraiga a talento de todos lados”, dijo Galván en entrevista.

A finales del 2013 Naranya Labs abrió su convocatoria para acelerar a la segunda generación de startups enfocadas a emprendimientos móviles provenientes de todo el mundo. La aceleradora recibió 120 aplicaciones, de las cuales más de 50% provenía del extranjero, de países como Polonia, Ucrania, Turquía, India, Singapur, España, Estados Unidos, Brasil, Argentina, Chile, Colombia o Guatemala.

La semana pasada fueron preseleccionadas 34 startups, de las cuales alrededor de 20 eran extranjeras. La semana que viene se escogerá a los 12 emprendimientos, que iniciarán el programa de aceleración en Naranya Labs y que recibirán una inversión de 40,000 dólares cada uno.

“Queremos convertir a Naranya Labs en la aceleradora móvil global para empresas que quieran entrar a mercados emergentes de Latinoamérica”, dijo Galván.

Entre los planes de Arturo Galván con Naranya Labs se encuentra impulsar la creación de una red de aceleradoras en América, para que exista el intercambio de ideas y culturas en los escenarios internacionales de emprendimiento tecnológico.

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CRÉDITO: 
Julio Sánchez Onofre, El Economista