México atrae a emprendedores tecnológicos

Foto EE: Archivo

Hace casi cinco meses, las emprendedoras argentinas Lucila Campos y Susana Cipriota, creadoras de una fábrica de software llamada Leanbirds, llegaron a México para integrarse a la tercera generación de startups tecnológicas aceleradas por el fondo de inversión 500 Mexico City, subsidiaria local de 500 Startups. Bajo el brazo traían otro proyecto, Soukboard, que consistía en un asistente digital para ventas en línea.

Dos meses después de iniciar la aceleración, las emprendedoras decidieron transformar su proyecto a Funnely, una solución que permite a las pequeñas y medianas empresas crear y optimizar sus campañas de mercadotecnia para competir con las grandes compañías, al menos en el territorio de la publicidad digital. En este par de meses empezaron operaciones en Argentina, Chile, Colombia y México.

Las fundadoras de Funnely son casos de emprendedores de América Latina que ven en México una oportunidad para fundar, fortalecer o ampliar los horizontes de startups con base tecnológica.

“México tiene un mercado más grande y no están tan atados los inversionistas a los lineamientos del gobierno, entonces tienes mayor libertad como emprendedor de escoger con quién quieres trabajar, armar en una estrategia pensando en el crecimiento de la empresa fuera del país”, dice Susana Cipriota en una entrevista.

México se ha convertido en un punto atractivo para el emprendimiento tecnológico en América Latina debido a un mayor potencial de mercado que en países del sur como Chile, Argentina o Colombia. Otros factores incluyen la apertura regional de programas de aceleración como 500 Mexico City o Naranya, la cercanía geográfica con Estados Unidos, una relativa estabilidad macroeconómica del país y un creciente ambiente de emprendedores e inversionistas.

El poco acceso a capital de riesgo y los largos procesos para formar una empresa en México aún son obstáculos que han sido documentados por entidades como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el reporte “Startup América Latina: Promoviendo la Innovación en la Región” divulgado en 2013.

De acuerdo con el análisis de la OCDE, Brasil representa casi la mitad de la industria de capital de riesgo en América Latina al generarle una riqueza del 0.27% del total de su Producto Interno Bruto (PIB) en el 2010. Le seguían por Colombia y Chile con un nivel de 018% y 0.16% mientras que en Perú, Argentina y México se registraba un nivel menor de desarrollo con una proporción del 0.05%, 0.02% y 0.02% del PIB, respectivamente.

Pero el sentir de los emprendedores contrasta con el informe pues consideran que el ecosistema de desarrollo de startups tecnológicas en México es uno de los que ha crecido con mayor fuerza en los últimos años.

“México tiene el mejor ecosistema de emprendimiento en América Latina y es donde hay más inversionistas. Podemos encontrar alrededor de 17 nuevos inversionistas en etapa semilla para empresa de base tecnológica mientras que eso suma casi todo lo que tiene Latinoamérica. También en el tema de conocimiento y know how. Uno puede encontrar especialistas en distribución y diferentes lenguajes de programación. Creo que ningún país tiene el país que tiene México”, aventura el fundador de Rocket, startup colombiana que también fue acelerada en 500 Mexico City.

Rocket es una plataforma que permite a los usuarios realizar una planeación de sus finanzas personales gracias a la tecnología de analítica de datos y redes neuronales informáticas, que también formó parte de la tercera generación de 500 Mexico City.

CAMINO RECORRIDO

Lo cierto es que el emprendimiento en América Latina no parte de cero. Chile, por ejemplo, arrancó en el 2010 el programa Startup Chile, de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) que ha posicionado al país en el radar del emprendimeinto tecnológico regional, aunque los emprendedores lo sienten limitado.

“En Chile hay mucho apoyo del gobierno entonces todos los inversionistas tienen un poco atado al gobierno. Tienes que responder a ciertas necesidades del gobierno de Chile. Muchas veces te piden que la empresa esté basada en Chile y apuntada al mercado chileno, que no es un gran mercado. Está bueno quizás toda la estructura financiera del país pero el mercado no está listo para apuntalar startups. Acá (en México) los vemos más independientes”, asegura Lucila Campos, de Funnely. La emprendedora participó en el programa Startup Chile el año pasado con Leanbirds

En Argentina se han visto los casos de emprendimiento digital más representativos de la región, como MercadoLibre –que ya cotiza en el mercado bursátil de Estados Unidos– o Despegar.com que nacieron con la burbuja de las empresas digitales “punto com” a finales de los 90 y principios de la década pasada.

Estos emprendedores junto con iniciativas como NXTP Labs han fomentado las apuestas hacia las startups digitales en aquel Argentina.

Pero la ausencia de una estrategia del gobierno que permita impulsar el emprendimiento tecnológico mediante el estímulo de inversiones privadas así como la poca apertura de la política económica de aquel país hacia el exterior.

“En Argentina hay una cultura emprendedora anterior a otros países pero es todo muy privado. No hay un apoyo estatal y no está todo tan organizado. En la burbuja de los punto com hubo muchas empresas argentinas que les fue muy bien y ellos generalmente son los ángeles que invierten en nuevos proyectos y están presionando que se generen nuevos emprendimientos”, considera Juan Ozino Caligaris, fundador de Nubity, una solución para la gestión de múltiples “nubes” empresariales.

“Sacando a Brasil, México es el país más importante de Latinoamérica y está más cerca de Estados Unidos. Argentina estás lejos de todos lados y es muy chico”, agregó el emprendedor.

Un mercado más amplio que permita la generación de proyectos con un modelo de negocio escalable para generar un impacto regional son esenciales para aumentar la capacidad de generar ingresos y retornos a los inversionistas, lo que se abona a los esfuerzos por impulsar las inversiones de riesgo en desarrollos innovadores, asegura el emprendedor argentino Mario Andrés Mora, fundador de la plataforma FirstJob, una plataforma que reúne a empresas con jóvenes profesionistas quienes están en la búsqueda de su primer empleo.

“Queremos exportar talento y que puedan ir a trabajar a otros países de Latinoamérica, Estados Unidos o Europa y esto sólo lo lograremos si tenemos presencia regional. México no sólo representa una oportunidad en cuanto a usuarios sino en cuanto a empresas pues triplica o cuatriplica la cantidad de empresas que podríamos tener en Chile o Colombia. Son más atractivas y proyectamos tener nuestras oficinas centrales en México porque podría representar el 60 o 70% de nuestra operación en otros países”, afirma el emprendedor.

ALTO IMPACTO Y CAPITAL, PENDIENTES

A pesar del atractivo, aún falta camino por recorrer en la consolidación de los ambientes de emprendimiento en México. Entre los pendientes están el desarrollo de proyectos de alto impacto, vinculados con la actividad científica, y la consolidación de la industria de capital de riesgo.

El director general en México del MIT Enterprise Forum (MITEF), Marcelo tudesco dice en una entrevista que el país necesita desarrollar su propio modelo de ecosistema de emprendimiento de alto valor como sucede en Boston, basado en la investigación científica y respaldada por las tecnologías de la información, para generar este alto impacto.

El Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), organismo de la Secretaría de Economía encargado del fomento al emprendimiento en México, proyecta que si 60 startups innovadoras y de alto impacto se convierten en grandes empresas en los próximos seis años, el PIB podrá crecer un punto porcentual.

El fundador de 500 Startups, Dave McClure, asegura que esta aceleradora fortalecerá su actividad en América Latina desde México pues ve una oportunidad en la región para el desarrollo de emprendimientos de base tecnológica que resuelvan problemáticas locales.

“El ambiente de emprendimiento tecnológico en México aún es nuevo con una o dos generaciones que ya han tenido éxito. No como en Silicon Valley que ya han pasado como cinco generaciones y que han invertido en nuevas startups. Es un desafío pero espero que lleguemos ahí”, explica en entrevista el fundador de 500 Startups, Dave McClure.

Con un mayor empuje a este tipo de financiamiento y una mayor alineación de políticas públicas en toda la región, enfocadas al impulso de las startups digitales, los emprendedores sugieren que se podría tener un mayor desarrollo de la economía digital y generar un bloque económico capaz de hacer frente a la creciente competencia y sofisticación de tecnologías en polos de desarrollo que brillen a nivel mundial como Silicon Valley o Nueva York en Estados Unidos.

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CRÉDITO: 
Julio Sánchez Onofre / El Economista