Mejoran salud de mujeres con estufas ahorradoras

Víctor Berrueta coordina el proyecto Patsari a través de GIRA. Foto EE: Gabriela Esquivel

En México existen alrededor de 20 modelos de estufas ahorradoras, las cuales apenas han cubierto 5% de la necesidad de este tipo de tecnologías, que hay en zonas marginadas. Uno de ellos, el más antiguo, es el proyecto Patsari, que coordina Víctor Berrueta a través de GIRA (Grupo Interdisciplinario de Tecnología Rural Apropiada), que ha colocado 200,000 unidades en el país.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), 16 millones de personas habitan en viviendas en las que se cocina con leña, pero carecen de chimenea u otro sistema de ventilación. El 80% de éstas solo cuentan con este tipo de combustible y lo obtienen de la recolección (80%) y la compra en mercados locales (20%), lo que muchas veces genera deforestación.

“Quien cocina, inhala el humo de la combustión de la leña que se queda en la cocina hasta por tres o cuatro horas, y esto lleva a enfermedades respiratorias, dolor de ojos, garganta, hasta cáncer de pulmón. Para mujeres embarazadas implica bajo peso para sus hijos. Hay entre 12,000 y 15,000 muertes prematuras al año atribuidas a la inhalación del humo de leña”, comparte el experto.

Patsari, indica, nace de un trabajo participativo entre investigadores de GIRA, de la UNAM, técnicos comunitarios y mujeres que utilizan la leña para cocinar. La estufa se adapta a las necesidades de estas últimas y se fabrica con materiales locales como el barro. Su tecnología permite disminuir hasta 60% el uso de la leña, un beneficio para el medio ambiente y para la economía familiar.

El modelo ha cosechado diversos reconocimientos a lo largo de 15 años. El último como finalista en el premio Visionaris, que otorga el banco suizo UBS. Para fomentar su uso, GIRA trabaja con organizaciones civiles y con dependencias del gobierno. En agosto del 2015, el DIF de Morelia entregó a la comunidad 130 paquetes de estufas Patsaris.

GIRA no vende la tecnología, la desarrolla y la ofrece a ONG’s y gobiernos, a cuyo personal capacita, asesora y transfiere la tecnología para que la implementen en comunidades.

“Nuestro modelo de negocio es generar las capacidades locales a través de productores que capacitamos y ellos ofertan su trabajo para construirlas, además desarrollar proveedores para los diferentes materiales. Nosotros hacemos el trabajo de promoción e implementación”.

Para esta labor, recurren al apoyo del Conacyt (Consejo Nacional para la Ciencia y Tecnología) y otras convocatorias del gobierno que licitan estufas ahorradoras.

“Todavía no hay un mercado en el que el usuario final sea quien compre las estufas, sino que siempre hay un intermediario que las financia, ya sea el gobierno o una organización… para bien o para mal, en los programas de gobierno de combate a la pobreza, este tipo de tecnologías se regalan por completo a las comunidades, entonces se pervierte el mercado”, comenta.

Uno de los objetivos que los llevó a participar en Visionaris en octubre pasado, fue promover un esquema de financiamiento y de reemplazo de estufas. Además de la capacitación y asesoría, GIRA ofrecería el mantenimiento y reparación de las estufas, con esquemas de autofinanciamiento en las comunidades.

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CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario