Itavi, red de productores de plantas que crea empresarios

Foto: Cortesía

México es un país rico en biodiversidad; sin embargo, 80% de las plantas que se cultivan no son nacionales, menciona Jerónimo Reyes­ Santiago, creador de la primera red de productores de plantas nativas mexicanas, Itavi, la cual integra agricultores y productores, para convertirlos en empresarios.

“Los agricultores cultivan las plantas pero no las venden porque los viveros se encuentran lejos de las comunidades y comercializarlas representa un gran gasto”, señala Jerónimo Reyes.

La empresa Itavi, que en mixteco significa flor hermosa, tiene el propósito de crear viveros en diversas comunidades y ayudar la venta de las plantas por medio de comercio electrónico.

La red inició con 50 especies de Crasuláceas, plantas que almacenan agua en sus hojas y la Echeveria es la especie más conocida por su particular belleza.

Actualmente la red cuenta con tres viveros rurales que propagan Crasuláceas localizados en Villa Guerrero y Acolman en el Estado de México y otro en Oaxaca, con los cuales se ha logrado que la comunidad se dedique al cultivo de plantas y se conviertan en empresarios al vivir de la comercialización de las plantas.

Los inicios

Jerónimo Reyes, campesino que llegó a la Ciudad de México a los 14 años, sin hablar español y comunicándose en mixteco, conoce la falta de recursos que se viven en las comunidades, donde, en la mayoría de los casos las personas migran a Estados Unidos para conseguir una mejor calidad de vida.

Este sueño norteamericano también lo buscó Jerónimo, pero después de un par de intentos fallidos decidió convertirse en biólogo y ayudar a la población a comercializar sus productos.

“Con los viveros hemos logrado que las personas se queden en el pueblo, cultiven y vivan de las plantas. Hoy son todo un éxito que se está replicando en otras comunidades”, refiere.


La producción

La red cuenta con permiso de la Dirección General de Vida Silvestre para extraer cinco plantas de su hábitat natural, después se cultivan y realizan cruzas para obtener la semilla, la cual se entrega a los productores para su comercialización.

También se tiene el apoyo de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de las Colecciones Nacionales de Crasuláceas y de Cactáceas en peligro de extinción, para integrar personas desde la parte científica hasta el campo.

“Creamos una mezcla de especies con valor hortícola, bonitas, resistentes y atractivas a partir de un desarrollo tecnológico de la UNAM”, explica Jorge Escutia, maestro en ciencias y coordinador del área de investigación de Itavi.

Durante el primer año del vivero ubicado en Oaxaca se comercializaron 300,000 pesos con sólo cuatro trabajadores, la intención es crecer las ventas a más de medio millón.

Itavi también cuenta con otro modelo de viveros, como el de San Miguel Totolcingo localizado en el municipio de Acolman, Estado de México, que agrupa empresas, ejidatarios y académicos que en promedio produce 300,000 plantas al año, y en tres años se busca alcanzar 1 millón y medio de plantas.

Igualmente en el Estado de México, en Villa Guerrero existen viveros particulares operados por familias, quienes desplazaron el cultivo de plantas ornamentales como la gerbera por Crasuláceas y ahora brindan trabajo a los pobladores.

Otro caso es el de un vivero en Hidalgo, donde se dedicaban al cultivo de jitomate, pero al bajar el precio, 2 pesos el kilo a la venta y cuatro el de producción, los agricultores decidieron destinar una nave al cultivo de Crasuláceas.

Ellos por sí solos no podrían comercializar los productos, por ello creamos Itavi, para unir a los integrantes de la red e incrementar la venta de las plantas.

Exportación

Jorge Escutia comenta que las Crasuláceas y en particular las Echeverias son atractivas en el mercado internacional por su particular geometría, belleza y por vivir en hábitat con limitantes de agua.

La red ha realizado tres exportaciones; dos a Corea del Sur y una a Estados Unidos, pero existen pláticas con empresarios del Reino Unido y Alemania para enviar plantas.

El valor que representa la comercialización de Crasuláceas en el extranjero es más amplia que en México, la idea es vender en volumen, por ejemplo, la Echeveria Canti de dos años se vende en México en 300 pesos y en el extranjero puede llegar a comercializarse en 900 pesos.

Para realizar las exportaciones, Itavi se alió con la empresa Recuver, quien también es la encargada del comercio electrónico, y por medio de proyectos del Instituto Nacional del Emprendedor, Conacyt y Proméxico, se trabaja en la fase de comercialización y exportación.

elizabeth.meza@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario

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