Leticia Gasca fracasó al emprender y sobrevivió

El libro de Leticia recopila historias de quienes fracasaron. Foto EE: Fernando Villa

El fracaso empresarial es un tema del que se ha hablado poco. Leticia Gasca, investigadora en el Failure Institute y cofundadora de Fuckup Nights, cree que hablar sobre ello ha sido como tratar un tema tabú. Su libro Sobrevivir al fracaso, publicado en México por el sello Vergara de Penguin Random House, surgió luego de que Gasca notó que la literatura del mundo de los negocios contaba más historias de éxito que de fracasos.

“El tema del fracaso ha tenido tan buena recepción porque nadie estaba hablando de eso cuando empezamos a abordarlo hace siete años (…) y porque la mayoría de los negocios fracasan”, dijo la investigadora en temas de emprendimiento en entrevista para El Economista.

Los números no mienten. En México, 80% de las empresas cierra durante sus primeros dos años. Esas estadísticas y una historia de fracaso personal llevaron a Gasca a profundizar los estudios sobre las experiencias fallidas en el mundo empresarial. Las historias sobre por qué un negocio fracasa se repiten constantemente.

La meta era crear un libro para personas que están en tres casos: arrancando un negocio y quieren hacerlo bien desde el principio; que ya tienen un negocio pero está en problemas, y quienes están cerrando su negocio, pero no saben cómo hacerlo bien.

El libro hace un recuento de las experiencias empresariales de la autora y los logros con el Failure Institute, dedicado al estudio del emprendimiento, y Fuckup Nights, iniciativa global donde emprendedores de todos los tamaños se reúnen para compartir de manera catártica sus historias de fracaso.

Lo que buscó Gasca es ofrecer a los nuevos emprendedores un panorama más realista de lo que implica desarrollar un negocio.

“Cuando creé mi propio negocio hace más de 10 años —un negocio que obviamente fracasó—, estaba muy segura de que me iba a ir bien porque solamente veía casos de éxito; en los medios se publicaban puros casos de éxito. Yo estudié negocios y en la escuela me enseñaban puros casos de éxito. (…) Cuando el negocio no salió bien, me sentí pésimo, porque sentí que era la única fracasada en el mundo”.

La autora considera que este libro puede servir como una guía de supervivencia para los que están en un proceso complicado dentro de su propio emprendimiento. “Creo que Sobrevivir al fracaso cuenta el otro lado de la moneda, el otro lado de la historia de los negocios, estoy convencida de que las historias de éxito no son la historia completa”.

Gracias a las redes creadas por Fuckup Nights —que actualmente se organizan en 300 ciudades de 90 países del mundo— y la data que ha generado sobre el fracaso empresarial a través del Failure Institute, Gasca ha buscado sistematizar el estudio del fracaso de las empresas en México y el mundo y “hasta el momento es el único centro de investigación en el mundo dedicado a estudiar el fracaso de los negocios”.

Del fracaso al futuro del trabajo

Hace un año durante una sesión de Fuckup Nights, Gasca empezó notó una tendencia en donde empezaron a aumentar los casos de emprendedores que fracasaron porque no se pudieron adaptar al cambio tecnológico. Ésta fue la idea que catapultó uno de sus nuevos proyectos: Shaping the future of work.

El proyecto, que pertenece a Global Shapers, la comunidad de jóvenes líderes del Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés), “es una iniciativa global en la que buscamos entender las perspectivas de los jóvenes acerca del futuro del trabajo”.

La intención es crear documentación sobre cómo ven los jóvenes los cambios tecnológicos a los que se enfrentarán en el futuro con la llegada de tecnologías como la inteligencia artificial y la robotización de la fuerza del trabajo en distintas regiones del mundo.

Gasca considera que un factor clave es la educación y se debe de empezar a estudiar más de cerca el impacto tecnológico que tendrá en los negocios del futuro.

Según el reporte del Foro Económico Mundial, The Future of Jobs 2018, los cambios tecnológicos que se darán en las próximas décadas, impulsados por un acceso a Internet de alta velocidad, inteligencia artificial, la adopción masiva del big data y las capacidades del almacenamiento en la nube, impactarán de manera directa en todas las industrias.

El estudio reveló que en el 2018, 71% del trabajo de las principales 12 industrias fue hecho por humanos y 29% restante fue hecho por las máquinas. Para el 2022 se calcula que los humanos harán 58% del trabajo y 42% restante lo harán las máquinas.

“Yo no quiero ver emprendedores que fracasen porque no se pudieron adaptar al cambio tecnológico (…) Creo que dentro de tres años muchos negocios van a empezar a fracasar cada vez más por no adaptarse a los cambios tecnológicos y ahora estamos en un punto de inflexión en el que podemos incidir en qué tipo de futuro del trabajo queremos”, dijo Gasca.

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CRÉDITO: 
Antonio Becerril / El Economista