Hidrocreto sana heridas de la Ciudad de México

El aditivo de Hidrocreto ayuda a construir pisos porosos, cuyos huevos sirven para filtrar agua pluvial. Foto EE: Hugo Salazar

Desde 1996, la compañía elabora un aditivo para formar concreto ecológico que permite la recuperación de agua pluvial a través de pavimento poroso

Los 2,250 metros de altura que colocan a la Ciudad de México como una de las entidades más elevadas del país, pierden relevancia cuando el Sistema de Aguas de la capital (Sacmex) informa que ésta se hunde, en promedio, 15 centímetros al año.

Las grietas y socavones en las calles son cada vez más visibles. En los últimos cinco meses el Sacmex identificó 21 nuevas zanjas, que se suman a las 289 registradas desde 2010. Renato Josafat Molina Arias, secretario de Comunicaciones de la Cámara de Diputados, asegura en tanto que existen alrededor de 100 kilómetros lineales de grietas que afectan 40 colonias de la capital del país.

Aunque la problemática no es reciente, todavía existe una carencia de políticas de prevención que enfrenten el hundimiento de la Ciudad de México que, según el Sacmex, se debe a la sobreexplotación de mantos acuíferos (de estos proviene 72% del líquido potable que se consume).

Es por esto que en 1996, el ingeniero mexicano Jaime Grau creó un aditivo para elaborar concreto ecológico, recargar los mantos acuíferos y frenar el entierro de la entidad.

Hidrocreto, nombre que le dio a su invento, facilita la creación de pavimento ecológico y permite la formación de un sistema para el aprovechamiento y recuperación del agua pluvial a través de pisos porosos.

“El concreto está conformado de agua, cemento, grava y arena, nosotros sustituimos el último elemento por el aditivo que potencializa su unión. Cuando estos se pegan forman unos huecos que sirven para filtrar el agua”, explica Alejandro Álvarez Gómez, director comercial de Hidrocreto y quien ha estado presente desde el arranque del proyecto.

Generar un sistema que favorece la filtración de agua no era suficiente, y los ingenieros de la empresa lo sabían, por lo que construyeron una estructura de polietileno por donde el líquido que se recupera viaja hasta llegar a un sistema de rehúso, ya sea un tinaco, una cisterna o cualquier otro medio similar.

Con Hidrocreto también se acabaron los baches y las inundaciones, problema que según el último reporte del Sacmex entregado a la Asamblea Legislativa, pone en riesgo a 44 colonias de la capital del país.

“Los huecos que se generan en el concreto impiden que el agua se quede estancada en la superficie”, menciona Alejandro Álvarez y agrega que pronósticos como los del Sacmex, que indican que 2016 será un año con diluvios 20% arriba de lo normal, dejan de preocupar a los ciudadanos.

Picando piedra

A pesar de que el aditivo creado por Jaime Grau fue lanzado al mercado hace una década, fue hasta 2010 cuando el producto tomó relevancia. “Al principio sólo hacíamos los garajes de nuestros amigos y algunos andadores”, comparte el director comercial. Recuerda que después de tres años de pruebas y certificaciones, el entonces Gobierno del Distrito Federal los incluyó como uno de los productos autorizados para la construcción en la ciudad.

Dicho reconocimiento les valió para estar presentes en todo México, más de 1,500 obras llevan su marca, incluyendo la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN): “Vialidades secundarias, estacionamientos, andadores, banquetas, ciclopistas, trotapistas, patios de maniobra, campos deportivos, parques, muelles, rompe olas y arrecifes, son algunas de nuestras creaciones”, expone.

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Hidrocreto obtuvo el primer lugar del Cleantech Challenge 2012, concurso organizado por la aceleradora de negocios verdes del mismo nombre. El galardón, asegura el directivo, “nos llevó a catapultar el producto de forma interesante. Tuvimos acercamientos con el gobierno de Estados Unidos”, país que al igual que Colombia, Cuba, España, Francia, Alemania, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Brasil y Argentina, consume el aditivo mexicano.

Después de picar piedra, la recompensa llegó y los números de la empresa lo reflejan: en los últimos cinco años han crecido entre 12 y 17 por ciento. No por nada Álvarez Gómez prevé cerrar 2016 con ventas superiores a los 17 millones de dólares, es decir, 11% más que el año anterior.

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CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario