Los productores que han ahuyentado a los coyotes

Walmart les ayuda a comercializar a precios justos. Foto: Cortesía

Víctor Vargas aprendió desde joven el trabajo de la tierra: sembrar y cultivar; se dedicó a la cosecha de jitomate, pero el problema era comercializarlo y obtener buenas ganancias, incluso, uno de sus compañeros de la asociación a la que pertenece decidió buscar suerte en Estados Unidos, ya que la gente le decía “muévete a hacer otra cosa, porque el campo no deja”.

Ahora Víctor y sus compañeros de la organización María la Asunción, ubicada en Hidalgo y que suma 23 productores, le comercializan jitomate a Walmart e incrementaron sus ventas.

Durante un recorrido por la cosecha de jitomate, Víctor le cuenta a El Economista que uno de los principales problemas es la compraventa de los productos a los coyotes, esas personas que fungen como intermediario entre el agricultor y el cliente y que en la mayoría de los casos se quedan con gran parte de las ganancias.

Aclara que ellos se ponían de acuerdo para manejar un precio estándar de la compra de productos y al no existir otro comprador se veían en la necesidad de venderles, pero las ganancias eran mínimas.

Pequeños productores

En el 2016, María la Asunción se unió al programa Pequeños productores de Fundación Walmart, donde se les capacita con cursos para mejorar la producción, conocer el mercado, las características que requieren las empresas, hacer cotizaciones y aprender a venderles a los supermercados.

La finalidad es que elijan a quién venderle, a una empresa grande o pequeña, porque las barreras del pequeño productor con las empresas son la falta de información, además del financiamiento.

“Ya comercializándole a Walmart, 1 peso o 2 que se llevaba el coyote, nos lo estamos quedando nosotros. Antes no teníamos otro mercado, sólo el de los coyotes y ellos en lugar de mejorarte el precio se ponían de acuerdo para pagar un precio (más bajo)”, dice Víctor y añade que ahora se pueden defender porque saben que cuentan con un mercado seguro.

Pero el beneficio no sólo ha sido para María la Asunción, debido a que los productores que no pertenecen a la organización conocen que hay otros mercados y ya no aceptan los abusos de los coyotes.

A la fecha, la organización le vende a Walmart dos tráileres de 26 toneladas de jitomate por semana y la idea, a futuro, es cosechar cebollas, pepinos y calabazas.

La compra de jitomate saladet de Walmart, Superama y Bodega Aurrera a pequeños productores representa 0.3% de la compra total del producto, un número aún bajo, pero que se busca incrementar.

Cambiar la dinámica de compra

En México, 68% del mercado está en manos de pequeños productores, que tienen menos de 2 hectáreas, dice Gisela Noble, directora de Fundación Walmart, y precisa que se requiere hacer un verdadero cambio e ir a la raíz, apoyar a los productores.

Con esta premisa surgió Pequeño Productor, que pasó de apoyar a 123 productores en el 2011, cuando surgió el proyecto, a más de 10,000 a lo largo de la República Mexicana hasta el 2018.

Sin embargo, el camino no ha sido fácil, “nos dimos cuenta de que cuando son productos muy exóticos no tienen mercado, porque si no lo hay no existe oportunidad hacia el productor”. Por ello el área de compra de perecederos hizo una lista de compra de alto valor, para los clientes, los productores y la tienda, donde destacan el jitomate, cebolla, chile, limón y aguacate.

La empresa tuvo que cambiar las condiciones de compra para dar un mayor impulso, por ejemplo, se cambiaron los días de pago, de 30 a siete días, porque al pequeño productor le afecta que su pago mensual tarde en llegar.

Gisela puntualiza que “las empresas tienen que hacer dos cosas: darle acceso a los pequeños productores y cambiar las condiciones comerciales, entender las barreras para los pequeños productores y cambiarlas. Empezar a observar por qué un pequeño productor no puede llegar a venderte”.

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CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario