Las mujeres indígenas que emprendieron

Genoveva Pérez, fundadora del grupo de trabajo Casa de Madera. Foto EE: Adriana Hernández

Amealco es una comunidad indígena otomí ubicada en Querétaro que alberga a más de 60,000 personas, de las cuales una es Genoveva Pérez Pascual, madre de familia que elabora muñecas artesanales y que ha hecho de ellas una forma de emprender.

Genoveva nunca pudo asistir a la escuela por la falta de recursos, pero siempre ha sido muy trabajadora y orgullosa de sus raíces, que gusta de compartir con los demás, algo que logra con sus muñecas hechas a mano y que además la inspiraron a crear el grupo de trabajo Casa de Madera, que enseña a otras mujeres de la comunidad a diseñar sus propias muñecas y otros artículos artesanales.

“En toda la comunidad hacemos muñecas, cojines, mantelería, alfarería y gastronomía, donde transmitimos costumbres y tradiciones. Ya somos más de 50 mujeres en el grupo, quienes tienen un buen ingreso económico para sus familias”, relató durante la Semana Nacional del Emprendedor 2018.

Tímida pero sonriente, Genoveva expresó que la situación económica de su familia le impidió ir a la escuela, pero gracias a su trabajo con las muñecas, puede tener una mejor calidad de vida y lograr que sus hijos tengan una carrera.

“Yo no estudié, pero trabajo mucho y es por este trabajo que mi familia ha crecido y está preparada porque ha sacado a jóvenes universitarios como mis hijos y los de mis compañeros”, mencionó.

El camino para Genoveva no ha sido sencillo, porque si bien comenzó la elaboración de su producto por tradición, no sabía bien cómo impulsarlo. Para remediar esto, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) se acercó a ella para capacitarla, ayudarle a mejorar su producción, dar apoyo para la compra de materia prima y dar espacios para vender.

Un día expresó que su deseo era que el mundo conociera su trabajo y el valor que representaba. Sin imaginarlo, con el tiempo lo hizo posible, ya que ha podido viajar a diferentes países y mostrar su oferta, que ha estado entre las más valoradas.

“Ya no tenemos miedo de salir de nuestra comunidad porque lo que hacemos nos ha permitido llegar a muchos países donde se reconoce el trabajo”, mencionó.

Sarapes para el mundo

Otro caso es el de Juana Cocoletzi, artesana de Tlaxcala, quien creó el grupo de trabajo Bordados Muñoz, donde elaboran sarapes, camisas, blusas, manteles, cojines, entre otras cosas.

Risueña contó que su proyecto ha tenido buen crecimiento y es muy bien recibido por el público, por lo que incluso ha vendido en otros países como Estados Unidos y ha sido invitada a diferentes expos de artesanías, donde reconocen su calidad y diseños únicos.

Asimismo, indicó que una de sus mayores alegrías es que en el negocio participan sus hijos, lo que la impulsa a dar lo mejor de sí.

Programas de impulso

Tanto Genoveva como Juana son ejemplo de lo que se puede lograr en comunidades de escasos recursos con el impulso necesario, tanto económico como legal.

María de los Ángeles Cruz, coordinadora general de fomento a la producción de la CDI, explicó que para seguir fomentando este tipo de emprendimientos se creó un programa que fortalece las acciones productivas de las mujeres indígenas, cuyo presupuesto se divide 50% para proyectos comunitarios productivos y 50% liderados por mujeres.

El objetivo del programa es apoyar proyectos productivos, sostenibles y con enfoque cultural, lo que potenció la creación de la marca Manos indígenas, calidad mexicana que acerca a las vendedoras con las compradoras sin intermediarios o coyotes. Eso permite abrir mercados y obtener ganancias justas.

“Se trata de un tema de justicia social y económica, acercando a las artesanas con sus clientas finales”, expresó María de los Ángeles.

También se diseñó Paraísos indígenas, enfocado en proyectos de turismo donde los indígenas aprovechan los recursos naturales de la región. Hasta ahora hay 105 paraísos.

Genoveva está orgullosa de lo que ha logrado, pero reconoce que no es sólo su labor, sino la de todo el equipo que la acompaña y con quienes saca adelante los productos.

“Todo es trabajo de un muy buen equipo sin el cual no sería posible (la empresa) y que nos ha permitido lograr muchas cosas”, finalizó.

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CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario